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La opinión de
Adrián Mancebo

Carlos Sainz y la mala suerte de ganar el Princesa de Asturias

Carlos Sainz aplaudido tras ganar el Dakar

Hasta sus rivales directos por la victoria aplaudieron a Carlos Sainz cuando ganó el Rally Dakar 2020, y ahora no podemos evitar volver a aplaudirle por el Premio Princesa de Asturias con el que ha sido galardonado.

Carlos Sainz ha recibido uno de los premios más importantes de su vida y seguramente uno de los que más ilusión le hace. Uno que va más allá de los resultados, de las victorias y de los campeonatos. El Premio Princesa de Asturias de los Deportes es un reconocimiento al duro esfuerzo, al compromiso con el deporte y a una larga y exitosa trayectoria deportiva. Algunos dicen todavía que la suya está marcada por la mala suerte, ¡pues qué bien!

Fecha del Rally Dakar 2021

VÍDEO: La brutal recepción a Sainz en Madrid tras el Dakar 2020

Carlos Sainz es un deportista de los pies a la cabeza. Si no hubiera ganado en los rallys, quizás hubiera despuntado en cualquier otra disciplina. Puede que en atletismo, boxeo, fútbol o quién sabe si en otro deporte de los que practicó en su juventud. Es disciplinado, metódico, autoexigente y siempre lo da todo para estar a la altura, y eso es clave para ser competitivo en cualquier ámbito. Poco podemos decir que no se haya dicho ya de un piloto de 58 años que hace cinco meses lograba su tercera victoria en el Rally Dakar, y que ahora se plantea seriamente defender corona en apenas medio año en una de las carreras más duras del mundo. Y tú te preguntarás: ¿Qué necesidad tiene de volver a ponerse el casco a su edad y con una vida resuelta? Pues precisamente la necesidad es esa: competir, correr, sentir la velocidad y seguir siendo el piloto que ha sido desde hace 40 años y que será siempre.

Hay quien dice que Sainz tiene mala suerte porque mereció más en su época en el Mundial de Rallys y también en el Dakar. Y aunque es cierto que mereció ganar más títulos y también el Dakar otro par de veces más, lo que pocos se paran a pensar es que si tan cerca estuvo de ganar esos campeonatos es porque fue más lejos que ningún otro, pisó más a fondo que nadie y manejó la situación como ninguno. Si el famoso “trata de arrancarlo” que le gritaba Luis Moya en el Rally RAC Gran Bretaña de 1998 no hubiera sucedido a 300 metros de la meta y hubiera tenido lugar un par de rallys antes, seguramente no hubiera tenido tanta repercusión, pero - sobre todo al gran Luis - esa manida frase le acompañará toda la vida.

Estar hecho un toro a los 58 años no es buena o mala suerte

Si Carlos Sainz tiene mala suerte por haber ganado solo dos títulos del WRC y haberse impuesto nada más que en tres ocasiones en el Dakar, también la debe tener por estar hecho un chaval a los 58 años. Tan exigente como el primer día, o quizás más, Sainz sigue entrenándose físicamente para lo que pueda venir. Hace un par de años, cuando el Dakar se celebraba en Sudamérica, en las ruedas de prensa previas a la carrera, destacaba siempre la dureza del calor allí. "El Matador" recordaba cómo se metía a las siete de la mañana con una bicicleta estática a entrenar en una sauna y cómo dormía durante un mes en una tienda de campaña para simular la falta de oxígeno en altitud y las extremas condiciones que tendría que soportar meses más tarde en Perú o Bolivia.

Carlos Sainz entrenando
Imagen: Red Bull

Porque sí, aunque muchos piensen que su especialidad actual (rally-raid) es sencilla, pues corre solo un par de semanas a cambio seguramente de un alto sueldo… están muy equivocados. Prepararse para un Dakar a modo profesional y para ser competitivo exige un alto nivel de entrenamiento sin el que sería imposible afrontar las jornadas de casi 12 horas en el coche, con a veces más de 500 kilómetros de recorrido – repito, cada día - y a un alto nivel de estrés. En medio del desierto, en busca de los siempre difíciles de encontrar “waypoints” y debiendo tener el cuidado y la precisión necesarios para no impactar contra una roca, caer en una zanja o volcar en una duna… contratiempos que en un Dakar como el de 2020, que se decidió por solo nueve minutos, habría sido fatal en su pelea por el triunfo. Y que nadie venga a decir que es que Carlos tiene mucha experiencia, que la tiene, pero sus rivales también. Ahí están, entre otros, Peterhansel (31 participaciones) o Al-Attiyah (16).

El duro trabajo siempre debe tener recompensa

Si hay algo que destacan de Carlos Sainz todos aquellos que han compartido equipo con él, sobre todo los copilotos y sus jefes de equipo, es su forma de trabajar. Coinciden en que es un trabajador incansable, que nunca desconecta y que es capaz de analizar los pormenores mecánicos de un coche para sacarle hasta la última décima. Decía Luis Moya en una entrevista hace unos meses, cuando ganó Carlos su tercer Dakar, que en los equipos en los que coincidieron, los técnicos sabían que podían recibir una llamada de Sainz para ver si se podía hacer esto o lo otro para dar otro pasito adelante más.

Por todo ello, no es una sorpresa que Carlos Sainz haya sido una pieza fundamental en los equipos en los que ha competido. En el Dakar, sus últimos equipos, Peugeot y MINI, le ficharon cuando tenían un coche que no era capaz de ganar… y él los hizo ganadores a ambos.

¡Cuántos querríamos ser tan ‘cenizo’ como él!

Carlos Sainz gana el Rally 1000 Lagos
Imagen: Motorsport Images

Dicen que quien fracasa es porque, como mínimo, lo ha intentado. Si Carlos hubiera decidido dedicarse a otra cosa y trabajase cómodamente en su oficina desde hace 30 años, ni habría tenido problemas mecánicos ni se habría quedado tirado a cerca del campeonato. Tampoco habría sufrido los accidentes tan desafortunados que ha tenido en el Dakar o en el WRC cuando iba encaminado hacia la victoria.

Pero él decidió ir a por ello. Trabajar más que nadie para lograr unos éxitos que tardarán en ser igualados o superados por un piloto de nuestro país. La mala suerte de ganar 26 rallys, de subir al podio en 97, de ganar dos veces el campeonato del mundo de rallys, de ser el mejor piloto de la historia del WRC, de seguir corriendo a los 58 años y de estar hecho un chaval. Y claro: La mala suerte de ganar el Premio Príncipe de Asturias, el mayor reconocimiento que un deportista español puede recibir y seguramente, junto al Laureus, uno de los premios más importantes en el mundo. 

Y que todavía haya quien se atreva a decir eso de ¡otra vez se le ha roto el coche, qué mala suerte tiene! Pues ojo, que en el Dakar 2021 parece que seguirá corriendo… porque él, y solo él, quiere volver a tomar la salida del Dakar para defender su tercera corona: ¡Que la (mala) suerte te acompañe, Carlos!

Carlos Sainz en el Dakar 2020
Imagen. Red Bull

Crédito imagen principal: ASO / DPPI

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