Las piezas falsas para tu coche son un riesgo, y no solo para la seguridad. Hay 300.000 empleos en peligro

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La falsificación de productos y componentes ponen cada vez más en riesgo la industria del sector automotriz. SICPA, una filial antifraude, propone estas soluciones.
Atendiendo a los datos del ICEX, España se situó como el segundo mayor fabricante de vehículos europeo, así como el noveno a nivel mundial el pasado 2021. Asimismo, en 2023 había establecidos en España un total de 9 grupos multinacionales con 17 plantas, que ensamblaron 2.45 millones de vehículos.
Por no mencionar que la facturación total de la industria de la automoción (fabricantes y componentes) representa el 10% del PIB español, así como es la responsable del 18% del total de las exportaciones españolas.
Esto quiere decir que, como es evidente, el sector de la automoción es uno de los grandes actores que representan la economía española. De hecho, la industria automotriz genera alrededor de 340.000 empleos en nuestro país.
“El 89% de los vehículos y el 60% de los componentes fabricados en España se exportaron en 2023 a todo el mundo”, asegura el ICEX. Sin embargo, no todo es un camino de rosas. Ya que, como seguramente sepas, uno de los mayores problemas a los que se ha enfrentado desde siempre la industria automotriz es la falsificación de componentes.
Con “componentes” nos referimos a las piezas y repuestos de los vehículos. Sobre todo tras la llegada de Internet y los ‘marketplaces’, los cuales han facilitado enormemente la creación de empresas que venden componentes falsificados. Este problema sólo ha ido in crescendo.
El 20% de la población española afirma comprar falsificaciones
SICPA, la filial española pionera en soluciones de autenticación, securización y sistemas antifraude, ha dado la voz de alarma con su informe Situación del comercio ilícito y fraude en España, Europa y el resto del mundo.
De acuerdo a los datos publicados en dicho informe y con el respaldo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2019 sólo en la Unión Europea, las importaciones de productos falsificados ascendieron a 119.000 millones de euros, lo que correspondió a un 5,8% del total de importaciones.
Asimismo, este estudio resalta que la mayor parte de las mercancías falsificadas proceden de China (y Hong Kong), seguido de Turquía, Singapur y Tailandia. Por su parte, la filial destaca que el 20% de los españoles reconoce haber adquirido productos falsificados de forma intencionada en el último año.

Sin embargo, también es cierto que hay personas que no compran estas piezas de forma intencionada, sino que son las propias empresas las que venden componentes falsos a los clientes, sin ellos saber que son falsificaciones.
Y esto mismo no sólo supone un problema para los fabricantes de vehículos, así como para los empleados dedicados a la venta de piezas de automoción, sino también (y lo más importante), para la seguridad vial en las carreteras.
No es lo mismo comprar un tirador de una puerta (por poner un ejemplo) falso, que un airbag o un sistema de frenado. Estas son piezas realmente importantes y clave a la hora de sufrir un accidente. Y es por esto mismo por lo que desde SICPA han querido abordar la problemática ofreciendo algunas soluciones.
Soluciones de la SICPA ante las falsificaciones de componentes
Como comentamos, la venta de productos falsificados no sólo afecta a los empleos, sino también a la seguridad vial. Pero también cabe resaltar que si este tipo de fraude prospera como una lucrativa fuente de ingresos, seguramente estaremos apoyando en un segundo plano al crimen organizado.
Más que nada porque este tipo de empresas que venden productos falsificados, suelen ser una tapadera para financiar otro tipo de actividades delictivas mucho más serias, como puede ser el tráfico de drogas o, en el peor de los casos, el terrorismo.
Ante esto, la SICPA ha planteado las siguientes soluciones para mejorar la seguridad ante los fraudes. Concretamente, la filial remarca tres problemas graves: la falsificación, la alteración y las fisuras en la cadena de suministro. Te las explicamos.
- Falsificación: Se refiere a la copia de un producto o su envasado que se simula como original
- Alteración: Variación de un producto original
- Fisuras en la cadena de suministro: Este es el problema de los mercados negros y paralelos
Ante ello, SICPA, la filial suiza que protege contra los fraudes y las falsificaciones, plantea sus soluciones, las cuales van desde la autentificación visible a la invisible, así como desde la seguridad material a la digital o, finalmente la serialización del producto con el fin de determinar su procedencia.
¿Cómo se pretende materializar todo esto? A través de tintas de seguridad SICPA en sellos y precintas de las diferentes empresas. Además, estos sellos no sólo autenticarán el producto, sino que también servirá para que el cliente sepa si su paquete ha sido abierto o no durante el envío y, por ende, si fue cambiado por uno falso.
Por su parte, SICPA habla de “serialización”, es decir, de dar a cada producto un número único, como si se tratase de un DNI para productos, de tal manera que podrás asegurarte de que estás ante un componente único.




