Toque de atención a los afectados de la DANA: la Generalitat advierte de los coches siniestrados y la posibilidad de perder las ayudas

El 31 de diciembre de 2025 es la fecha límite par acreditar a baja definitiva del vehículo, sin ellas se pierden las ayudas, pero hay muchos coches desaparecidos.
Hace prácticamente un año que tuvo lugar la DANA que arrasó la Comunidad Valenciana. Pero, a pesar de todo ese tiempo, todavía son muchos quienes están a la espera de ayudas para rehacer sus vidas. En lo referente a coches, las subvenciones se entregaron a aquellos que hubieran perdido sus vehículos, pero quienes no los han encontrado todavía pueden tener un problema.
Las ayudas para poder comprar un coche nuevo exigían como contraparte que se diera de baja aquel que quedó inservible por culpa del fenómeno atmosférico. Sin embargo, todavía a día de hoy hay más de 800 conductores valencianos que no han podido hacerlo debido a que, tras ser arrastrado su vehículo, no se ha llegado a encontrar, de manera que no puede ser peritado y, por tanto, tampoco dado de baja.
Los que se encuentran en estas condiciones se enfrentan a una situación peliaguda. Las ayudas entregas fueron de entre 2.000 y 8.000 euros, en función del tipo de automóvil afectado, siendo en su mayoría cuantías superiores a los 5.000 euros. Ahora, quienes no consigan dar de baja el coche antes de final de año, tendrán que devolver dichas ayudas.
Al no haber vehículo, no hay peritaje ni tampoco la baja definitiva en Tráfico, y esa es la documentación que los propietarios necesitan, puesto que, sin ella están en “tierra de nadie” a nivel burocrático, una posición que podría quitarles el apoyo económico que se les ha brindado.
La situación se rige por la normativa vigente, que incluye el artículo 37 de la Ley General de Subvenciones y el Decreto 182/2024, específico para las ayudas DANA. El problema es que ahí figura es que únicamente aquellos que acrediten la baja definitiva de su vehículo mantienen el derecho a la ayuda.
De esta manera, si el coche no aparece, el beneficiario puede acabar viéndose obligado a devolver el dinero. El problema, además, radica en que el procedimiento es algo que está exclusivamente en manos de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Según éste, a pesar de contar con la baja provisional, la DGT no puede dar la baja definitiva a los vehículos hasta que no haya un peritaje que ratifique que son inservibles y que lo único a lo que pueden ir dedicados es al achatarramiento.
Ante esta situación, la consellera de Hacienda y Economía, Ruth Merino, ha pedido a la DGT que se habilite procedimiento extraordinario con el que se les pueda otorgar la baja definitiva, para que así los afectados que están en esta situación no pierdan las ayudas.
La consellera ha declarado: “Somos conscientes de la inquietud y la impotencia que esta circunstancia genera a cientos de afectados y en ningún caso queremos llegar a esa situación. Por esa razón, la Agencia Tributaria Valenciana (ATV) está realizando todas las gestiones necesarias para garantizar que las personas afectadas podrán conservar sus ayudas, pero la competencia para emitir esa declaración es de la DGT”.
En consecuencia, desde la Generalitat se han pedido ciertas medidas: que se puedan autorizar bajas administrativas sin peritaje en los casos documentados de desaparición de vehículo por la DANA, evitar los procesos de devolución, puesto que afectarían a la situación económica de los afectados; y reconocer que la ayuda es válida aunque no se haya localizado el vehículo.
Esto supondría cambiar el estándar actual y es que, como puede verse en la página web de la ATV, se explica que uno de los requisitos es “que el vehículo haya causado baja en la Dirección General de Tráfico con motivo de los daños ocasionados por la DANA”.
Sin embargo, aunque “para la concesión inicial de las ayudas será suficiente con que se justifique la baja temporal del vehículo en la Dirección General de Tráfico”, es necesario que “se manifieste el compromiso de tramitar la baja definitiva del vehículo en cuanto sea posible y, en todo caso, antes del 31 de diciembre de 2025”.
Es lógico que se estableciera una marca de actuación tras el desastre, pero tratándose de una riada de tal magnitud, una de las características más comunes fue que el agua se llevó los coches por delante y muchos conductores no supieron siquiera donde acabaron sus vehículos.
A esto se sumó el descontrol que siguió en las campas, donde se acumulaban y apilaban por centenares, a menudo sin un registro de qué vehículos había y cuáles no, en los que en muchas ocasiones entraban aprovechados para llevarse piezas de los coches destrozados, etc. Esto ha hecho que 11 meses después no sean precisamente pocos quienes no saben dónde está su automóvil (o motocicletas, furgoneta, ciclomotor, etc.).

