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Leyenda urbana o verdad: ¿se consume menos en punto muerto?

Precio Kia Stonic
Alex Morán

Es un caballo de batalla que lleva años entre nosotros pero, ¿es cierto o no? Llega el momento de salir de dudas.

Todo ahorro es bien recibido. Eso es así. Da igual que en la cartera lleves cinco o 5.000 euros, si algo te puede salir más barato (sin por ello perder calidad), sería de locos dejar pasar la ocasión. Los fabricantes de coches lo saben y por eso anuncian orgullosos los bajos consumos de sus modelos (aunque a la hora de la verdad todos sabemos que el Ciclo NEDC es de lo más optimista del mundo). Sin embargo, una vez adquirido el coche, es al conductor al que le toca poner de su parte para que este trague lo menos posible. Hay decenas de prácticas de conocimiento popular, pero hay una que parece rebatible: circular en puerto muerto, ¿es cierto que consume menos?

VÍDEO: Aprender a ahorrar en un desguace

Por lógica el escenario que se presta más a propenso para llevar a cabo esta práctica es al descender una pendiente no muy pronunciada (subiendo obviamente no hay manera), pero también es común dejar el coche avanzar por inercia hasta un semáforo en rojo sin una marcha engranada. El argumento a favor más extendido suele ser que al dejarlo caer, sin ninguna relación engranada, el motor no trabaja y por tanto, no consume. Pero nada de eso, es un error y de los grandes.

Cualquier mecánica de combustión interna necesita inyectar incluso al ralentí una pequeña cantidad de combustible para seguir funcionando, ya que de no ser así el motor se detendría. Y lo normal es que ese consumo de carburante oscile entre los 0,5 y los 0,9 litros por hora de uso, dependiendo de factores como el consumo energético de los accesorios (aire acondicionado, por ejemplo). Por lo tanto, podemos afirmar que al dejar el coche en punto muerto con el motor encendido el consumo de combustible nunca puede ser igual a cero.

Si al descender una pendiente optas por dejar una marcha metida en lugar de bajar en punto muerto, no estarás consumiendo ni una gota de carburante ya que el propio giro de las ruedas se encarga de mover la mecánica. Pero claro, a diferencia del otro caso, en esta situación estarías aprovechándote del llamado ‘freno motor’ y, por lo tanto, reducirás sensiblemente la velocidad. Y eso puede implicar que tengas que acelerar mucho antes y es ahí donde está la clave.

Porque los sistemas desarrollados por los fabricantes, como es el caso de Audi o Volkswagen, permiten circular ‘a vela’ (ir en punto muerto) en determinadas circunstancias y prometen ahorros de combustible sustanciales. Esto se debe a que al no usar el freno motor, el vehículo es capaz de mantener la velocidad durante más tiempo y por lo tanto, puede recorrer más distancia a cambio de un consumo de combustible mínimo (recuerda que al ralentí un motor suele gastar menos de 1 litro por hora) que sería superior si tuviéramos que acelerar para recuperar el ritmo.

Bosch, uno de los mayores proveedores de componentes para coches del planeta, ha realizado diversas pruebas con las que han demostrado que durante el 30% de casi todos los trayectos largos no se requiere la fuerza del motor. Esto quiere decir que durante un tercio del recorrido, los automóviles podrían rodar por inercia con el consiguiente ahorro de combustible.

Y para rizar el rizo, la compañía desarrolló un sistema que combina el circular en punto muerto con el dispositivo Start-Stop de arranque y parada automática del motor. De esta forma, el propulsor de combustión se apaga cuando el conductor deja de pisar el acelerador o los frenos, ahorrando así más combustible.

Entonces, ¿se puede ahorrar combustible circulando en punto muerto? Sí y no, ya que como has podido ver, la respuesta dependen de la circunstancias. En teoría y usando la técnica de forma adecuada, sí es posible, lo complicado es acertar a la hora de decir circular en punto muerto o con una relación engranada.

Imagen de perfil de Álex Morán

Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.