Todo el mundo habla del CAE para coches eléctricos y pocos conocen las trampas que limita su eficacia

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Cuando se empezó a hablar de una nueva ayuda a la compra de coches eléctricos llamada CAE todo eran sonrisas. Desde luego, ahorrarte 1.000 euros suena fenomenal, pero pocos conocen que tiene sus trampas.
A fuerza de insistir y de prorrogarlo hasta el infinito, por muy mal que funcione, el Plan Moves III ha calado hondo y todo el mundo sabe de su existencia. Muchas personas también saben que te puedes ahorrar un buen dinero en el IRPF si compras un coche eléctrico. Pero no todos saben lo que es el CAE.
En su momento también te contamos que llegó el CAE, la nueva ayuda con la que ayuda a ahorrar 1.000 euros en el momento de la compra de un coche eléctrico.Pero ahora te hablamos de cómo funciona este incentivo a la compra, que esconde una pequeña trampa, que desde nuestro punto de vista limita su eficacia.
¿Qué es el CAE?
Para entenderlo, es tan fácil como contar lo que es el CAE: Certificado de Ahorro Energético. Así de sencillo. Y está regulado en lo referido a la compra a un coche eléctrico desde finales de 2023, gracias al Real Decreto 36/2023.
La idea es que si cambias un vehículo térmico por uno eléctrico (en posesión de su titular por más de un año), contribuyes a reducir las emisiones y a lograr una movilidad más eficiente y sostenible, por lo que puedes beneficiarte de una compensación económica directa, sin esperas, en el momento de la compra.
Ten en cuenta que en este caso, a diferencias de otras bonificaciones estatales, la ayuda solo aplica si compras coches 100% eléctricos, no servirían en este caso vehículos PHEV (híbridos enchufables), aunque también tengan la pegatina 0 de la DGT, ni tampoco modelos HEV (híbridos autorrecargables).
De hecho, el CAE también aplica si lo que entregas es un HEV o un PHEV para pasar a un coche 100% eléctrico, siempre que se llegue al ahorro energético mínimamente requerido.
El importe de la bonificación se aplica directamente en el concesionario, sin necesidad de realizar trámites adicionales por parte del comprador. Y eso, comparado con los interminables papeleos del Plan Moves III es una alegría.
La parte buena es que es totalmente compatible tanto con las ayudas del Plan Moves III, como con el descuento en el IRPF (en función de la Comunidad Autónoma donde residas) y supone un total de 1.000 euros.
¿Cómo funciona el CAE?
Como te decimos, es una ayuda para quienes sustituyen un coche de combustión por uno eléctrico, siempre que la marca en cuestión y un operador energético colaboren para certificar ese ahorro ante el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).
Cada certificado equivale a una reducción de al menos 1 kWh y puede convertirse en un descuento directo al comprar el coche.
La solicitud del CAE no la tienes que hacer tú como particular: cuando compras el coche, tanto ella como el operador energético tramitan todo el papeleo con el MITECO.
Tú solo tienes que entregar la documentación necesaria: factura de compra del coche eléctrico, documentación del coche a entregar –permiso de circulación, ficha técnica, baja definitiva en la DGT o certificado de achatarramiento y último recibo del IVTM–, tu DNI y certificado de titularidad bancaria
¿Y cuál es esa trampa a la que nos referimos?
Se supone que con el descuento CAE el Ministerio para la Transición Ecológica premia a quienes se deshacen de un coche de combustión por uno eléctrico. Pero lo cierto es que no es necesario achatarrarlo. Basta con transferirlo a otro titular o venderlo.
No pienses que se trata de un 'chanchullo' por parte de las marcas y fabricantes de coches, ni mucho menos. Es algo que está recogido en el propio Real Decreto que lo regula. Más concretamente en el Artículo 15, que se refiere a la 'Transmisión de Certificados de Ahorro Energético'.
El problema que nosotros, desde AUTO BILD, le vemos a esto es que no parece tener mucha lógica beneficiarse de una ayuda por una supuesta mejora en la eficiencia energética cuando el vehículo de combustión no se achatarra, sino que simplemente cambia de titular. Esto, claramente, limita su eficiencia.
Si se procediera al achatarramiento, como ocurre en el Plan Moves III, sí que tendría todo el sentido del mundo. Pero en este caso, te otorgan un Certificado de Ahorro Energético (CAE) porque pasas de un coche de gasolina ya veterano y que consume (y contamina) más de la cuenta, gracias a que apuestas por otro 100% eléctrico, cuando en realidad ese coche va a seguir circulando y contaminando, sólo que en manos de otra persona.
Ojo, que no decimos que los coches viejos tengan que erradicarse porque sí, porque hay algunos realmente eficientes o que se usan de forma tan esporádica que habría que encontrar la fórmula para que demonizar a los coches clásicos. Pero en este caso, si lo que se busca es reducir las emisiones, la fórmula no parece la correcta si no se obliga al achatarramiento.
También debes tener en cuenta otra pequeña 'trampa' que no todo el mundo sabe es que la mayoría de las marcas se queda con una parte de esos 1.000 euros en concepto de gastos de gestión. Por ejemplo, las marcas del grupo Stellantis te cobran 100 euros; Renault y Hyundai, 200 euros; y hay otros, como Skoda, que no te descuenta nada y dejan que te beneficies de los 1.000 euros de forma íntegra.
