Esta es la revuelta que se esconde detrás del nuevo Plan MOVES para coches eléctricos

El Plan MOVES que prepara el Gobierno para comprar coches eléctricos esconde una letra pequeña: una subida del diésel y del precio de los coches de combustión.

Habrá nuevas ayudas para comprar coches eléctricos. Así lo han confirmado varios ministros, aunque sin desvelar demasiados detalles. Sin embargo, empieza a florecer la letra pequeña que podría incluir el nuevo Plan MOVES del Gobierno, un plan que oculta algo que no va a gustar a muchos.

Desde que se derogaron las ayudas a los coches eléctricos el pasado 22 de enero, debido a la no convalidación en el Congreso del decreto-ley del Gobierno en el que se incluían, no se habla de otra cosa que de reactivar esas subvenciones.

La razón es simple: sin ayudas, no se venden vehículos de batería y este año los fabricantes deben aumentar sus ventas de eléctricos para cumplir con la nueva normativa CAFE de la Unión Europea o se enfrentarán a duras multas.

En los últimos días, el Gobierno ha confirmado que reactivará el Plan MOVES III (ya veremos si con otro nombre o cómo) y que tendrá carácter retroactivo. Así lo dijo Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico durante la presentación del Anuario de la Movilidad Eléctrica de AEDIVE.

Igualmente, el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, dijo en el foro de Movilidad de ANFAC que el plan está a punto de reactivarse y añadió que tendrá una nueva metodología “para ser más directos con los ayudas”.

Lo que se esconde detrás del nuevo Plan MOVES III

Más allá de declaraciones como estas, no se han concretado más detalles sobre el nuevo Plan MOVES III que prepara el Gobierno. Pero ya empezamos a vislumbrar lo que se esconde bajo el velo.

Esa letra pequeña no es más que aumentar el precio del diésel y de los coches de combustión, mientras se dan ayudas a los coches eléctricos. De esta manera, se favorecería la compra de estos últimos.

Ya en el pasado foro de ANFAC, el secretario de Estado de Energía, Jorge Groizard, señaló que el Ejecutivo trabaja para crear un nuevo impuesto a los coches diésel con la intención de fomentar las ventas de los eléctricos.

Consistiría en eliminar los beneficios fiscales que actualmente tiene el gasóleo frente a la gasolina, lo que provocaría un aumento de unos 11 céntimos en el precio del litro. Una medida que perjudicaría a buena parte de la población que todavía conduce coches diésel, así como a los profesionales del transporte.

En realidad, se trata de algo que algunos ya avisaron hace años, que el precio de los vehículos eléctricos bajaría, pero sobre todo, se encarecerían los de gasolina y diésel hasta equipararse, de tal manera que, llegados a ese punto, el comprador se decantase por el eléctrico.

España se fija en Noruega, pero España no es Noruega…

Groizard hizo referencia también a un país europeo al que muchos tienen como ejemplo a seguir. Efectivamente, Noruega se ha convertido en La Meca del coche eléctrico, con una cuota de mercado superior al 90%

Pero, para entender por qué los vehículos eléctricos tienen tanto éxito en Noruega, hay que analizar varios factores. El primero es que en el país nórdico los automóviles se consideran un bien de lujo y, por tanto, están fuertemente gravados. Allí, un coche normal de marca generalista es mucho más caro que aquí por los impuestos.

Sin embargo, los vehículos eléctricos están exentos de IVA, lo que hace que sean más baratos que los equivalentes con motor térmico. 

A esto hay que sumar otras ventajas como la exención en el impuesto de matriculación, la eliminación de los costes de importación, aparcamiento gratuito, descuentos en peajes o acceso a carriles VAO.

Por otro lado, Noruega es un país muy rico, gracias a sus recursos energéticos (gas y petróleo), con una renta per cápita que triplica a la de España, cerca de 90.000 euros, frente a los 33.000 de España. Por tanto, fijarse en Noruega sin tener en cuenta todas esas variables no es buena idea. 

El verdadero objetivo: ¿eliminar los coches?

En el fondo, asistimos a una subida de precios considerable que hace que comprar un automóvil en España sea cada vez más difícil para muchas familias.

En este sentido, hace poco te mostramos un estudio que ha elaborado Autoscout24, comparando los precios de los coches más vendidos en 2014 con los de 2024 y la diferencia es abismal.

Por ejemplo, un Seat Ibiza costaba 12.720 euros en 2014 y en 2024 17.500 euros. El Dacia Sandero, que fue el coche más venido el año pasado, cuesta 13.490 euros y en 2014 arrancaba en 7.900 euros. Sin embargo, los sueldos no han subido de manera proporcional. 

Este encarecimiento se explica por la inflación, pero también por las normas de seguridad cada vez más estrictas, que obligan a las marcas a instalar una serie de dispositivos que antes sólo tenían modelos más caros, eran opcionales o no existían

A esto se añade la obsesión por convertir los coches en computadoras, llenándolos de pantallas enormes y un montón de accesorios que, en realidad, no son necesarios. Todo esto hace que los precios suban como la espuma.

Pero hay algo más. ¿Una intencionalidad política, quizás, de eliminar los coches? Es lo que se puede deducir con medidas como la que prepara el Gobierno. Y no es una idea exclusiva del Gobierno español, sino que viene de arriba, de la Unión Europea y de diferentes instituciones y organismos internacionales.

Se quieren reducir las emisiones y, para ello, se fomenta el coche eléctrico, pero es más caro. Así que se suben también el precio de los vehículos de combustión y los carburantes, se llenan las ciudades de Zonas de Bajas Emisiones y se prohíben los vehículos antiguos con la excusa de que son más contaminantes (no siempre es así).

Todo ello, acompañado de un encarecimiento generalizado de la vida (alimentos, vivienda, energía…). El resultado es que la gente no podrá comprar coches, habrá un parque móvil más viejo y, poco a poco, esos vehículos irán desapareciendo.

Al final, tendremos ciudades con pocos coches, una parte de ellos serán eléctricos e híbridos, y las emisiones se habrá reducido, a costa de que muchos no puedan tener un vehículo privado.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España