Viejas glorias, ¿conoces al Citroën SM?

El Citroën SM nació con la ilusión de convertirse en el mejor Gran Turismo que se había creado jamás, un modelo al que ahora rendimos tributo en estas líneas.
Tener sueños, ponerse metas inalcanzabales, es algo innato en el ser humano. Y es que, precisamente por ello, la humanidad llegó a la Luna, a las profundidades marinas o a coronar los picos más altos. Tener ambiciones nos hace grandes, nos hace interesantes, y, sobre todo, nos hace crecer. El Citroën SM nació con la ilusión de convertirse en el mejor Gran Turismo que se había creado jamás, un modelo al que ahora rendimos tributo en estas líneas.
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Infinidad de marcas de coches en la historia de la industria del motor se han propuesto pasar los límites lógicos. Crear el mejor deportivo del mundo, el descapotable más rápido o el mejor GT. Esto último lo intentó hace unos años Citroën, una de las mejores marcas francesas hoy día. Su propuesta recibía el apellido SM, un modelo con unos argumentos de peso que tenía el respaldo de una marca tan pasional como Maserati.
Un GT sin rival
La compañía de los chevrones vivía tiempos felices en aquellos años setenta. El gran éxito de su Citroën DS les motivaba a seguir creciendo en el segmento de lujo. La reciente adquisición de Maserati por parte de la misma empresa francesa les animaba aún más, tomando peso la idea de crear una berlina coupé poderosa que no tuviera rival. Tenían la idea, tenían las ganas, y no les faltaba un buen suministrador de motores.