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Seat Toledo, para nosotros esta es la mejor generación

La mejor generación del Seat Toledo
Cuatro muy diferentes entre las que elegir.

Por norma general, al mirar la historia de un modelo, lo que se ve es una evolución del concepto, un perfeccionamiento del concepto con, si acaso, saltos estilísticos entre una generación y otra que fueron más o menos bien recibidos. Lo que no es habitual es el caso del Seat Toledo, que desde que nació hace más de 25 años ha experimentado cambios de lo más importantes. Con tal variedad entre elegir, ¿cuál es para nosotros la mejor generación?

VÍDEO: Rivales del Seat Toledo

Sería gracioso, pero injusto, elegir a la tercera, la que optó por un formato de monovolumen que casi acabó con el modelo y que supuso las peores ventas de su historia (poco más de 50.000 unidades en unos seis años). También descartaremos la actual, que ofrece un producto sólido en el mercado de las berlinas low-cost, pero carece de la chispa que si tuvo la segunda generación.

No elegimos la primera, que fue una auténtica pionera para la marca (berlina con portón trasero, primer modelo tras haber sido adquirida por Volkswagen), porque aunque comenzó todo, fue su relevo el que perfeccionó el concepto. Además, dado que fue melliza del Seat León de aquella época, un auténtico superventas, su estilo es de los más familiares (algo a lo que también ayuda que se vendieran 300.000 unidades de ese Seat Toledo).

La historia del Seat Toledo

Desde un punto de vista estético apostaba por las formas redondeadas y lucía un frontal al que hoy en día le pesan los años, con una parrilla ausente, grupos ópticos horizontales, protectores de plástico a lo largo y ancho de toda la zona de cintura media/baja, etc. Un detalle importante es que abandonó el portón del original para optar por un maletero convencional.

Aprovechando la sinergia con el grupo Volkswagen, se desarrolló sobre la plataforma del Golf IV y compartió componentes con otros modelos como el Octavia y el Bora, lo que se tradujo en un aumento de la calidad, lo que lo posicionó mejor en el mercado. Eso sí, perdió algo de maletero respecto a su predecesor, quedándose en solo 500 litros.

Aún siendo una opción económica en el mercado, la segunda generación ganó enteros a la hora de ofrecer un mayor equipamiento. La gama estaba formada por cuatro acabados, pero desde el básico la dotación de serie era bastante completa. Así el Stella contaba con asientos delanteros regulables en altura, aire acondicionado, radio CD, regulación eléctrica de los faros delanteros, etc. El Signa añadía llantas de aleación de 16 pulgadas, retrovisores eléctricos calefactables, techo solar y ordenador de a bordo. El Sport sumaba tapicería mixta, climatizador automático y un mejor equipo de sonido. Por último, el Executive incluía tapicería de cuero y asientos con memoria eléctrica.

La gama mecánica del Seat fue bastante amplia, con bastantes motores entre los que elegir tanto entre los diésel como en los gasolina. Los de gasóleo arrancaban en los 64 CV y tuvieron su tope en un bloque de 150 CV, mientras que los segundos, más numerosos, ofrecían una horquilla de potencias de entre 75 y 180 CV.

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