De trabajar en una gasolinera a convertirse en millonario gracias a una tienda de bicicletas

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Marcus Diekmann dirige la empresa familiar de Rose Bikes y es inversor en diez startups diferentes. Empezó en una gasolinera de su pueblo y ahora es millonario.
Se llama Marcus Diekmann, tiene 44 años y ha pasado de trabajar en una gasolina a convertirse en millonario, dirigiendo una tienda de bicicletas en Alemania, aunque no es el único empleo que tiene.
Los compañeros de Business Insider han hecho una entrevista a este emprendedor fuera de lo común para conocer el camino recorrido hasta alcanzar el éxito y todo lo que ha aprendido a lo largo de ese recorrido.
El curriculum de Diekmann no tiene desperdicio: incluye 30 puestos de trabajo, de los cuales se encuentra actualmente en activo en seis. Forma parte del consejo asesor y dirige Rose Bikes, es miembro de Shopware AG, accionista de Votebase y está en el consejo directivo de Baby One.
Pero, antes de todo eso, trabajaba en la gasolinera de un pequeño pueblo rural de 3.500 habitantes en Renania del Norte-Westfalia, Alemania.
¿El secreto? “Servir y actuar”. Un consejo que le dio Rainer Gerdes, antiguo miembro del consejo de Bertelsmann. Pero Diekmann lo ha convertido en su regla de 3: "servir, rendir, y luego hacer caja", afirma.
De trabajar en una gasolinera a convertirse en millonario gracias a una tienda de bicicletas
A sus 44 años, Marcus Diekmann, natural de Coesfeld, Alemania, parece tener todo un libro de lecciones y trucos para fundadores de empresas, jóvenes emprendedores y otros lectores interesados.
Tras graduarse de un FP, el emprendedor estuvo trabajando en la Hacienda de Alemania hasta que empezó a estudiar ADE en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bocholt, aunque no llegó a terminar los estudios.
En 2004 fundó su primera agencia de marketing y, en 2010, creó Shopmacher, una agencia de comercio electrónico. Se especializó en digitalización para el comercio minorista en su día a día y, en 2016, se hizo cargo de la transformación digital en la empresa holandesa Beter Bed. Finalmente, en 2019 volvió a trabajar en la empresa familiar de Rose Bikes.
Un apasionado de todo
Diekmann ha trabajado de todo y, de hecho, se define como “un apasionado de todo, un inversor y gestor que no encaja en ningún sitio. Soy el estudiante que abandonó la universidad para acabar convirtiéndose en miembro del consejo asesor de una de ellas”.
“Soy el que fundó el periódico escolar a los 13 años, creó su primera empresa a los 23 y más tarde se convirtió en jefe de varios miles de empleados. Ni siquiera me ciño a un sector, he hecho de ciclista, electricista, en el sector inmobiliario, en el textil, de todo. Soy el generalista", agrega.
Actualmente, se dedica a la inversión de proyectos y está implicado en diez startups. Para ello, creó la Founders League junto con el CEO de Snocks, Johannes Kliesch. Otro de sus éxitos ha sido un libro sobre comercio electrónico que ha autopublicado y que, según él, le ha reportado hasta ahora 100.000 euros de beneficios.
A principios de 2022, Diekmann se unió al grupo de moda Peek & Cloppenburg, incorporándose como codirector general de la filial para marcas propias International Brands Company KG. Sin embargo, pocas semanas después le echaron de la empresa.
"Todo el mundo se ofende cuando cambias algo". El emprendedor no considera su paso por P&C como un error: "El cambio no es una crítica al pasado, sino una necesidad para el futuro", explica. "Al final, la idea seguía siendo genial, pero no era el momento adecuado con la guerra y la crisis, y P&C decidió no externalizar sus propias marcas" provocando así que perdiese ese trabajo.
Un error: la desconfianza
Con 23 años, Diekmann fundó su propia empresa, aprendiendo de forma autodidacta sobre cómo debían gestionarse las compañías. El miedo a no entender lo que sus trabajadores hacían y a perder todo el dinero que había puesto en su empresa le llevó a ser un jefe que se metía en todo.
Llegó a tener 90 empleados, pero podría haber llegado a los 300 si no hubiese sido tan desconfiado. Según reconoce el propio emprendedor alemán, la venta de la empresa fue liberador para él y fue el momento en el que se dio cuenta de que tenía que confiar en sus trabajadores.
Desde ese momento, comprendió que la clave del éxito está en rodearse de las personas adecuadas: “Siempre que asumo un nuevo cargo, me aseguro de que tengo un equipo fuerte a mi alrededor, independientemente de lo que yo haga".
Diekmann se limita a ser el inspirador, el motivador, el entrenador, el que toma decisiones. Y también "el dictador". Él mismo se califica como una persona autoritaria a la hora de tomar las decisiones estratégicas: "Todo el mundo puede dar su opinión sobre el 'qué hacemos' y la escucho, pero al final la decisión la tomo sólo yo", explica.
La importancia de hacer networking
Diekmann asegura que es necesario establecer contactos fuera de tu propio sector, "de esta manera tienes la oportunidad de aprender cosas nuevas". Para él, un directivo que pasa cinco días a la semana en su propia empresa es "un idiota".
Para alcanzar el éxito, se necesita al menos un día para trabajar en una red de contactos, y "eso no significa que esté en el campo de golf". Salir siempre con la misma gente tampoco es una forma de hacer networking.
Un buen copiador de ideas
A lo largo de la entrevista, Marcus Diekmann ha dado varias definiciones que hace de su propia persona y aquí va otra. El emprendedor reconoce que aprendió mucho sobre patrocinio y personas influyentes en su etapa como asesor del BVB y se define como “un buen copiador de ideas empresariales”.
"Nunca me vuelvo ciego a los negocios", asegura mientras explica cómo coge las mejores ideas de cada empresa para fusionarlas: "Se trata de buscar la excelencia operativa" asegura. Aprendió esta lección mientras dirigía su primera empresa.
"Al principio, teníamos una nueva idea de negocio cada semana, pero en realidad estábamos evitando optimizar nuestras ideas originales. Empezando a lo tonto no se consigue nada. Lo experimento a menudo como asesor de mis startups, es demasiado fácil saltar rápidamente a otra idea cuando las cosas se ponen difíciles".
De esta manera es como Marcus Diekmann ha conseguido ser millonario. Él mismo se considera un "niño de pueblo", así que el dinero tampoco es lo que más le importa. "A mis amigos solo les preocupa que ponga carne en la parrilla", comenta. "Así puedo vivir sin pensar en el dinero".