Tras probar el Omoda 5 EV, estas son las cosas que más me han gustado... y las que menos del SUV eléctrico

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El Omoda 5 EV es uno de los SUV eléctricos con mejor relación calidad-precio. Tras haberlo probado, estas son las cosas que más me han gustado... y las que menos.

La prueba del Omoda 5 EV me quitó bastantes prejuicios. Sí, se trata de un SUV eléctrico chino, pero además este SUV demuestra que hay otro camino si buscas un coche para ir a A a B con suavidad y sin complicaciones.

Para empezar, creo que en la marca aciertan al darle un diseño moderno, pero sin exageraciones: líneas afiladas que no obligan a perder espacio en el habitáculo, detalles que demuestran que se ha diseñado el coche con cariño. 

Por otro lado, como en otros coches chinos, el tema eléctrico se queda un poco pobretón si lo comparas con otros rivales, aunque también es cierto que no puedes esperar un sistema de 1.000 voltios (como el de BYD, que recarga 400 km en cinco minutos) en un coche que ahora mismo te lo puedes llevar por 25.000 euros con el nuevo Plan MOVES III.

Pero déjame que vayamos poco a poco desgranando este modelo. Primero, lo positivo.

Me ha gustado: espacio interior

Es un SUV cómodo y relativamente espacioso. Es cierto que no encontré tanto espacio como cuando probé el BMW iX, pero se puede convivir dentro sin demasiadas complicaciones, especialmente los pasajeros de los lados.

Por ejemplo, las plazas traseras tienen un buen acceso porque las puertas se abren bastante. Una vez dentro, la postura es relajada aunque la banqueta es algo corta para mi gusto. 

Además, en la consola central aparece una doble salida de aireación (es simple en el Omoda 5 de gasolina) y asientos con calefacción en el acabado Premium (el que ves en las fotos).

Me ha gustado: postura al volante

Sigo con la posición de conducción, que es cómoda. Los asientos son agradables por diseño y mullido. La espalda apoya bien, pero la banqueta es como la de las plazas traseras: corta.

Sentado al volante llegas a todos los controles sin problemas (que se reducen a la pantalla central, básicamente) y tienes buena visibilidad circular para sobrevivir en la ciudad.

Me ha gustado: conducción sosegada

Seguro que si te interesa comprar un Omoda 5 EV, las prestaciones se quedan en un segundo plano. Y eso que el motor ofrece 204 CV con los que se mueve de manera más que digna.

De hecho, he medido un 0 a 100 de 10,1 segundos y unas recuperaciones de 4,8 s en el 60 a 100 y de 6,4 en el 80-120: son unos buenos datos que garantizan adelantamientos seguros.

Como es eléctrico, te quitas vibraciones y rumorosidad habitual en los coches de gasolina, y la calidad de rodadura ha sido mejor de la que me podría haber esperado.

En autopista va muy bien y también en carreteras secundarias que no sean demasiado reviradas, siempre que el asfalto esté en buen estado porque las suspensiones, que tiran a cómodas, no se llevan bien con el exceso de trabajo.

Me ha gustado: consumo real

Vaya por delante que durante la prueba he medido un consumo real de electricidad de 17,2 kWh/100 km, casi dos kilovatios por encima del oficial, que se sitúa en los 15,5 kWh por cada 100 km.

Pero dado que se trata de un coche de 1,8 toneladas (es ligero, tal y como se están poniendo las cosas), es un valor aceptable para hacer 355 km reales con su batería de 61 kWh.

No me ha gustado: sistema operativo

Al empezar a conducirlo me alegré de que el sistema operativo fuera diferente al de la versión de gasolina. Más allá de la mejora en los gráficos, porque se pueden quitar las odiosas alertas de manera sencilla.

Pero hasta ahí llegó mi alegría. Creo que el orden de los menús es mejorable. Hay una opción de "Ajustes locales" y otro de "Ajustes del vehículo". Te toca adivinar dónde está lo que necesitas... 

No me ha gustado: el tacto del freno y el acelerador

Ya he dicho antes que es un coche tranquilo que te va a dar alegrías cuando lo conduzcas con suavidad.

Pero eso no quita para que tenga un tacto de freno 'raro' al que te va a costar coger el punto y que es poco preciso cuando subes un poco el ritmo.

También el tacto del acelerador es tirando a brusco en el primer golpe de gas, por lo que tus acompañantes pueden quejarse de algún que otro meneo. Debería ser más suave en este punto.

No me ha gustado: no he podido bajar el consumo

La parte buena de que te incite a disfrutar de la suavidad de conducción es que vas de un lado a otro tranquilo y sin estrés.

También ayuda a que el consumo no se dispare, como ya hemos visto antes. Pero también tengo que reconocer que me ha costado llegar no ya a esos 15,5 kWh, sino quedarme en la zona baja de los 16 kWh/100 km sin emplearme a fondo haciendo "miniconsumo", lo que está muy alejado de la conducción real de todos los que te rodean.

No me ha gustado: potencia de carga

Y relacionado con esto, la potencia de carga. En Omoda han colocado un sistema que permite 11 kW en carda alterna (la doméstica), que lo habitual en los coches eléctricos.

Pero en corriente continua (la de los cargadores rápidos) te tienes que conformar con 80 kW. En sí no es una cifra mala, pero dadas las capacidades de este coche para viajar, tener una autonomía en autopista que probablemente no llegue a 350 km no se compensa con unos tiempos de carga verdaderamente cortos.

Aun así, en la marca dicen que necesitarás 28 minutos para pasar del 30 al 80 por ciento de la batería, un buen valor, pero que se alargará si quieres recargar del todo para maximizar el alcance.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.