Cuando tu jefe es más friki que tú: el Corvette ZR1 ha marcado 375 km/h con el presidente de la marca al volante

Se ha anotado un doble récord, en teoría.
Ser el más rápido es algo que desea cualquier fabricante de coches. Sin embargo, por la propia definición del concepto, es algo que está reservado a un único automóvil en todo el mundo. Es por eso que cada uno se cuelga la medalla de la manera que puede, normalmente por categorías.
Es algo que se puede ver, por ejemplo, en Nürburgring. Además del mejor tiempo absoluto, hay el eléctrico más rápido, el coche de producción más rápido, el coche de tracción delantera más rápido… etc.
Son categorías que tienen más o menos su lógica, pero luego está quien se las ingenia para ser el más rápido en base a una categoría que podría estar cogida más o menos con pinzas. Es el caso de Chevrolet, que con su Corvette ZR1 se ha apuntado un tanto doble, al menos sobre el papel gracias a alcanzar una velocidad punta de 233 mph, es decir, 375,92 km/h.
El primero es el de “el coche más rápido jamás construido por un fabricante de automóviles estadounidense”. El segundo, que es más rebuscado, es el de “coche más rápido entre los modelos actuales que cuestan menos de un millón de dólares”.
Empezamos por el segundo, pues es el que más clara deja la treta: si se dejan de lado los hiperdeportivos más caros del mundo, véase los Bugatti, Koenisgegg, etc.; que son los que más corren de todos, se queda abierta una ventana de oportunidad que el ‘Vette’ ha sabido aprovechar.
Sin embargo, el primero podría discutirse. Porque sí, es el modelo estadounidense más rápido de la historia si solo se tienen en cuenta marcas “generalistas”, pero lo cierto es que modelos de primera línea, que de nuevo cuestan más del millón que pone la marca como límite, como el Hennessey Venom F5 o el SSC Tuatara son considerablemente más rápidos.
De hecho, el primero llegó a alcanzar las 271,6 mph, mientras que el segundo (aunque hay cierta controversia con los resultados) habría llegado hasta las 295 mph.
Mark Reuss, Presidente de General Motors, es quien, además de otros ingenieros que hicieron varios intentos adicionales, se puso al volante del deportivo en el High-Speed Oval Track at ATP Automotive Testing Papenburg, en Alemania.
“Establecer el récord de velocidad máxima con el Corvette ZR1 es un verdadero triunfo para Corvette y para Chevrolet, y también una experiencia emocionante y surrealista para mí personalmente”, comenta.
“Con el cambio de la generación actual al motor central, sabíamos que el rendimiento y el equilibrio excepcionales hacían que esto fuera una posibilidad real. Ir allí y lograrlo es un testimonio del poder del ZR1 y del increíblemente talentoso equipo que lo desarrolló y construyó”, concluye.
Para lograrlo el Corvette ZR1 se ha valido de su motor LT7, el V8 más potente jamás fabricado por una marca americana, que entrega 1.079 CV y 1.121 Nm de par máximo.
Por lo demás todo era de serie, salvo por el modo de conducción específico creado para la ocasión, el Top Speed, enfocado a poder exprimir la velocidad máxima del modelo.