El imperdible gesto de Fernando Alonso que confirma su hambre de victoria en la F1

Fernando Alonso mostró en Imola que su hambre de victoria sigue intacta. A pesar de no puntuar, su actitud revela que no ha perdido la ambición.
El Gran Premio de Imola fue un gran contraste para Fernando Alonso. Por una parte, sacó el máximo provecho de las mejoras introducidas por Aston Martin en el trazado italiano para clasificar en una gran quinta posición, pero por otra, el asturiano no pudo convertir las buenas sensaciones en puntos en la carrera del domingo.
"Soy el piloto con peor suerte del mundo", así expresó Alonso, directamente y por la radio, su frustración porque la estrategia esta vez no funcionó y además el coche de seguridad virtual se desplegó en un momento que le perjudicó. Lo que pudo haber sido un séptimo u octavo lugar, al final fue un undécimo lugar que le dejó sin premio.
El fin de semana había sido perfecto hasta entonces. La clasificación, con Alonso quinto y Stroll octavo, mostró que Aston Martin ha acertado con las evoluciones validadas en el nuevo túnel del viento que tienen en Silverstone. Esto supuso un gran impulso de moral para los pilotos, que venían de acabar al fondo de la parrilla en el GP de Miami.
Sin embargo, en carrera se quedaron con la miel en los labios. Con una parada en boxes temprana para montar neumáticos duros, se hundieron en la clasificación. Los tiempos ya no salían y todo apuntaba a que tendrían que hacer una segunda parada para poder acabar la carrera. Además, el abandono de Ocon sacó el safety car virtual en el momento menos apropiado, y la segunda parada la hicieron durante el coche de seguridad por el abandono de Antonelli.
Después de pasar por boxes, Alonso estaba decimocuarto, a un mundo de los puntos, pero un stint final espectacular le hizo soñar con ellos. Superó a Nico Hülkenberg, Pierre Gasly y Liam Lawson, para situarse undécimo y atacar a Yuki Tsunoda, que marchaba décimo. Fernando logró acercarse al de Red Bull, pero le faltó tiempo para superarlo, lo que le dejó con la miel en los labios.
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El gesto que muestra que la ambición de Alonso no tiene fin
Cuando se acababa la carrera, Alonso, consciente de que tenía potencial para más, pero que no podría convertirlo en puntos, se golpeó el casco en señal de enfado. El paso adelante del coche en este gran premio ha encendido aún más a un Alonso que nunca había perdido las ganas de ganar, pero que en las últimas citas había estado en una posición de 'sobrevivir'.
A sus 43 años - en julio cumplirá 44 - , hay quien se pregunta qué hace Fernando Alonso corriendo todavía en la Fórmula 1, cuando hay jóvenes que vienen empujando fuerte y su coche no tiene posibilidades de ganar. Ahora, estas personas deberían tener claro que hay pocos pilotos con más hambre de victoria que Fernando, quien lucha por el último punto en juego como si fuera un triunfo.
En cierto modo, lo habría sido, ya que Alonso no ha sumado todavía ni un solo punto en lo que va de temporada, lo que sitúa este curso a la altura de los de 2015 y 2017, los peores para él a excepción de su debut en 2001, y donde no puntuó hasta la octava carrera de la temporada. Eso será la próxima, en el GP de Mónaco, este fin de semana.
Con más mejoras en el horizonte, parece cuestión de tiempo que el asturiano tenga la oportunidad de acabar una carrera entre los diez primeros. Este debería ser el principio del avance, puesto que se dice que Aston Martin F1 también introducirá nuevas piezas en el Gran Premio de España, y si los resultados son del mismo tipo, el equipo puede seguir acercándose a la parte media 'real'.
Alonso se mostró feliz por haber conseguido seguir a los Mercedes y McLaren al inicio del GP de Emilia Romagna, y por haber logrado mantener a raya al Williams de Sainz. Esta chispa encendió el hambre de victorias que, a pesar de llevar sin ganar desde 2014, nunca ha desaparecido.
Y, entre tanto, el estreno del reglamento de 2026, con Adrian Newey al frente de la dirección técnica del equipo, está a la vuelta de la esquina. Fernando Alonso afrontará su último año de contrato, con la esperanza de conseguir esa victoria 33 y, por qué no, volver a soñar con pelear por su tercer título mundial.