Olvida poner el freno de mano a su coche y cae al puerto tras golpear un barco

El propietario de un Seat Altea olvidó poner el freno de mano en una zona portuaria de Camariñas, lo que provocó que su coche acabara en el agua. Además, su seguro no se hará responsable de lo sucedido, como así lo especifica la legislación actual vigente.
Las vacaciones que llevabas planeando todo el año pueden acabar antes incluso de empezar en cuestión de minutos, e incluso segundos. De una forma un tanto amarga descubrieron unos turistas que visitaban Galicia que los planes no siempre salen como uno lo tenía previsto, y que un simple error puede acabar suponiendo un enorme desembolso de dinero.
Los hechos ocurrieron a principios de esta misma semana en el puerto de Camariñas, en La Coruña (Galicia). Unos turistas españoles que estaban visitando la ciudad en sus vacaciones de verano cometieron una imprudencia que parece que va a acabar saliendo muy caro, además de haber arruinado por completo unos días de descanso que, a buen seguro, eran bien merecidos.
Cuando el conductor del Seat Altea involucrado en este incidente llegó a su hotel para descansar, aparcó el coche en el puerto de la localidad coruñesa. Sin embargo, el propietario del vehículo olvidó poner el freno de mano, lo que provocó que el coche fuera desplazado por la propia pendiente hasta llegar al final del puerto.
Los hechos tuvieron lugar en Camariñas, La Coruña
Las imágenes fueron captadas por lo que parece ser unas cámaras de vigilancia del lugar. En el vídeo que ha compartido Radio Nordés SER través de la red social X (anteriormente Twitter) se puede ver toda la secuencia, desde que el compacto de Seat entra en escena hasta que acaba en el fondo del puerto.
El coche se aproxima a muy baja velocidad y pasa al lado de un hombre que estaba mirando la embarcación allí atracada. Al final del puerto, el coche se precipita al mar, aunque en su camino se encuentra con el barco pesquero, quedando atrapado durante unos segundos entre el casco y el muro del puerto.
Unos viandantes bienintencionados tratan de evitar que el coche acabe en el agua, ya que el peso del vehículo está desplazando el barco a pesar de estar amarrado, lo que provocará que el Altea acabe precipitándose al agua.
A pesar de los intentos de los presentes, que tratan de aguantar el vehículo tirando desde la parte trasera, el peso del coche es superior a sus fuerzas, lo que acaba como todo parecía indicar: con el coche en el fondo del agua.
El asunto se vuelve aún más peliagudo cuando descubres la normativa vigente en zonas portuarias, donde se especifica que cualquier vehículo a motor que circule por estas áreas lo hace bajo su cuenta y riesgo, o lo que es lo mismo, que estarás desprotegido ante cualquier contratiempo que suceda.
Esto significa que el propietario del Seat Altea no está cubierto por su póliza de seguro y que tanto su coche, que lo más probable es que sea declarado siniestro, como los daños que haya ocasionado al impactar contra el casco del barco deberán correr de su cuenta. Incluso la grúa que sea necesaria para rescatar el vehículo del puerto será costeada por el propietario.

