La tecnología de la Fórmula 1 es brutalmente cara. Pero luego pasa a los coches de calle: estos son los mejores ejemplos

La Fórmula 1 se ha usado históricamente también para desarrollar nuevas tecnologías que, con el paso de los años, han encontrado aplicaciones en coches de calle. En este artículo te mostramos algunos ejemplos para que puedas poner en valor el papel de la alta competición en el mundo del automóvil.
Los fabricantes de coches no solo participan en competiciones automotrices por la adrenalina, los premios, el reconocimiento internacional o, simplemente, por la sensación de competición. Las empresas del sector del automóvil emplean las carreras como un escenario ideal en el que poner a prueba innovaciones y nuevas tecnologías que, en muchos casos, acaban llegando a los coches de calle.
Si lo piensas detenidamente, tiene mucho sentido. En el mundo de la alta competición, donde se exige el máximo tanto del vehículo como del piloto, cualquier décima, caballo o signo de mejora es bien recibido. Por eso, una novedad en ingeniería, aerodinámica, motores o electrónica se prueba primero en competición y, si de verdad funciona, se le puede buscar una aplicación comercial.
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Novedades que surgieron en la Fórmula 1 y acabaron llegando los coches de calle
En este artículo te vamos a mostrar algunas de las tecnologías de la Fórmula 1 que luego han acabado en los coches de calle. Por ejemplo, los turbos son una solución mecánica que empezó en la F1. Concretamente, Renault fue quien empezó a experimentar con ellos en los ‘70 en un intento por mejorar las prestaciones de sus motores. Hoy la mayoría de coches de producción equipan motores turbo.
La inyección electrónica también está en la lista de tecnologías que comenzaron en la Fórmula 1 y acabaron en coches de calle. También electrónica es la suspensión que permite modificar la dureza, rigidez o altura de los vehículos en función de los modos de conducción. Se trata de una tecnología que Lotus y Williams investigaron a finales de los años ochenta.
Los frenos, especialmente en los coches deportivos de calle, son un elemento clave para mantenerlo todo bajo control. Los vehículos de altas prestaciones, en muchas ocasiones, se decantan por los frenos con discos carbocerámicos, una tecnología que el equipo Brabham ya introdujo en sus monoplazas a finales de los setenta.
Hoy es un elemento común en casi cualquier coche equipado con una transmisión automática, pero los volantes con levas para el cambio no era un elemento que podrías encontrar en los coches hasta el año 1989, cuando Ferrari instaló un sistema manual dentro de la caja de cambios automáticas que el piloto podía gestionar mediante dos levas situadas a cada lado del volante.
Otras innovaciones nacidas en el mundo de la Fórmula 1 son los sistemas de recuperación de energía (KERS), una tecnología que comenzó en el año 2009 y que hoy es posible encontrar en coches de calle. Sin embargo, en lugar de para mejorar el rendimiento, estos turismos la emplean para recargar la batería de su sistema híbrido y aumentar la eficiencia reduciendo el consumo y las emisiones.
No podemos olvidarnos de otras novedades tecnológicas que hoy están en coches de calle y que tuvieron sus orígenes en la Fórmula 1, como el uso de fibra de carbono para reducir pesos, los motores híbridos, los neumáticos radiales y, en general, casi cualquier solución novedosa en materia de aerodinámica.

