Tres peligros de aparcar tu coche cerca de la playa

Bien porque el paraje resulta idílico o bien porque llevas demasiadas cosas para acercarlas caminando, lo habitual es tratar de dejar el coche estacionado lo más cerca posible de la arena de la playa. Pero por muy cómodo o bonito que resulte debes saber que estás exponiendo a tu coche un deterioro (quizá) innecesario

Que levante la mano quien nunca haya cruzado los dedos para tener que andar lo justo desde el vehículo y hasta la arena. ¿Nadie? Es normal, todos intentamos aparcar el coche lo más cerca posible de la playa pero, ojo, estamos exponiéndolo a algunos peligros poco conocidos entre los conductores.

El vehículo particular es el medio de transporte elegido por la mayoría de los españoles para llegar a su lugar de destino en vacaciones. Es por eso que en los últimos días hemos dedicado muchas líneas a recordar la importancia de poner el coche a punto antes del viaje para evitar sustos y sorpresas desagradables.

Los tres peligros que acechan a tu coche si lo aparcas muy cerca de la playa

Hoy nos vamos a centrar en un aspecto que solemos descuidar una vez en el destino, especialmente cuando hemos elegido un lugar de playa para nuestros días de descanso. Y es que por mucho que nos sintamos tentados de buscar un hueco para dejarlo aparcado lo más cerca posible de la arena, debes saber que no es una buena idea...

1. El salitre no es amigo de tu coche

Aunque te cueste aceptarlo, lo recomendable en zonas de playa es dejar el coche estacionado lo más lejos posible de la arena y el mar. También es aconsejable que quede aparcado de espaldas al mar. Si lo vas a mantener parado durante unos cuantos días no está de más que lo tapes con una funda y si puede ser un recinto cerrado, mejor que mejor.

Todo esto es por una razón; dos, en realidad. El salitre de la brisa marina favorece la corrosión de la carrocería; también puede dañar el interior del vehículo e, incluso, los elementos metálicos y el motor.

Playa de Bolonia, en Cádiz.
Playa de Bolonia, en Cádiz.

2. Tampoco la arena

La brisa marina además de agua salada arrastra arena que, sino se retira con cuidado puede dañar la pintura. Por eso, después de pasar una jornada en la playa lo recomendable es pasar por un lavado de coches en el que retirar los restos de arena.

Ahora bien, nunca utilices un trapo u otro elemento que arrastre la arena por la carrocería, lo ideal es retirarla con agua y si es posible con aire a presión. También es importante insistir a todos los ocupantes del vehículo que se limpien a conciencia antes de acceder al interior.

3. El exceso de calor

Para que la incidencia directa del sol dañe los plásticos del habitáculo es recomendable utilizar un parasol (lo agradecerás cuando termine la jornada de playa y el interior no esté tan caliente).

Otro problema llega con el asfalto que al pasar muchas horas expuesto al calor puede acelerar el desgaste de los neumáticos. Ante esto, poco puedes hacer, pero lo expertos aconsejan revisar su estado a la vuelta de las vacaciones por si fuera necesario un cambio.

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David López

Director de Auto Bild

David López está especializado en pruebas de coches de combustión, híbridos y eléctricos. Comparativas y distintos formatos audiovisuales