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Vídeo: Loris Bicocchi explica el accidente que sufrió en el desarrollo del Bugatti Veyron

Loris Bicocchi accidente Bugatti Veyron

En el siguiente vídeo, Loris Bicocchi explica el accidente que sufrió en el desarrollo del Bugatti Veyron, un accidente a velocidades cercanas a los 400 km/h.

Desarrollar el primer hiperdeportivo del mundo no es una tarea sencilla, especialmente cuando el coche en cuestión tiene el deber de devolver el glorioso nombre de Bugatti al panorama internacional. No fue un proceso fácil y rápido, y menos aún seguro, tal y como Loris Bicocchi nos explica cuando sufrió un accidente en el desarrollo del Bugatti Veyron a velocidades cercanas a los 400 km/h.

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En el vídeo a continuación (en italiano con subtítulos en inglés) podemos ver a Bicocchi contando la historia de cómo sucedió el accidente a más de 390 km/h mientras probaba la capacidad del Bugatti Veyron en el circuito de Nardo. El legendario piloto de pruebas ayudó en el desarrollo de muchos superdeportivos icónicos, incluidos el Lamborghini Countach, el Bugatti EB100, el Dauer 962, el Pagani Zonda y el Koenigsegg CCX original, siendo su contribución más reciente la del Bugatti Chiron.

El accidente de Loris Bicocchi con el Bugatti Veyron

Una de las historias que Bicocchi tiene el privilegio de poder contar tiene al Veyron en su fase de desarrollo como protagonista. Se trataba aún de un prototipo que quisieron probar en el circuito de Nardo allá por 2002-2003. A esto tenemos que sumar que el circuito tiene una velocidad mínima de 240 km/h para mantenerse pegado al asfalto en las peraltadas curvas, es decir, el piloto tuvo que mantener el volante girado a más de 390 km/h, sometiendo el coche y a sus neumáticos a tensiones tremendas.

Aunque está subtitulado en inglés y es bastante sencillo de entender, te haré un breve resumen: Bicocchi se puso a los mandos del Veyron a velocidades muy cercanas a los 400 km/h, cuando el neumático delantero izquierdo reventó, destrozó la aleta y con ello el capó delantero se abrió, golpeando el cristal y destrozándolo por completo. Con el casco, o eso cree el propio piloto, golpeó la ventana lateral, rompiéndola y sufriendo un trauma por despresurización de la cabina a esas velocidades. Se quedó sin frenos también y tuvo que frenar el coche golpeando 1.800 metros de guardarraíl. Además, uno de los radiadores de aceite a más de 150 grados se averió por el impacto y comenzó a arder, vertiendo su contenido al habitáculo y poniendo en riesgo la vida de un Bicocchi que, además, cuando logró parar el coche, no podía abrir la puerta del conductor para abandonar cuanto antes el vehículo en llamas. Una historia aterradora tan solo a la altura de una leyenda.

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