La DGT comparte el truco de la mochila para evitar atropellos cerca de los colegios

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Aunque ya llevamos más de una semana de septiembre, hoy día 11 es el que la vuelta a la realidad es “de verdad”: empiezan los colegios y, con el trasiego de coches y niños que ello implica, la DGT ha compartido el denominado como ‘truco de la mochila’ para evitar atropellos y que los más pequeños estén más seguros.
Cualquiera ha experimentado o, al menos visto, la escena en multitud de ocasiones: es la hora de la entrada a la escuela o la de la salida y en torno a la puerta de ésta se agolpa una gran cantidad de coches, con padres ajetreados dejando a sus hijos e hijas de la manera en que pueden.
Lo más normal es ver filas de coches aparcados en segunda fila, con las luces de emergencia activadas, avisando de que solo es una parada rápida en la que van a meter en el colegio a sus niños de la manera más veloz posible.
Esto, sin embargo, es una situación peligrosa. La cantidad de vehículos y de personas cruzando entre ellos, sumada a las prisas que hay a primera hora de la mañana (o a primera hora de la tarde) es un caldo de cultivo perfecto para que se produzca un atropello o accidente.
Es por eso que la Dirección General de Tráfico recomienda un sencillo truco para que no ocurran: colocar la mochila del niño en el maletero.
A priori puede no parecer tener mucho sentido, pero a la hora de la verdad si lo tiene. “Soltar” a los niños rápidamente en el colegio es algo que se puede hacer porque tienen consigo todo lo que necesitan en el asiento trasero, así que se pueden bajar del coche y entrar directamente a la escuela. Es una manobra ágil pero arriesgada.
En cambio, si la mochila está en el maletero, según la DGT, esto obliga a los padres aparcar el coche de manera correcta, ser ellos los que cogen la mochila y hacer que los pequeños salgan correctamente por el lado de la acera, evitando cualquier peligro.
Sobre la teoría tiene razón, pero a la hora de llevarlo a la práctica solo hay que pasarse por un colegio al azar en hora punta para darse cuenta de que es prácticamente inviable.
