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Entrevista a Marc Coma: “Al Dakar le queda mucho por descubrir en Sudamérica”

Marc Coma, director deportivo del Dakar

Para Marc Coma, director deportivo del Dakar, el Dakar 2018 será histórico. La vuelta de Perú, el cuarenta aniversario de la prueba y un espectacular recorrido son los ingredientes perfectos de una nueva edición que arrancará el próximo día seis de enero en Lima.

El mes de julio de 2015, Marc Coma anunció que colgaba el casco y pasaba al otro lado, a la organización de la prueba en la que tocó la gloria. El piloto catalán, cinco veces ganador del Rally Dakar en motos, se convertía de esta forma en el director deportivo del Dakar. Desempeñando esta función, Coma se ha encargado de configurar el rally más duro del mundo de los dos últimos años y de cara a esta edición ha tenido el enorme reto ante sí de preparar un Dakar histórico, el de su 40 aniversario.

Coma disfruta de este trabajo y no piensa en volver a competir. Ni siquiera en coches, algo que se rumoreaba justo cuando anunció su retirada. Ha pasado página y ahora su principal función es agrandar, si se puede, la leyenda del Dakar.

En 2018, se espera una prueba tremendamente dura, con lo que Coma está de acuerdo, y que partirá el próximo día 6 de enero de Lima (Perú) y alcanzará la meta catorce días más tarde en Córdoba (Argentina). Aquí puedes ver el recorrido completo.

Hace diez meses que acabó el Dakar 2017, ¿cómo ha sido este tiempo para Marc Coma?

Ha sido un año intenso, sin duda, en el que hemos tenido la gran responsabilidad de diseñar el recorrido del 40 aniversario del Dakar y de la primera década en Sudamérica. Estoy muy contento con el trabajo realizado. Han sido muchos días de exploración por los distintos países y estamos muy contentos de recibir de nuevo a Perú. La combinación de Perú, Bolivia y Argentina nos hace pensar que será Dakar histórico y mágico a la vez.

¿Cómo se lleva a cabo la preparación del recorrido de un Dakar?

Hay países como Argentina o Bolivia que llevamos visitando muchos años y, por tanto, ya tenemos mucho más conocimiento del terreno. En el caso de Perú, a donde el Dakar vuelve después de cinco años, ha sido todo un reto. Visitaremos la parte de Lima, con un recorrido lleno de novedades y con kilómetros y kilómetros de dunas, además de dos bucles.

Esto nos permite que los participantes tengan que hacer menos kilómetros de enlace y que logísticamente no se tengan que mover. En Lima hemos pasado alrededor de un mes explorando. En los países en los que tenemos más experiencia, también intentamos introducir partes nuevas para mantener el interés.

El paso por Perú estará protagonizado por las dunas, ¿cómo lo afrontarán los pilotos?

El recorrido es fantástico. Vamos a tener una primera semana que nunca antes se ha visto en Sudamérica, con muchas dunas y pasos realmente espectaculares. Esto quiere decir que la dificultad va a ser alta y que los equipos tienen que llegar bien preparados para no ser víctimas de los primeros días.

¿Será la navegación tan importante como el año pasado?

Se cumple un año de la pequeña revolución que hicimos en 2017 con la navegación y ahora toca consolidarse. Hay que tener en cuenta que estaremos en el desierto abierto, con dunas, fuera de pista... Esto quiere decir que el nivel de dificultad será realmente alto.

Marc Coma

¿Cuáles consideras que son los grandes retos del Dakar 2018?

Dividiría el Dakar por bloques. Una primera semana de arena en Perú; una segunda parte en Bolivia en el altiplano, donde las condiciones serán muy duras y donde también habrá mucha arena. Allí habrá más público, las etapas serán más largas… y luego hay un tercer bloque: nos adentraremos en Argentina, en los lugares más míticos de esta era en Sudamérica, como Salta, Belén, Fiambalá... Todo esto es sinónimo de Dakar y de interés deportivo.

El año pasado se habló mucho de la dureza del Dakar, ¿será esta edición más dura aún?

Es difícil de hacer la valoración. Hay una parte de condiciones que uno no controla, como la meteorología, si hace calor, si ha habido tormenta de arena... Sí, va a ser un Dakar difícil y muy duro… aunque esto al final es subjetivo, por lo que no puedo decir más. Tendrá una primera semana mágica y un final ilusionante con la llegada a Córdoba.

¿Cómo se prepara la prueba para condiciones climáticas adversas? El año pasado, el fenómeno de El Niño provocó inundaciones, cancelaciones…

Hemos trabajamos muy fuerte durante todo el año para hacer una buena evaluación de los lugares en los que vamos a correr, intentando seleccionar dónde va ir la carrera y dónde no. Estamos preparados para vernos sometidos a unos términos normales de lluvia y de condiciones climáticas normales. Cuando esto se ve sobrepasado y afecta a una región amplia, también nos afectará. Estoy confiado y esperanzado en que este año no nos veamos perjudicados y podamos hacer el recorrido entero.

En 2017 el equipo Acciona, que compite con un prototipo eléctrico, terminó el Dakar, ¿cómo se promueve desde la organización este tipo de tecnología que tanto está dando que hablar?

El Dakar no puede dar la espalda a los equipos con tecnología eléctrica o que piensan en construir sus vehículos basados en este tipo de energía. Siempre estamos investigando e intentando atraer cosas nuevas. El Dakar un escenario magnífico para que un coche demuestre que cumple con los mejores estándares de fiabilidad.

Aunque aún no es oficial, se espera que sea el último Dakar de Peugeot, ¿cuáles crees que serán las consecuencias de su marcha?

A lo largo de la historia del Dakar ha habido equipos que han venido, se han quedado, han salido… es un proceso normal. Cuando una fábrica ha conseguido las victorias que tenían en su plan de negocios es normal que vayan a buscar otros objetivos.

Marc Coma

Es el décimo año del Dakar en Sudamérica y la pregunta es obligada, ¿se ha estudiado la posibilidad de volver a África o se ha planteado de alguna forma?

No. El Dakar está consolidado en Sudamérica, es algo que en 2008 nadie podía esperar, y yo creo que Sudamérica aún tiene mucho que mostrar. Pero siempre tenemos que estar abiertos a ver dónde podemos ir a correr en un futuro. Las condiciones en África no son suficientemente seguras, geopolíticamente hablando, y hay que hacer una evaluación correcta de cada caso.

¿Echas de menos subirte a una moto para competir en el desierto?

La verdad es que no. Creo que es una etapa cerrada de mi vida. Me gustan mucho las motos y por eso intento montar con mis amigos para disfrutar, pero competir ya no. Es una época pasada.

¿Te quedaste con la espinita de correr con un coche en el Dakar?

No, ahora destino toda mi energía a la organización. Me siento un afortunado e intento aportar todo lo que puedo en el lado deportivo. Estoy muy contento desarrollando esta función.

¿Qué es lo que más te llamó la atención de la organización cuando llegaste como director deportivo al Dakar?

La organización es muy grande, hay muchas personas que trabajan para que esto salga adelante. Pero cuando estás dentro, de verdad ves la magnitud que tiene esta organización, todo el trabajo que hay detrás y que hacen el Dakar posible.

 

Imágenes: Dakar/Red Bull Content Pool

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