Contempla el primer crash test de accidente en cadena del mundo

Hacen el primer crash test de accidente en cadena del mundo en una pista de aeropuerto de Escocia para analizar las reacciones de los conductores.
Con el tiempo, las pruebas de choque en los vehículos han evolucionado para adaptarse a las nuevas exigencias en materia de seguridad. Habíamos visto crash test con rayos X, como los de Mercedes, pero nunca un crash test de accidente en cadena.
La semana pasada la televisión pública estadounidense (PBS, por sus siglas en inglés) publicó un completo documental que recrea un choque múltiple. Como es habitual en estas pruebas, se llevó a cabo sin poner en peligro ninguna vida.
En lugar de poner seres humanos al volante, los ingenieros de la prueba equiparon cada vehículo de prueba con mandos a distancia para controlarlos desde simuladores remotos, tal y como indica el medio Jalopnik.
El objetivo del crash test era simular un choque múltiple en una autopista, lo que en el mundo real supone un reto importante para los investigadores de accidentes que no conocen de primera mano cómo se produjo realmente el siniestro.
Este experimento ofrece una visión única de lo que ocurre realmente en caso de choque en cadena, cómo reaccionan los conductores ante un peligro repentino en la carretera y cómo funcionan los sistemas de seguridad de los vehículos en un choque de esta índole.
El primer crash test de un accidente en cadena
La PBS filmó la prueba en un tramo de carretera de tres kilómetros en una base de la Real Fuerza Aérea, en Campbeltown, Escocia, que se modificó para imitar una autopista con un carril lento, un carril central, un carril rápido y un arcén.
El documental dura 1 hora y 40 minutos y profundiza en la metodología de la prueba, así como en la investigación posterior. Como primera prueba de choque de este tipo, el accidente múltiple a alta velocidad requirió incontables horas de preparación para garantizar que no se produjeran daños humanos, no se revelaran secretos y que el accidente se produjera como era debido.
Los ocho vehículos de pasajeros y un semirremolque utilizados en el experimento tuvieron que prepararse para funcionar como coches teledirigidos a escala real, de modo que los participantes en la prueba pudieran simular lo mejor posible un accidente en el mundo real.
Sólo algunos de los vehículos fueron conducidos por voluntarios sin saberlo. La mitad de los vehículos estaban pilotados por ingenieros de pruebas que sabían qué esperar del experimento, pero la otra mitad desconocía el plan para simular un accidente en cadena.
Los cuatro conductores que desconocían el asunto pertenecían a diferentes grupos demográficos: una conductora novel que conducía a distancia un Porsche Boxster de 2002; un conductor varón de unos veinte años que se describía a sí mismo como un “chico piloto” que manejaba un Volkswagen GTI de 2009; una mujer mayor al volante de un Toyota Prius de 2012; y un hombre mayor que manejaba un Ford F-150 de 2012.
Por su parte, los coches que conducían los ingenieros eran un Audi A8 de 2005, un Dodge Grand Caravan de 2010, un Mercedes ML de 2005 y una furgoneta de carga Vauxhall Vivaro de 2012.
Cada vehículo fue seleccionado para representar diferentes clases de vehículos, tamaños y configuraciones de motor para proporcionar una representación real de un grupo diverso de coches al azar.
Se utilizaron varios Smart ForTwo como simuladores desde los cuales los participantes manejaban sus respectivos coches teledirigidos y un psicólogo observó a los voluntarios mientras practicaban la conducción de esos vehículos teledirigidos.
Comprobó que sus cuerpos reaccionaban a la situación como si realmente estuvieran al volante del vehículo en movimiento. Se colocaron maniquíes en los coches teledirigidos, algunos con el cinturón puesto y otros sin abrocharlo intencionadamente, y se preparó el escenario para la prueba.
La reacción
El crash test pretendía recrear un accidente en cadena producido en una autopista británica con hielo en el asfalto, como ocurre a veces en accidentes a gran velocidad en la realidad.
Para simular una superficie helada en la pista del aeropuerto, los ingenieros comprobaron que la grava ofrecía una pérdida de fricción muy similar a la de una calzada helada y comenzaron la prueba.
El equipo inició el choque conduciendo un semirremolque teledirigido a través de los carriles simulados de tráfico en sentido contrario, directamente en la trayectoria de los turismos teledirigidos, justo cuando la calzada se volvía repentinamente resbaladiza.
Los conductores hicieron todo lo posible por evitar el choque, pero no lo consiguieron, dadas las difíciles condiciones de la carretera. El resultado del crash test arrojó datos interesantes que puedes ver en el vídeo que te dejamos arriba.
Foto destacada: PBS.
