Los jefes de Stellantis lo tienen claro: quieren centrarse en vender más coches eléctricos y menos de gasolina con los que prepararse para las inminentes restricciones

A partir de 2025.
Europa se encuentra dividida en el sector del motor. La normativa que prohíbe la venta de coches de combustión en 2035 tiene tanto sus defensores como sus detractores, pero guste o no, va camino de aplicarse y, por ello, las marcas tienen que prepararse en dicha dirección. En Stellantis tienen muy claro cómo van a proceder.
Jean-Philippe Imparato, COO de Stellantis Europe, ha hablado con Automotive News y ha declarado que la compañía, a partir de 2025, empezará a reducir la producción de modelos térmicos y a potenciar la de coches eléctricos con el objetivo de cumplir con la normativa europea de emisiones, que cada vez va a ser más estricta.
Y es que para cumplirlo el grupo tiene que conseguir un cambio considerable en sus ventas, puesto que debe duplicar el porcentaje de eléctricos dentro de su mix, buscando alcanzar el 24% al menos.
¿Cuál es el problema? Que eso es algo que solo puede conseguirse de dos maneras. La primera es que se produzca en el mercado, de una manera natural, un aumento de la demanda de los modelos de cero emisiones. Sin embargo, esto es algo sobre lo que la compañía no tiene control (y que, vista la evolución de los últimos meses, no parece que vaya a pasar).
Esto lleva a la segunda, que si se puede controlar desde la entidad: reducir la producción de modelos térmicos, para que en el volumen total de coches fabricados los eléctricos tengan un mayor peso y así conseguir que las emisiones medias de la gama se rebajen.
Y esto es algo que debería preocupar no solo a Stellantis, si no a todos los fabricantes que operen en Europa, ya que la normativa va a ser mucho más estricta a partir del 1 de enero de 2025 de lo que es hasta ahora.
Actualmente (y desde 2023) las emisiones medias de CO2 de la gama tienen que ser de como mucho 115,1 g/km, pero en cuanto pasemos al año que viene habrá una rebaja considerable para el límite permitido: 95 g/km.
Según los datos de 2023, durante los primeros seis meses del año solo dos fabricantes de coches han cumplido con el nuevo estándar, y se trata de Tesla, que solo vende coches eléctricos, y de Geely.
Así, todos deben “ponerse las pilas”, puesto que a partir del 1 de enero, cualquiera que se pase del límite establecido tendrá que pagar 95 euros por gramo de CO2 que sobrepase el límite por cada coche. Si hablamos de fabricantes que tienen una producción anual de cientos de miles de vehículos, las multas pueden ser desorbitadas.
Aunque no está claro hasta donde podrían ascender, los cálculos preliminares sitúan en unos 10.000 millones de euros las multas combinadas que tendrán que pagar todos los fabricantes europeos.
Es por eso que, aunque el margen de beneficio que obtiene con sus coches eléctricos es menor que el que obtiene de los vehículos equipados con motor de gasolina o diésel, al final compensa a Stellantis apostar por los primeros para evitar el pago de multas.

