No siempre colocamos el equipaje de manera más adecuada. Por eso estos consejos sobre cómo repartir la carga son tan valiosos y pueden evitar incluso accidentes

Si te enfrentas a un viaje este verano, saber cargar bien el coche y distribuir las maletas y bultos es imprescindible para la seguridad de los ocupantes.

Termina julio y España se prepara, como cada año, para una de las operaciones salida más importantes. Los viajes por carretera se multiplican en esta época, lo que ya es peligroso, pero es que además la situación es todavía más peliaguda porque los vehículos van cargados con mucho más equipaje del habitual. Saber colocarlo como es debido es clave.

Llenar el coche de bultos tiene consecuencias de todo tipo, empezando porque el peso aumenta de manera considerable, lo que afecta a la aceleración, pero también a la distancia de frenado y a las inercias que el coche va a tener en curvas. Cómo se coloquen va afectar a áreas tan diversas como la estabilidad del vehículo, la visibilidad que tengas y la seguridad de los pasajeros.

Es por eso que antes de empezar a meter maletas y bolsas en el coche, tienes que tener en cuenta cuatro principios clave para ordenar la carga de la manera adecuada:

  • Peso: los objetos más pesados deben ir lo más abajo posible, idealmente en el maletero, sobre el eje trasero, para mantener el centro de gravedad lo más bajo que se pueda y afectar lo menos posible a la estabilidad del coche
  • Estabilidad: hay que repartir el peso entre ambos lados del vehículo para evitar que uno vaya más cargado que el otro
  • Seguridad: en la medida de lo posible, hay que evitar llevar bultos sueltos en el maletero puesto que, en caso de accidente o un frenazo repentino, se convierten en un proyectil. Si las llevas, que estén sujetas o encajadas, por ejemplo, bajo los asientos delanteros 
  • Accesibilidad: es posible que mientras estás viajando necesites utilizar alguno de los objetos que llevas, ya sea en marcha o en las paradas, así que colócalos encima de otros bultos para poder acceder a ellos fácilmente

Con esto claro, vamos a pasar a los consejos específicos para cada una de las zonas en las que puedes almacenar tu equipaje.

El primero es el maletero, el lugar diseñado para tal fin y en el que, siempre que sea posible, debes meter todas las maletas, bolsas, etc. 

Empieza colocando primero las más grandes y pesadas, llevándolas al fondo, para que hagan tope con el respaldo de los asientos y, así, no se desplacen cuando haya frenadas. Después, rellena los huecos priorizando los objetos de más peso abajo y buscando que encajen para que no tengan margen de movimiento.

Es recomendable que intentes equilibrar ambos laterales por aquello de la estabilidad en la conducción y que reserves para la parte superior los bultos más ligeros y que sean blandos, pues no dañarán lo que tengan debajo y son más sencillos de compactar al bajar el portón. 

También hay que recordar que lo ideal es no poner nada encima de la bandeja del maletero, para no afectar de manera negativa a la visibilidad.

Aunque lo apropiado es que todo vaya en el maletero, no siempre es así, ya sea porque no entra todo o bien porque hay ciertos objetos (comida, bebida, etc.) que se quieren tener a mano durante el viaje. En ese caso se llevan objetos en el habitáculo, pero a este respecto también hay que tener ciertas consideraciones.

El lugar más seguro en el que pueden ir es en los pies de las plazas traseras, pues irán más o menos encajados entre el asiento y el respaldo, estando relativamente sujetos y evitando así salir despedidos si se produce un impacto. Si es posible conviene que no haya objetos sueltos, si no que vayan dentro de alguna mochila o bolso, para evitar que se desperdiguen o rueden.

Cuando ni con el espacio del habitáculo es suficiente se tiene que recurrir a soluciones de almacenamiento externas, es decir, baúles de techo y cofres.

Lo primero que hay que tener en cuenta es, en la medida de lo posible, evitar su uso, ya que rompe con la aerodinámica del vehículo y hacen que el consumo se dispare. Sin embargo, si no queda otro remedio, hay que considerar estos aspectos.

Cada cofre portaequipajes tiene un peso máximo con el que puede lidiar, que normalmente no pasa de los 75 kg, así que hay que tenerlo en cuenta para no sobrecargarlo. Además, el propio techo del coche tiene un peso máximo que soporta, así que hay que mirarlo en el manual para evitar daños.

Aunque puedan soportar esos kilos, lo ideal es que en el baúl vayan los objetos más ligeros posibles y, si puede ser, que sean blandos, para poder encajarlos de manera más sencilla en su carcasa rígida. Además, si puedes, utiliza dispositivos como redes o correas para asegurar la carga y que no se vaya moviendo en su interior.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España