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Fiat Multipla: ese gran incomprendido

Fiat Multipla: ese gran incomprendido
Alex Morán

Criticado hasta la saciedad, en realidad era un buen coche

La ira del público y las críticas agresivas sin piedad han ido dirigidas a lo largo de la historia contra una variedad enorme de coches. Muchos han sido objetivo de tales males, pero sin duda, si hay alguno con el que ha sido especialmente brutal, ha sido con el Fiat Multipla. Denostado por su imagen, encabeza las listas de coches más feos en 11 de cada 10 casos, lo ha supuesto una carga enorme. Lo curioso es que en realidad era un buen coche.

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Pero claro, por mucho que las tazas de Mr. Wonderful recen que la belleza está en el interior y que los instagramers se harten de poner frases ‘cuquis’ en sus post diarios, vivimos en una sociedad en la que la imagen es lo que prima, al menos de inicio, y, siendo honestos, el Multipla se lo puso muy difícil al mundo.

Durillo de mirar

Plántate ante nuestra fotogalería, dale una pasada, dos, tres o las que quieras, no importa: no hay por donde cogerlo. Es inevitable mirarlo y no plantearse en qué pensaban los diseñadores de Fiat cuando presentaron el diseño definitivo, ni que tenían en la cabeza los ejecutivos que le dieron luz verde.

Unos paragolpes de plástico que ríete tu de los SUV, unos faros redondeados pequeñísimos, unos pilotos traseros de forma más que peculiar y… la idea de plantar la mitad superior del coche sobre la inferior como si fuera una burbuja, con dos grupos ópticos adicionales y el logo en el medio.

No tenía ni pies ni cabeza pero, cuando en 2004 recibió una actualización que modifico su imagen para que pareciera un “coche normal” lo que más se escuchó es que había perdido la gracia, que ya no tenía personalidad.

Pero un coche muy a tener en cuenta

Esa barrera de entrada que suponía su estética supuso que muchísimos compradores ni se acercaran a un Fiat Multipla, craso error puesto que a la hora de la verdad se trataba de un coche bastante bien ejecutado, un monovolumen compacto que era enorme por dentro y que cumplía sin problemas con las necesidades de cualquier familia cuatro o cinco miembros.

Tenía una longitud de 4.089 mm, que se sumaban a una anchura de 1.871 mm y una altura de 1.695 mm para conseguir, también mediante su forma “cuadrada”, un habitáculo amplísimo. Tanto como para ofrecer dos filas de tres asientos en las que podían acomodarse hasta seis adultos sin ir excesivamente pegados.

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Y no solo eso, la superficie de carga del maletero, a la que se accedía sin problema gracias a un enorme portón, ofrecía 430 litros en posición estándar, cifra que se elevaba a dimensiones épicas si se plegaba la banqueta de asientos traseros.

Mecánicamente no era un prodigio, pero cumplía sin más, algo que es lo que se pedía a un coche de estas características. Se comercializó originalmente con dos motores, un gasolina de 103 CV y un diésel de 110.

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Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.