Smart Fortwo, el último revival de un coche que vuelve tras años desaparecido. Así fueron los anteriores

El coche más pequeño de Smart regresará a finales de 2026, de esta forma, la marca vuelve a sus orígenes. Recordamos todas las generaciones del Smart Fortwo.

Como te anunciamos hace unos días, Smart ha confirmado el regreso de su coche biplaza pequeño con el que se dio a conocer hace casi 30 años. Vuelve el Smart de siempre, aunque ahora se llamará #2, siguiendo la nueva nomenclatura del fabricante integrado en Geely. Es momento de echar la vista atrás y recordar los anteriores Smart Fortwo.

La compañía inició una nueva etapa en 2019, cuando anunció su conversión en marca eléctrica, cosa que se produjo en 2020. Desde entonces, hemos visto el lanzamiento de modelos que nada tenían que ver con aquel coche pequeño de apenas 2,50 metros, tan pequeño que se podía aparcar en cordón o en batería y ocupaba casi el mismo espacio.

Smart vende actualmente dos modelos, al que se sumará próximamente un tercero. Todos tienen carrocería SUV y son mucho más grandes que el original utilitario. De hecho, el último modelo, el Smart #5, mide 4,70 metros, ubicándose en el segmento D-SUV.

Pero, como decimos, Smart vuelve a sus raíces, recuperando el coche con el que inició su actividad en el sector de la automoción. Y lo hace utilizando una estrategia que ya hemos visto en otros fabricantes, como Renault con el 4 y el 5, por ejemplo.

El origen del Smart Fortwo

A veces, algo muy pequeño puede convertirse en algo muy grande. Esta frase puede ser el resumen de un coche que transformó el paisaje de muchas ciudades a finales de los 90, cuando llegó al mercado el Smart Fortwo o, simplemente, Smart.

Exactamente, se lanzó en 1998 como Smart City Coupe, fruto de la joint venture Micro Compact Car AG que fundaron las empresas Swatch y Mercedes-VEC. Su éxito fue inmediato y pronto comenzamos a ver las principales ciudades españoles y europeas pobladas del Smart Fortwo. 

Sus reducidas dimensiones, apenas 2,50 metros de longitud, lo convertían en un vehículo muy ágil para circular por los núcleos urbanos y aparcar fácilmente. Pero lo que mucho no saben es que la idea de hacer un coche como este empezó a gestarse muchos antes antes.

A finales de los 70, a Mercedes se le pasó por la cabeza producir un vehículo pequeño y económico, debido a la crisis del petróleo que sacudió a la industria del automóvil y la puso patas arriba.

Pero esta idea no tuvo continuidad y se guardó en un cajón, hasta que se retomó a mediados de los 90, lógicamente, adaptada a las necesidades de ese momento. Desde hacía décadas, el tráfico se había convertido en un problema serio en muchas grandes ciudades y los coches diminutos podrían ser una solución, algo similar a los kei cars en Japón.

Un verdadero coche de ciudad

En realidad, la idea de hacer un microcoche urbano es muy antigua. Ahí está el ejemplo del BMW Isetta de los años 50, que se comercializó en Francia como Velam Isetta.

En 1995, Micro Compact Car Swatch Mercedes Art presentó el primer prototipo del Fortwo en el Salón Internacional de Frankfurt. Era un coche diminuto, con una longitud de 2,50 metros y dos plazas, ideal para la ciudad y olvidarse de los problemas de aparcamiento.

Dos años después, en 1997, la compañía exhibió el segundo prototipo, de nuevo en Frankfurt, y tuvo tanto éxito que, finalmente, decidió llevarlo a producción. El 3 de octubre de 1998 inició la comercialización del Smart City Coupe.

Justo en ese momento, la compañía creada entre Swatch y Mercedes pasó a manos del Grupo Daimler y, a partir de 2002, cambió su denominación a Smart GmbH.

Motores de tres cilindros y consumos ridículos

En el Smart Fortwo todo era pequeño, incluso los motores. Aunque hoy no nos sorprende ver mecánicas de tres cilindros, porque están muy extendidas, incluso, en algunos coches grandes como todocaminos.

Inicialmente, contaba con un bloque de 599 centímetros cúbicos y 50 CV. Más tarde, con la primera actualización, la cilindrada aumentó hasta los 698 centímetros cúbicos, alcanzando los 61 CV. Ambos motores estaban turboalimentados.

Posteriormente, se sumó un turbodiésel de 799 centímetros cúbicos que producía 41 CV. Esta motorización sería impensable en la actualidad. En realidad, tampoco tenía sentido en aquel momento, pero eran los años gloriosos de los motores alimentados por gasóleo.

Las tres mecánicas se combinaban con un cambio manual robotizado, es decir, carecía de pedal de embrague y los cambios se hacían de manera secuencial. También hubo una versión más prestacional denominada Brabus, con 75 CV.

Con esta configuración, el Smart homologaba unos consumos muy bajos para los estándares de la época. De media, obtenía 4,7 litros/100 km en la versión de gasolina y 3,4 litros en el diésel.

Algunos desafíos que presentó el Smart

El desarrollo del Smart Fortwo presentó algunos inconvenientes. Uno de los mayores desafíos fue garantizar la seguridad de los pasajeros, ya que, a diferencia de otros coches convencionales, este no tenía zonas de absorción de impactos.

Para superar este obstáculo, los ingenieros recurrieron a un marco rígido de acero sólido, llamado comercialmente ‘Tridion’, perfectamente visible desde el exterior, que hacía de elemento de diseño principal y, al mismo tiempo, rodeaba y protegía el habitáculo. Además, definía la forma del vehículo. El resto de la carrocería estaba compuesta por paneles intercambiables de plástico.

Otro problema derivado de su tamaño era la ubicación del motor. Para aprovechar al máximo la zona de contracción en el frontal, los ingenieros colocaron el motor en la parte posterior. En total, el coche pesaba 730 kg, uno de los más ligeros del mercado europeo.

Segunda generación

En 2008, diez años después de su lanzamiento, llegó la segunda generación del Smart Fortwo. Presentaba algunos cambios estéticos, no muy acusados, pero la principal diferencia estaba en su tamaño, que se incrementó en 20 centímetros, hasta los 2,70 metros.

Esto hizo que fuera un coche no tan diminuto como la primera generación, pero igualmente pequeño para el uso que se le quería dar, al tiempo que ganaba un poco de amplitud en el interior. 

También contó con motores más potentes: dos de gasolina, con 71 y 84 CV, y un diésel de 45 CV, a la que había que sumar el Brabus, que ahora entregaba unos espectaculares 98 CV.

Tercera generación: el Smart eléctrico

En 2015 inició la comercialización de la tercera generación. No cambiaba en cuanto a tamaño, pero sí en el diseño, apostando por unas formas más redondeadas, nuevos faros más estilizados y más equipamiento.

Dos novedades de esta tercera generación era que compartía elementos estructurales con el Renault Twingo y que desaparecía el motor diésel. Ahora se ofrecía solamente con dos de gasolina de tres cilindros, uno de 71 CV atmosférico y otro de 90 CV turboalimentado.

A principios de 2017, se estrenó la versión eléctrica del Smart Fortwo con 82 CV y 160 kilómetros de autonomía, denominada EQ Fortwo.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España