Los motores de coche más pequeños del mundo

El corazón de modelos icónicos.
El ‘downsizing’ es la tendencia a emplear motores cada vez más pequeños en los automóviles, lo que ha hecho que en los últimos años los bloques de un litro sean cada vez más populares. Sin embargo, comparados con los propulsores que os traemos hoy, son hasta grandes: los motores de coche más pequeños del mundo.
Se trata de vehículos muy particulares, en su mayoría de tiempos muy remotos en los que los coches en general empleaban motores de baja cilindrada y potencia muy justa, lo que propiciaba que en casos bastante extremos se llegara a propulsores más propios de un ciclomotor.
Peel P50: 49cc

Tiene bastante sentido que el coche de producción más pequeño del mundo tuviera, a su vez, el motor más pequeño de la historia. Hablamos de un automóvil diminuto, que cabe incluso en un ascensor y tiene un peso realmente ligero, por lo que con su pequeño bloque monocilíndrico de 49cc era suficiente como para alcanzar velocidades de hasta 60 km/h.
Bond Minicar: 122cc
Otro modelo bastante peculiar, puesto que aunque a rasgos generales su diseño es clásico, cuenta con solo tres ruedas, una de ellas en el eje delantero. Dejando a un lado lo que significa eso en términos de estabilidad, sobre todo con su peso de solo 140 kilos, lo cierto es que su motor de 122cc y dos tiempos tampoco le permitía ir demasiado rápido.
Messerschmitt KR175: 173cc
Otro más a la lista de rarezas, también con configuración de tres ruedas, aunque con la disposición invertida respecto al Minicar. Su diseño era más atrevido, inspirado en el mundo de la aviación y con unos faros redondos que se asemejaban a ojos saltones. Empleaba un bloque de 173cc que entregaba 9 CV y le permitía alcanzar hasta 80 km/h.
Heinkel Kabine: 174cc

Conocido, entre otros motes, como ‘coche burbuja’, solo hay que fijarse en su forma redonda y sus superficies acristaladas para saber por qué. De nuevo, con solo tres ruedas, la última en la zaga en la punta de una alargada cola que obedecía a cuestiones aerodinámicas. Empleaba un motor de cuatro tiempos y 174cc, aunque más adelante llegó a utilizar uno de 200cc.
BMW Isetta: 245cc

Posiblemente el de BMW sea uno de los microcoches más conocidos de entre los abundantes modelos que vieron la luz a mediados del siglo pasado, debido a que se entraba abriendo todo el frontal (y a que fu el coche de Steve Urkel). Montaba un motor monocilíndrico de cuatro tiempos y 13 CV de potencia.
Honda N360: 354cc
El Honda es el primero que parece un coche “de verdad”, y es que el utilitario entraba dentro de la categoría de los kei car japoneses, pero sirvió como comienzo a larga estirpe de compactos de la firma nipona. Era un bicilíndrico y entregaba unos ya respetables 35 CV de potencia que le permitían alcanzar hasta 135 km/h de punta.
Subaru 360: 356cc

El primer coche comercializado por Subaru, un pequeño utilitario de formas redondeadas que en Japón fue apodado como “La mariquita”. Montaba un motor bicilíndrico que desarrollaba 16 CV, suficiente para mover sus 500 kilos hasta a 100 km/h. Más adelante montó variantes evolucionadas del bloque con 25 y hasta 36 CV de potencia.
Citroën 2CV: 375cc

Otro auténtico icono, el modelo de Citroën estuvo a la venta durante décadas, lo que le dio tiempo a evolucionar y a tener versiones de todo tipo. Sin embargo, entra en la lista por su motor original, que tenía una potencia fiscal de “2 CV”, lo que en la práctica se traducía en una entrega de solo 9 CV.
