Santana o Ebro, ¿qué mítica marca española rescatada con ayuda china es más antigua?

Los aficionados al motor estamos de suerte, porque regresan dos míticas marcas españolas gracias a la ayuda de China. Santana o Ebro, ¿cuál es más antigua?

En sólo dos años hemos asistido al regreso de dos marcas nacionales que muchos españoles recuerdan con gratificación. De ambas te hemos hablado sobradamente en AutoBild: por un lado, la vuelta de Ebro y, por otro, Santana, la más reciente. Santana o Ebro, ¿qué mítica marca española es más antigua?

Es una gran noticia para los aficionados al motor, sobre todo, para los amantes de los clásicos y para quienes ya peinan alguna que otra cana y recuerdan aquellos tiempos en los que los vehículos Ebro y Santana llenaban las carreteras españolas, sobre todo, en las zonas rurales.

De hecho, en el caso de Santana, todavía hoy es bastante fácil encontrar unidades funcionando perfectamente y también hay muchas en el mercado de segunda mano. 

Con Ebro no ocurre lo mismo, porque cesó la actividad en los 80 y porque se dedicaba más a la producción de vehículos pesados, como camiones, autobuses y furgones, y maquinaria agrícola, como tractores; mientras que Santana fabricaba todoterrenos de Land Rover.

Dos míticas marcas españolas que vuelven con ayuda de China

A decir verdad, las renacidas Ebro y Santana poco tienen que ver con las que conocieron nuestros padres y abuelos. Ambas regresan con la ayuda de empresas chinas y, en el fondo, comercializan vehículos chinos a los que se le aplican leves modificaciones estéticas y se adaptan a las normativas europeas.

Empezando por Ebro, que fue la primera en volver, su regreso ha sido posible gracias a la colaboración entre varias empresas, Jaton Racing, Api Brothers, Btech, Nexus Projectes y, sobre todo, EV Motors, que es la máxima accionista de Ebro.

Pero, además, EV Motors inició una joint venture con el Grupo Chery, uno de los gigantes de la automoción china, lo cual supuso una modificación en la hoja de ruta de la compañía española.

El acuerdo con el consorcio chino permite a éste fabricar los coches de sus marcas Omoda y Jaecoo, y a Ebro comercializar sus modelos, primero en España y luego en otros mercados europeos. Otro punto importante es la recuperación de la planta de Nissan en Zona Franca de Barcelona, donde se ensamblan los modelos.

Por su parte, Santana Motors ha firmado una alianza estratégica con dos compañías chinas, Zhengzhou Nissan Automobile (ZZ Nissan) y Anhui Coronet Tech, para la producción de vehículos todoterreno en la histórica planta de Linares.

En los próximos meses, se presentará una gama de vehículos disponibles con motores diésel de última generación y sistemas de propulsión híbridos enchufables, especialmente diseñados para una conducción todoterreno.

Santana o Ebro, ¿cuál es más antigua?

Ebro es la marca más antigua de las dos, aunque por un escaso margen de diferencia. Ambas se crearon en la década de los 50, cuando los planes y programas de desarrollo industrial del gobierno franquista empezaban a dar sus frutos.

La marca Ebro nació en 1954, aunque empezó a fraguarse dos años antes, cuando el Ministerio de Industria puso en marcha un concurso público para desarrollar el mercado de tractores en España. 

El nombre de la marca aludía al río más caudaloso de España y copiaba la estrategia de Ford en Reino Unido, que había escogido el nombre Thames (Támesis en español) para su filial de camiones.

Poco después, la compañía española inició la producción de vehículos pesados. Los primeros modelos estaban basados en el mencionado Ford Thames Trader. Los años 60 fueron los del despegue definitivo. 

En la década de los 80 comenzó el declive de la compañía hasta su definitiva desaparición, lo cual se produjo, finalmente, en 1987, después de la creación de Nissan Motor Ibérica S.A. Paradojas del destino, décadas más tarde ha sido Nissan la que ha abandonado las instalaciones de Barcelona y las ha vuelto a tomar Ebro.

Por su parte, Santana nació dos años después de Ebro, en 1956, como empresa de maquinaria agrícola Metalúrgica de Santa Ana. En 1961, comenzó a fabricar vehículos Land Rover bajo licencia y también cajas de cambio para la planta de Citroën en Vigo.

Los años 60 y 70 fueron los de mayor éxito, llegando a superar los 3.800 trabajadores en nómina. Pero, como pasó con Ebro, en la década de los 80 aparecieron los nubarrones, debido al inicio de la desindustrialización de España.

En 1985, Suzuki adquirió el 49,1% del capital de Santana y en 1993, esa participación se elevó hasta casi el 84%. En ese tiempo, se fabricaron varios modelos en la planta de Linares, como los Samurái, Vitara y Jimny.

Sin embargo, la baja productividad de la empresa unido a una elevada conflictividad laboral y el menor coste de producción de los vehículos en otras fábricas, como la de Suzuki en Canadá, según denunció la propia Suzuki, llevó a la marca japonesa a presentar suspensión de pagos en 1994.

A partir de entonces, inició una época difícil, con inyección de dinero público por parte de la Junta de Andalucía y del Estado, que resultaron insuficientes. 

Santana intentó sobrevivir con nuevas alianzas, como con Iveco, filial de Fiat, para producir vehículos industriales, pero tampoco fue posible. Finalmente, la histórica fábrica de Linares cerró definitivamente en 2011, tras de más de medio siglo en activo. 

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España