Un Xiaomi tuvo un accidente causado por la conducción autónoma. China ha tomado cartas en el asunto y ya ha prohibido una palabra

Pruebas para la conducción autónoma.
Pruebas para la conducción autónoma.

Tras el accidente espectacular de un Xiaomi SU7 en el que murieron sus tres pasajeros, China ha decidido eliminar una palabra para referirse a la conducción autónoma.

Hace algunas semanas, un Xiaomi SU7 sufrió un accidente de tráfico en el que murieron sus tres pasajeros. Una tragedia que se debió a la conducción autónoma. También hubo otro espectacular accidente de un Xiaomi SU7, aunque en esta ocasión no hubo que lamentar heridos. China ha tomado cartas en el asunto para evitar más casos así.

De nuevo la tecnología de la conducción autónoma está en el punto de mira. Esta vez que tiene que ver con Tesla y su sistema Autopilot, que también ha sido objeto de todo tipo de debates.

Ahora el protagonista es el Xiaomi SU7 y su modo de conducción inteligente NOA. Precisamente, la palabra ‘inteligente’ es lo que genera controversia y el gobierno chino no ha tardado en suprimirla para evitar confusión.

China es una potencia tecnológica y quiere serlo también en el sector del coche eléctrico. De hecho, ya fabrica automóviles de una calidad igual o superior a fabricantes europeos y a un precio mucho más bajo, gracias a que controla toda la cadena de producción y las materias primas necesarias para las baterías.

Pero un accidente como este, en uno de los coches chinos que más expectación ha levantado desde que se lanzó al mercado, podría generar todo tipo de suspicacias acerca de la tecnología china, precisamente, en plena dialéctica entre China y Estados Unidos por el dominio tecnológico.

China suprime la palabra ‘inteligente’ para referirse a la conducción autónoma

De momento, sólo ha trascendido un accidente grave de un Xiaomi SU7 con víctimas mortales, pero ha sido suficiente para que el gobierno chino tome cartas en el asunto rápidamente y no transmitir una señal de debilidad, ni tampoco esperar a los informes de la compañía tecnológica.

Según se ha conocido tras las primeras investigaciones, el sistema de detección de objetos del vehículo falló ante los pilares de un puente y, aunque el conductor pudo retomar los mandos unos segundos antes, no fue suficiente.

El problema que tiene la conducción autónoma, no sólo en China sino, en general en el mundo, es que los conductores se confían demasiado y no se trata de una conducción totalmente automática

En China, esta tecnología está especialmente avanzada y permite retirar las manos del volante, así como apartar los ojos de la carretera. Por eso, marcas como Mercedes prueban sus sistemas más avanzados en el país asiático.

Pero la palabra ‘inteligente’ puede llevar a engaño. Muchas marcas han acuñado este término para vender las cualidades de sus coches más modernos, aunque no equipen avanzados asistentes de conducción autónoma.

Así que las autoridades chinas han cortado por lo sano y van a prohibir el uso de esa palabra a la hora de publicitar los vehículos. Ni la palabra ‘inteligente’ ni ‘autónomo’. Igualmente, exigirán más control a los fabricantes que apuestan por estas funcionalidades antes de ponerlas en marcha en sus coches.

Concretamente, será el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China el encargado de evaluar los asistentes de conducción antes de proceder a su aprobación, y no los fabricantes usando a los clientes como “conejillos de indias”, que eran los que probaban los sistemas y transmitían la información a la marca para completar su desarrollo.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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