Volvo XC60 2025 o BMW X3: en busca del mejor SUV hibrido con un toque diferente y exclusivo

El “tapado” contra el clásico.

El Volvo XC60 2025 es uno de esos modelos premium que suele tener un perfil bajo, casi siempre opacado por la trinidad de marca alemanas. Entre sus rivales directos está el BMW X3, otro veterano del segmento que lleva años siendo un referente. ¿Cuál de los dos es mejor en lo que se refiere a sus opciones híbridas?

Diseño

Los dos son vehículos atractivos, que entran por los ojos y tienen buena presencia. Sin embargo, ambos se encuentran en punto de su ciclo de vida diferentes, y eso se nota.

El Volvo XC60 acaba de recibir una ligera puesta al día que apenas ha supuesto cambios en su apartado estético, por lo que en términos generales presenta rasgos conocidos y hace que se note que tiene unos años. Sin embargo, el lenguaje de diseño de la firma sueca aguanta muy bien el paso del tiempo, así que sigue siendo elegante, atlético y bastante estilizado.

El BMW, por su parte, estrenó a mediados de año una nueva generación y, aunque la marca alemana se caracteriza más por evolucionar su diseño que por revolucionarlo, se percibe con un SUV mucho más fresco.

Respecto a su predecesor, ha ganado mucha presencia, algo que se debe sobre todo a un frontal que resulta imponente, con dos grandes riñones formando la parrilla y unos paragolpes intrincados. En términos generales es más musculoso y voluminoso que su rival y también tiene un aire más deportivo.

Dimensiones

Son dos modelos muy parejos, pero el X3 es el que es ligeramente más grande. Mide 4.755 mm de largo, 1.920 mm de ancho y 1.660 mm de alto; con una distancia entre ejes de 2.865 mm y una distancia libre al suelo de 204 mm.

El XC60 tiene una longitud de 4.708 mm, una anchura de 1.902 mm, una altura de 1.658 mm, una batalla de 2.865 mm y una distancia libre al suelo de 216 mm.

Por lo que respecta a maletero, la cosa también está igualada, pero vuelve a ganar el alemán con sus 570 litros, que dejan atrás los 505 litros de su rival.

Motorizaciones

Es cada vez más común entre las marcas premium configurar gamas mecánicas con un alto componente de electrificación. El caso de los Volvo y BMW no es ninguna excepción, puesto que ya de base sus motores cuentan como mínimo con tecnología microhíbrida, a lo que se suman además versiones híbridas enchufables.

De esta manera, ambos disfrutan tanto de la etiqueta ECO como de la etiqueta CERO de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Empezando por el BMW X3, toda su gama tiene tracción a las cuatro ruedas y caja de cambios automática. Arranca con el diésel 20d xDrive de 197 CV, sigue con el gasolina 20 xDrive de 208 CV, por encima está el M50 xDrive de 398 CV y además está el híbrido enchufable 30e xDrive de 299 CV, que homologa hasta 90 km de autonomía eléctrica.

Por lo que respecta al Volvo XC60, este mismo año se ha renovado, lo que ha traído consigo un importante cambio en su oferta de motores.

El sueco ha desterrado el diésel de manera definitiva, teniendo ahora como versión de acceso el gasolina B5 microhíbrido, que desarrolla 250 CV de potencia, tiene cambio automático, tracción integral y homologa un consumo de 7,7 l/100 km.

El resto de su gama está formada por versiones híbridas enchufables. El primero es el T6, con 350 CV, que homologa un consumo de 0,9 l/100 km y una autonomía eléctrica de 82 km. Por encima está el T8, cuyo rendimiento asciende a los 455 CV, su consumo se eleva un poco hasta los 1,2 l/100 km y su rango eléctrico se reduce a los 76 km.

Precio

Estamos en territorio premium, pero aún así hay diferencias de precio. El Volvo es el más barato de los dos, con una tarifa de partida de 56.500 euros. El BMW se sitúa ligeramente por encima, arrancando en los 63.100 euros. En un segmento así, esa diferencia no debería ser un argumento muy grande para decidir la compra, pero hay que tenerlo en cuenta.

¿Cuál es mejor?

A pesar de sus similitudes, lo cierto es que su enfoque es ligeramente diferente. El Volvo va más a lo grande que el BMW y es que ya desde su versión de acceso pone sobre la mesa una mecánica más potente, y lo mismo ocurre con sus alternativas PHEV. Sin embargo, a pesar de ello, tiene un precio de entrada más asequible, lo que es un punto importante para él.

El alemán se puede apuntar el tanto de la variedad, y es que en un coche de estas características, una mecánica diésel sigue teniendo mucho sentido y, si además está equipada con tecnología microhíbrida, el resultado es una motorización muy sensata con un gasto de combustible realmente contenido.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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