Un experto lo deja bien claro: “No hagas esto con tu coche porque cuesta mucho dinero repararlo”

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Se trata de un gesto que hacemos todos cuando repostamos, parece inofensivo, pero puede derivar en una avería que resulta bastante cuantiosa.

Lo bueno de internet es que, entre olas y olas de contenido sin sentido y en ocasiones poco veraz, hay gente con conocimiento de causa que sirve de ayuda en sus respectivas áreas. Por suerte para los seguidores del motor hay multitud de mecánicos dando consejos aquí y allá, en algunos casos siendo de ayuda para evitar averías que pueden ser bastante costosas.

Y es que, hay acciones comunes que la inmensa mayoría de los conductores llevan a cabo y que no se plantean siquiera que tienen el potencial de arruinar su coche. Pongamos un ejemplo sencillo: llenar el depósito del coche. ¿Alguien podría imaginarse que llenarlo de más podría tener consecuencias funestas?

Así es según un experto que tiene bastante peso en redes, Scotty Kilmer, quien, tras medio siglo dedicado a la mecánica y ahora retirado, tiene un canal de Youtube que disfruta de mucho éxito, con casi 6,5 millones de seguidores.

Aunque tiene vídeos largos y más complejos, son los clips cortos, de apenas dos minutos de duración, los que le han vuelto tan popular y han hecho que se haga viral, con publicaciones incluso de hace años que vuelven a compartirse en masa en las redes.

En ellos se dedica a atajar problemas de manera directa, en muchas ocasiones descubriendo a sus espectadores aspectos que ni siquiera se planteaban.

Este dedicado al sobrellenado del depósito de combustible no tiene pérdida, es de lo más interesante y puede servir para ahorrarse un disgusto:

Es habitual que cuando se quiere llenar el depósito, el individuo de turno apriete el gatillo de la manguera hasta que ésta haga el sonido característico que indica que ya se ha llenado, “saltando” para dejar de introducir más combustible.

En ese momento, ¿qué es lo que se suele hacer? Lo lógico sería sacar la manguera y colocarla en su lugar, pero todos sabemos que no es lo que ocurre en realidad: levantamos un poco la manguera para “hacer hueco” y poder apretar otro poco y que entre algo más de gasolina. 

Se trata de algo instintivo que casi todo el mundo hace, algo que cualquiera podría pensar que es inofensivo, pero para nada es así, según comenta Kilmer.

Esto se debe al sistema EVAP que todos los coches montan. Este sistema de control de emisiones evaporativas es un elemento presente en los automóviles y cuya función es evitar que los vapores de gasolina se escapen a la atmósfera. 

Lo que hace es captar estos vapores para introducirlos en un bote de carbón cuando el vehículo está parado, donde permanecen hasta que se arranca el vehículo. Una vez en marcha, los vapores son introducidos al motor, donde se queman para eliminarlos en vez de lanzarlos al aire. 

El problema es que estos filtros solo están diseñados para tratar con gases. Si una vez el surtidor salta, se sigue presionando el gatillo, existe la posibilidad de que se produzca un sobrellenado y que el combustible entre en el cartucho EVAP, lo que directamente los destroza.

Puede pensarse que basta con reemplazarlo, y es que directamente habría que hacerlo, pero solo el filtro ya supone un desembolso interesante. Varía en función del coche, pero Kilmer habla de que en un Lexus puede costar 380 dólares, lo que no es precisamente moco de pavo.

Y eso no es lo peor, el problema es que el acceso a él, según el modelo, puede ser bastante complicado, lo que hace que la mano de obra para llevar a cabo el reemplazo pueda ser muy costosa.

Además, no es la única potencial avería que pueden sufrir los filtros EVAP. También es relativamente común que sufran fugas. Ya sea por una mala conexión, un enganche flojo o una grieta; pueden escaparse los gases, algo que es particularmente complicado de identificar si se trata de una fuga muy pequeña.

Si ocurre, el primer problema es medioambiental, puesto que se escapan gases que, si el sistema funcionase bien, serían quemados en el motor. Sin embargo, también afecta de manera negativa al propio vehículo.

Por una parte puede provocar una disminución de la eficiencia del combustible. Dado que el sistema está diseñado para capturar y reutilizar esos vapores de combustible, perderlos hace que sea menos eficiente y aumente el consumo. 

Por otra, también hace que el rendimiento del vehículo sea menor. Como el sistema cuenta con esos gases para llevar a cabo la combustión, no disponer de ellos puede hacer que la mezcla de combustible y aire no sea óptima y que no se pueda sacar todo el rendimiento del propulsor.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España