Si te quejas de la ITV, espera a ver por qué en Japón cambian de coche tan a menudo

A su lado, la española es barata.

Pasar por la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es algo obligatorio para cualquier vehículo que circule por las carreteras españolas, con una periodicidad que varía según su antigüedad y con un precio que cambia en función de la Comunidad Autónoma y del tipo de motorización que se utilice. 

La gente en España suele quejarse tanto de lo primero, porque consideran que hay que pasarla demasiado a menudo, como de lo segundo, pues estiman que es demasiado caro. Sin embargo, comparados con otros países la situación en nuestro país es óptima.

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El ejemplo más radical es el de Japón, donde los conductores directamente prefieren vender sus coches antes de tener que pasar por la ITV.

En el país del sol naciente esta inspección recibe el nombre de ‘Shaken’. Ésta guarda similitudes con la española en tanto que su periodicidad va cambiando según la antigüedad, pero es una prueba mucho más estricta y, sobre todo, también mucho más cara.

El primer ‘Shaken’ se pasa a los tres años de haber comprado un coche nuevo (en nuestro país es a los cuatro), a partir del cuarto año se hace de manera bianual y cuando el vehículo ya tiene una década a sus espaldas se hace cada año.

Podemos concluir que son unos tiempos estándar, pero, mientras que en España el paso por la revisión se puede solventar por menos de 50 euros, no es así en Japón: tiene un coste de más de 100.000 yenes, lo que al cambio suponen unos 700 euros.

Eso si se pasa a la primera, pero en el caso de que el coche no esté en condiciones para recibir el apto, es el propio organismo de la inspección el que se encarga de realizar las reparaciones necesarias, con sus propias tarifas y sin dar al conductor alternativas. 

De esta manera, es posible que el montante final sea de hasta 1.000 euros, y eso en la primera vez, que dada la juventud del vehículo debería ser la que se pasase de manera más sencilla y sin ningún tipo de problema.

Se trata de una cantidad tan elevada que en Japón una de las tendencias más habituales es la de, para no tener que pasar la ITV, directamente vender el coche y comprarse uno nuevo.

Se trata de algo peculiar, sobre todo visto desde el punto de vista español, en el que la antigüedad media de los coches no deja de aumentar, y por el hecho básico de que con tres años, un automóvil está prácticamente nuevo, por mucho uso que se haya hecho de él.

De esta manera, el mercado de segunda mano está repleto de coches usados pero no mucho que son buena opción de compra, aunque no es el mercado nacional su principal destino: quien adquiriese esos coches tendría que pasar el ‘Shaken’, por su cuenta, lo que supone un coste adicional al de la compra.

¿Cuál es su destino entonces? Se exportan a otros países asiáticos o africanos, a menudo despiezado o directamente cortado, para posteriormente ser reconstruidos en el mercado al que vayan dirigidos.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España