Por qué con frío tu coche consume más

Siete razones por las que cuando hace frío tu coche consume más

¿Te has fijado en que cuando hace frío tu coche consume más? No son figuraciones tuyas, es una realidad que tiene una explicación o, mejor dicho siete explicaciones.

Si preguntamos si un coche consume más en verano o en invierno, es bastante probable que la mayor parte de las manos se levanten a favor de los meses estivales y que sea el uso del aire acondicionado el argumento que defienda esta respuesta.

Los coches (todos, sean de la marca que sean) están preparados para funcionar en diferentes condiciones ya sea con calor, con frío o aunque llueva o nieve; ahora bien, la temperatura exterior extrema afecta negativamente a su rendimiento.

Y no hablamos tanto de la seguridad (ya sabes que los neumáticos agarran menos sobre el asfalto mojado, que los frenos son menos efectivos cuando llueve o que las ráfagas de viento pueden poner en riesgo la estabilidad del vehículo), hoy nos referimos al consumo.

Por qué con frío tu coche consume más

Ahí va el dato: está comprobado que cuando hace frío el consumo de carburante aumenta entre un un 10 y un 15%. Pero, ¿por qué?

1. El motor necesita más tiempo para alcanzar la temperatura óptima

Cuando el mercurio ronda los cero grados, el motor del coche tiene que hacer un sobreesfuerzo para alcanzar la temperatura óptima de funcionamiento. Pero hasta que alcanza esa temperatura óptima es necesario una inyección mayor de carburante para conseguir el mismo rendimiento, por lo que tanto el consumo como las emisiones se multiplican.

2. La eficiencia de la batería es menor

Con temperatura baja el alternador tiene que trabajar más para producir la energía eléctrica que necesita el coche, y esto se traduce también en un incremento del gasto de combustible.

En este punto es importante aclarar que en un coche híbrido, la batería no solo está diseñada para aguantar más, sino que además se recarga mucho más rápido conforme el vehículo entre en calor.

Por qué con frío tu coche consume más

3. El aceite también tarda más en alcanzar la temperatura

Hasta que el aceite motor no llega a la temperatura de ebullición, las piezas trabajan con lubricación insuficiente. Esto supone que las piezas ofrecen mayor resistencia al movimiento de manera que el coche necesita más combustible para conseguir ese movimiento.

4. El carburante se condensa

¿Te han dicho alguna vez que la máxima de no apurar el depósito de combustible es especialmente importante en invierno?

Es porque si el tanque no está lleno, el aire húmero y frío llena los espacios vacíos y termina condensádonse.

5. La presión de los neumáticos baja

Si afuera la temperatura es baja, el aire de las ruedas también se enfría con lo que la presión de los neumáticos disminuye. El resto ya lo sabes... Con menos presión de la recomendada por el fabricante, aumenta la fricción y el rozamiento con el suelo, al mismo tiempo que sube el consumo.

Neumático congelado

6. Hay un mayor gasto de electricidad

Si en verano tiras más de aire acondicionado y asumes que eso eleva el consumo, en invierno sucede lo mismo con la calefacción, las lunetas térmicas, los asientos calefactados... (si tu coche los tiene)

7. Baja el nivel de refrigerante

El líquido refrigerante es el encargado de mantener la temperatura óptima del motor. Que su nivel baje es habitual en invierno con lo que al motor le costará más alcanzar la temperatura, lo mismo que al aceite...

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