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Ya puedes comprar el motor de 707 CV del Hellcat

Alex Morán

MOPAR ha puesto a la venta el masivo bloque 6.2 V8 sobrealimentado, para instalarlo donde quieras por unos 20.000 dólares.

Hablar y quejarnos de la legislación española en temas de modificación y preparación de vehículos sería repetirnos, pero hay que hacerlo: lo estricto de las homologaciones y el poco margen que hay para ‘trastear’ con nuestros coches es un pecado para todo aquel amante de la mecánica e incluso para quien simplemente quiera instalar una mejora en su montura. Y es precisamente esta situación la que hace imposible ver en nuestro país algo como lo que acaba de hacer MOPAR en Estados Unidos: poner a la venta sus impresionantes motores de manera independiente.

VIDEO: Dodge Challenger SRT Hellcat Widebody

El lugar elegido ha sido muy apropiado, todo sea dicho, en el SEMA Show 2017 se ha presentado el Hellcrate, un kit que incluye, entre otras cosas y como elemento central, el todopoderoso motor 3.2 V8 sobrealimentado de 707 CV que da vida a los Hellcat. ¿El objetivo? Que cualquiera con la intención y un poco de mano pueda transplantárselo al coche que desee, básicamente lo que por aquellos lares se conoce como un ‘engine swap’, algo con lo que en España no podemos ni soñar.

Además, la firma quiere que el kit sea tipo ‘plug and play’, es decir, que básicamente sea tan fácil como enchufarlo y echar a correr. Por ello, por los 19.530 dólares que cuesta, el Hellcrate ofrece el motor (con la centralita desbloqueada), sensores de oxígeno, sensores de admisión, cable del acelerador, bomba de combustible y arnés para anclarlo al chasis. La caja de cambios corre de parte del cliente (MOPAR recomienda la Tremec Magnum) y, además, está disponible un kit suplementario que cuesta 2.195 dólares extra y suma una bomba de dirección asistida, alternador y correas. Como guinda, el kit cuenta con una garantía de tres sin límite de kilómetros recorridos.

Imagen de perfil de Álex Morán

Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.