Un gramo, 28.000 litros de gasolina: así son las baterías de torio que podrían cambiarlo todo, pero que no se utilizan

Cadillac World Thorium Fuel, el coche conceptual diseñado hace 15 años que “puede durar hasta 100 años sin una recarga” gracias al torio, un reactor nuclear.
La idea de un vehículo que funcione con torio resulta intrigante: "Si tuvieras un coche propulsado por torio, nunca tendrías que repostar". Esta afirmación suele venir acompañada del Cadillac World Thorium Fuel (WTF), un coche conceptual que, en realidad, nunca fue un modelo oficial ni llegó a producirse.
Torio, “el combustible más potente del mundo”
El Cadillac WTF fue creado hace 15 años por el diseñador Loren Kulesus para conmemorar el centenario de Cadillac. Aunque su diseño sigue llamando la atención en la red, no es más que una obra artística sin un respaldo técnico real.
A pesar de esto, la descripción del concepto sigue siendo compartida: "Este vehículo está diseñado para durar 100 años sin una recarga", dice, y agrega que el "exceso de electricidad generada por su reactor de torio se puede devolver a la red eléctrica para abastecer al vecindario o cargar otros dispositivos eléctricos que utilicen baterías".
En teoría, un coche de torio tiene un pequeño reactor nuclear en su interior, similar a cómo un coche de hidrógeno utiliza una pila de combustible para alimentar los motores eléctricos. El torio es un metal pesado con propiedades radiactivas y una alta densidad energética, lo que le permitiría almacenar grandes cantidades de energía en pequeñas cantidades.

Además, es tres o cuatro veces más abundante que el uranio natural, lo que lo hace interesante como posible reemplazo del uranio en la generación de energía nuclear. Sin embargo, sólo China ha empezado a utilizarlo como combustible nuclear.
Otra propuesta surgió en 2011, cuando la empresa estadounidense Laser Power Systems presentó un sistema para alimentar vehículos eléctricos utilizando láseres de torio. La idea consistía en dirigir el calor del torio hacia un depósito de agua mediante pulsos láser, generando vapor que movería unas mini-turbinas.
Estas turbinas estarían conectadas a un generador que, a su vez, cargaría las baterías del coche, suministrando electricidad para los motores. Aunque este proyecto no llegó a desarrollarse, Laser Power Systems dejó algunas cifras que continúan alimentando la leyenda de los coches propulsados por torio, promoviendo la idea de que podría ser el "combustible más potente del mundo".
Un gramo de torio equivale a 28.000 litros de gasolina
Según ellos, un gramo de torio podría generar la misma energía que 28.000 litros de gasolina, y con apenas ocho gramos, un coche podría recorrer más de un millón y medio de kilómetros. También afirmaban que un reactor de 250 kW pesaría solo 227 kg.

Esto le permitiría instalarlo fácilmente bajo el capó del coche, dentro de una caja de acero inoxidable de 7,6 cm de grosor para bloquear la radiación. Sin embargo, la credibilidad de Laser Power Systems fue cuestionada debido al historial poco claro de su CEO, Charles Stevens, y a la ausencia de una presencia real de la empresa más allá de una página web que ya no existe.
Además, las cifras que proporcionaron fueron puestas en duda; aunque el torio contiene mucha energía, la libera a lo largo de un periodo tan extenso que la potencia útil es casi insignificante. Actualmente, no hay coches de torio porque la industria relacionada con este metal no está tan desarrollada ni establecida como la de otros metales pesados.
Destinado a aplicaciones espaciales
Su uso está estrictamente regulado debido a su radiactividad y potencial aplicación nuclear. Aunque el torio podría generar más energía por unidad de masa que los combustibles convencionales, llevar esta tecnología a un coche implicaría desafíos tecnológicos y de seguridad muy grandes.
Como, por ejemplo, miniaturizar un reactor nuclear o desarrollar turbinas suficientemente pequeñas para generar electricidad a partir de su calor, y crear un blindaje adecuado contra la radiación que resistiera impactos de accidentes.
El torio, por ahora, parece más adecuado para aplicaciones espaciales. La NASA ha explorado conceptos de propulsión nuclear, tanto térmica como eléctrica, que podrían generar empuje en misiones al espacio profundo.
Sin embargo, estos estudios se centran principalmente en sistemas que utilizan uranio enriquecido y no torio, y están diseñados específicamente para operaciones en el espacio y no para coches, simplemente debido a cuestiones de seguridad.


