La nueva machada de un español: viaja de Madrid a París en una moto de tan solo 50 cc

Un madrileño completo un viaje épico a los mandos de una moto de 1991 con un motor de tan solo 50 cc: viajar desde Madrid a París por carreteras secundarias.

Últimamente parecen estar de moda los retos que incluyen un viaje desafiante para un vehículo que, en principio, no debería poder completarlo sin sufrir alguna que otra avería. Lo vimos con el Fiat Marea que ha viajado desde Barcelona hasta Japón en algo más de un mes y medio. Y ahora ha sido un joven de Madrid quien ha conducido su moto de 50 centímetros cúbicos hasta París.

Se llama Ángel Fernández y es vecino de Colmenar Viejo. Su pasión por las motos, especialmente las clásicas, le ha llevado a tener más de una en su garaje y a disfrutar de ellas en viajes que no suelen ser demasiado largos. Sin embargo, Ángel siempre había querido ir en moto desde la capital española hasta la capital francesa. Y hace unos días que ha cumplido este sueño.

Viajar en moto es más que posible. Especialmente si lo haces con un modelo diseñado para cubrir largas distancias. Una de las más utilizadas para este tipo de funciones es la BMW GS en alguna de sus versiones. O la Honda African Twing, por poner un ejemplo alternativo. 

De hecho, las motos Adventure o Touring son muy populares y ponen a disposición del conductor todo tipo de tecnologías, características y funcionalidades para hacer más cómodos los viajes por carreteras.

Un español ha viajado desde Madrid a París en un ciclomotor de más de 30 años

Ángel Fernández
Ángel Fernández

Una moto que no está diseñada para este tipo de usos es un ciclomotor con más de 30 años de antigüedad como la Suzuki DR Big 50 que tiene Ángel en su colección. Esta moto tiene un motor de menos de 50 centímetros cúbicos que, como el resto de ciclomotores, no ha sido diseñado para hacer largos viajes por carretera. Su objetivo es otra bien distinto: las distancias cortas.

Sin embargo, una moto bien mantenida y que, sobre todo, se conduce acorde a sus prestaciones, debería llevarte a cualquier sitio. Esto es algo que este madrileño ha querido comprobar viajando hasta París en tres días haciendo uso exclusivamente de carreteras secundarias, ya que los ciclomotores no pueden circular por autovías ni autopistas por su reducida velocidad.

Y es que este tipo de motos no pueden circular a más de 45 km/h aunque lo hagan en carreteras donde el límite de velocidad sea superior. Por tanto, este ya es uno de los límites a los que tenía que hacer frente Ángel durante su viaje. El otro es que debía cuidar un motor de 1991 que no está acostumbrado a este tipo de trabajos.

Por eso, el motorista ha completado el viaje a velocidades de entre 40 y 45 km/h a pesar de que, tal y como afirma, había margen para ir a una velocidad superior, aunque sentía que el motor iba forzado y no quería sufrir una avería que trastocara sus planes.

Un viaje que ha sido muy duro

Ángel Fernández
Ángel Fernández

Por el camino, Ángel se ha enfrentado a puertos de montaña y todo tipo de carreteras en un viaje del que ha admitido que ha sido duro. Sobre todo, en el último tramo que ha completado en Francia antes de llegar a la meta en París.

El frío, el viento y la lluvia hicieron acto de presencia una vez se cruzó la frontera natural que dibujan los Pirineos. Este ha sido el recibimiento que ha tenido Ángel en carreteras francesas, especialmente a primera hora de la mañana, ya que como el mismo confiesa, los viajes empezaban a las 6 de la mañana con jornadas en moto que se extendían hasta 14 largas horas.

El viaje, que cualquiera tildaría de machada, arrancó el pasado domingo 3 de agosto en plena madrugada y, durante tres largas jornadas, Ángel ha conducido su moto de tan solo 50 centímetros cúbicos hasta llegar a la capital francesa a última hora del martes 5 de agosto.

La Suzuki se ha ganado su descanso

El motorista madrileño amantes de las clásicas puede tachar de su lista un viaje que llevaba tiempo esperando a hacer. Sin embargo, ha confesado que no tiene previsto hacer más viajes de este tipo, o no al menos con motos de tan poca cilindrada y potencia.

Lo que sí pretende hacer nada más llegar a Madrid es guardar su Suzuki DR Big 50 del año 1991 en el garaje, ponerle un lazo y no volver a tocarla. Y no porque haya acabado hastiado, sino porque la moto se ha ganado ese retiro tras más de tres décadas de servicio y, para colofón a su trayectoria, haber completado los más de 1.200 kilómetros que separan Madrid de París (más si son por carreteras secundarias).

Gracias Ángel por cedernos las fotos.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España