Ni semáforos ni accidentes, cómo el apagón nos enseñó a conducir como nunca lo habíamos hecho

Este lunes, durante varias horas, han estado desconectados los semáforos en España y apenas se han producido accidentes de tráfico. Explicamos la razón de ello.
El apagón que sufrió España durante la jornada del lunes nos ha ayudado a entender unos cuantos conceptos de los que, hasta ayer, apenas éramos conscientes. Por ejemplo, que dependemos mucho de los dispositivos eléctricos en nuestro día a día, que el dinero en efectivo es más necesario de lo que creemos y que se puede conducir sin que haya accidentes incluso con los semáforos apagados.
Dependiendo de la región, hubo zonas donde no se ha reestablecido el servicio eléctrico hasta la propia mañana del lunes. De hecho, todavía hay lugares donde no funciona Internet incluso habiendo pasado más de 24 horas desde que se produjo el apagón masivo. Pero lo que sí parece que funcionaba, funcionó y sigue funcionando, es el tráfico rodado.
Semáforos apagados durante horas por el apagón masivo que sufrió España este lunes
Y hoy no hablamos de coches eléctricos (que evidentemente durante horas no pudieron cargar sus baterías) ni de restricciones de movilidad en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Hablamos de algo tan básico como las señales luminosas que rigen la circulación de vehículos en las carreteras y, sobre todo, en las ciudades. Hablamos de los semáforos.
Ayer hubo lugares en España que, durante muchas horas, no tuvieron operativos los semáforos. La lógica dice que debería haber reinado el caos total en las carreteras españolas. Pero nada más lejos de la realidad. Según han informado las autoridades, a pesar de que no funcionaban los semáforos en las ciudades, apenas se registraron accidentes de tráfico.
¿Cómo es esto posible? Por sentido común, por nuestra propia percepción del peligro cuando no existe una fuerza mayor que nos controla y por algo que en psicología se conoce como la teoría de la dimensión oculta o la teoría proxémica.
La teoría que justifica la razón por la que no hubo accidentes de tráfico a pesar de que los semáforos no funcionaban
Enmarcada dentro de la psicología de la percepción, una rama que estudia la forma en la que los humanos percibimos el mundo a través de los sentidos, esta teoría está relacionada con las distancias interpersonales y cómo nuestra propia percepción del espacio físico nos indica por dónde podemos y por dónde no podemos ir.
El concepto es muy sencillo. Tenemos la capacidad de ceder la responsabilidad hacia los bordillos y las acercas cuando estamos conduciendo por una calle, asumiendo que los coches lo harán por la parte asfaltada mientras que los peatones caminarán por la acera. También asumimos que los pasos de peatones son espacios para los transeúntes y que los semáforos nos dicen cuándo debemos pararnos.
Se vuelve más interesante cuando no hay elementos físicos que rigen todo lo anterior. Por ejemplo, si caminamos por una zona donde la acera está a la misma altura que la calle o, directamente, no existe una acera como tal (caminamos por el pavimento), asumimos toda la responsabilidad de lo que sucede y extremamos mucho más les precauciones.
Lo mismo ocurre a los mandos de un vehículo. En situaciones como las acontecidas ayer, donde los semáforos no estaban operativos, los conductores eran mucho más cuidadosos y extremaban las precauciones por sentido común.
Al cruzar en una intersección regulada por semáforos donde éstos no están operativos, aminoramos la velocidad, cedemos el paso y cruzamos con mayor precaución de lo que lo haríamos con los semáforos en funcionamiento, donde en cierta medida sabes que es muy poco probable que alguien se salte el semáforo y se acabe produciendo una colisión.
Cómo actuar en un cruce donde los semáforos están apagados
Detrás de todo esto está la propia lógica. Dejando a un margen las teorías psicológicas del comportamiento humano, es de entender que al llegar a un cruce donde los semáforos no están activos, debemos aminorar la marcha y cruzar con mayor precaución. Y ante cualquier vehículo que pudiera cruzar, no dudaremos en ceder el paso para evitar el accidente.
De hecho, en una intersección regulada por semáforos en la que, debido a problemas técnicos o, como en el caso de lo que ocurrió ayer, por un apagón, no están operativos, la normativa dice que debemos actuar como si no existieran los semáforos y, en lugar de ello, hubiera señales de ceda el paso.
Esto significa que debemos reducir la velocidad y ceder el paso a los vehículos que se aproximen por nuestra derecha. De este modo tan sencillo se regula la circulación de vehículos en estas intersecciones, algo que ya se ha contemplado antes incluso de que España se quedara a oscuras durante horas este pasado lunes.
