Por qué merece la pena (o no) un coche eléctrico chino

Una cuestión que muchos conductores se empiezan a plantear.
Quien tenga que cambiar de coche en 2023 o 2024 no se va a encontrar un panorama muy halagüeño: los automóviles están muy caros y hay una gran incertidumbre sobre que tipo de mecánica elegir. En esta tesitura muchos se estarán planteando dar el salto al coche eléctrico y, ya puestos en materia, no sabrán si optar por un coche eléctrico chino.
Las marcas chinas han empezado a desembarcar en Europa de manera paulatina y con enfoques diferentes, pero la mayoría se han decantado por hacerlo con modelos de cero emisiones, algo que tiene su lógica.
Ahora bien, ¿merece la pena decantarse por un coche eléctrico chino o no? Analicemos los factores a considerar.
Para empezar, si valoras adquirir un coche chino, a priori es mejor opción que sea eléctrico a que sea de combustión. Mientras que es las mecánicas térmicas la industria china ha ido por detrás de la europea, en los cero emisiones la situación es mucho más pareja y un sistema e propulsión eléctrico tiene un desempeño similar sin importar cuál es su origen.
Pasando a los puntos a favor de estos coches, es imposible no mencionar el precio, que es su característica más destacada. Simplemente a paridad de modelo, el chino va a ser sensiblemente más barato que uno europeo/japonés/coreano, por lo que en un sector especialmente caro como el de los eléctricos es un valor importante.
Además, hay que tener en cuenta que este margen en el precio puede que no dure siempre, y es que por un lado si se suben los aranceles a estos coches, como se quiere desde la Unión Europea, se encarecerán, y, aunque no llegue a hacerse, una vez establecidos en los mercados europeos es posible que los propios fabricantes chinos opten por elevar sus tarifas.
Otro aspecto positivo a valorar es que, también en términos generales, la calidad de los coches eléctricos no dista excesivamente de la de otros cero emisiones y, cuando lo hace, si se tiene en cuenta el ahorro que supone su compra, suele compensar.
Es cierto que en este campo se benefician de la moda minimalista actual en el sector, puesto que con salpicaderos despejados y dejando todo en una, dos o tres pantallas, son menos los elementos que pueden desentonar.
Como última lanza a favor, hay que hablar de la seguridad. Las últimas tandas de Euro NCAP han estado repletas de eléctricos chinos que han conseguido prácticamente sin excepción las cinco estrellas, la puntuación máxima, así que no tienen nada que envidiar a sus rivales de fabricantes tradicionales.
Sin embargo, y como es lógico, no todo es bueno. La mayor pega que se le puede poner a los coches chinos eléctricos es que, dada su reciente llegada a España, todavía es muy pronto para saber cuál es su fiabilidad, servicio postventa, etc.
Simplemente, apenas ha dado tiempo a que empiecen a fallar y, cuando lo hagan, habrá que ver si la marca se ha implantado a un ritmo suficiente como para contar con una red de concesionarios, talleres, etc., que de cobertura a sus clientes.
Esto, en primera instancia tampoco debería suponer un gran problema ya que las ventas de coches eléctricos son comedidas de momento y de eléctricos chinos todavía más, así que los volúmenes de vehículos que tienen que gestionar no son muy grandes.

