¿Compartes cargador público en un centro comercial? Este es el problema que supone muchas veces para los coches eléctricos

Normalmente, los cargadores públicos de los centros comerciales tienen dos mangueras y 22 kW de potencia máxima, pero, si se comparten, se reduce a la mitad.
A medida que pasa el tiempo, el coche eléctrico gana más aceptación y, aunque siguen representando una cuota de mercado baja, la tendencia es al alza. Sin embargo, la popularización de los eléctricos plantea nuevos retos… y costumbres, como la de compartir un cargador público, lo que genera un problema no menor.
Cada vez es más habitual encontrar puntos de carga públicos en espacios como los centros comerciales, donde se puede dejar el coche enchufado mientras se hacen compras o se va al cine, por ejemplo.
El problema es que, al aumentar el número de vehículos eléctricos, hay más probabilidades de llegar y encontrar todos los cargadores ocupados.
En algunos casos, los puntos de carga permiten conectar dos coches, es decir, son cargadores de doble manguera o sistema de carga compartida, una solución a la escasez de infraestructura de carga.
Pero entonces la potencia ya no es la misma: al compartir el cargador, se comparte también la potencia. Y esto ha empezado a generar problemas en algunos lugares.
El problema de compartir un cargador público

El problema principal al compartir un cargador público de coche eléctrico reside en la gestión de la potencia disponible, especialmente en entornos comunitarios como garajes de edificios o en centros comerciales.
Normalmente, estos puntos de carga suelen tener una potencia de 22 kW y, a menudo, dos tomas, se manera que se pueden enchufar dos vehículos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, esa potencia se reparte entre los dos coches: no carga a 22 kW cada uno, sino a un máximo de 11 kW.
Es decir, compartir un cargador público en un centro comercial implica también compartir la potencia de carga. Si sólo hay un coche, carga a 22 kW, pero si luego llega un segundo usuario, bajará a 11 kW como máximo.
Obviamente, esto supone duplicar el tiempo necesario para completar la recarga o alcanzar el nivel deseado. Aparte de este problema, en algunos casos la infraestructura eléctrica podría no estar preparada para la demanda adicional de varios vehículos cargando simultáneamente, lo que podría llevar a sobrecargas y cortes de suministro.
Además, la instalación de cargadores con doble manguera o sistemas de carga compartida pueden no ser la solución ideal en todos los casos, especialmente si no se consideran las capacidades de la red eléctrica.
Ocupar dos plazas para usar un cargador

Esto ha generado una situación que se repite cada vez con más frecuencia en algunos centros comerciales y es la tendencia de los usuarios de automóviles eléctricos a ocupar las dos plazas del cargador, atravesando el coche, en lugar de aparcarlo en batería.
De esta manera, impide que otro conductor pueda estacionar al lado y compartir el cargador, para garantizarse la máxima potencia durante toda la carga.
Como es de esperar, este escenario ha generado malestar y discusiones entre los usuarios. Unos lo consideran justificado, mientras que otro lo ven como una falta de civismo y una actitud claramente egoísta, sobre todo, cuando ocurre en lugares donde hay pocos enchufes.
Así está la red pública de recarga en España

Según datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (AEDIVE), la red pública de recarga cuenta con un total de 46.684, a fecha de 1 de junio de este año. Esto supone un 2,9% más que al cierre de 2024, confirmando así una evolución positiva, aunque lenta.
Aun así, podemos decir que el número de cargadores públicos en España es más que aceptable, en proporción con el número de vehículos eléctricos que hay en circulación.
Otro dato relevante del informe de la asociación es el importante aumento de los puntos de alta potencia, claves para hacer viajes largos. En los primeros cinco meses del año, los puntos de 22 a 50 kW aumentaron un 22,89%, los puntos de 50 a 250 kW un 60,86% y los de más de 250 kW un 38,86%.
Por regiones, las que tienen más puntos de carga públicos son Cataluña, Andalucía y Madrid. De hecho, en los últimos meses, Andalucía ha adelantado a Madrid en número total de infraestructuras operativas, algo también comprensible, al ser un territorio más grande.
Pese a los datos positivos, la red se recarga pública española todavía tiene algunos desafíos por delante. Muchos puntos siguen siendo lentos, poco accesibles o presentan problemas de mantenimiento. Además, las barreras administrativas y las trabas burocráticas dificultan que las nuevas instalaciones entren en funcionamiento con la agilidad necesaria.
El tiempo medio de puesta en servicio de un cargador público en España todavía supera los nueve meses, una cifra muy por encima de la media europea. Esta lentitud frena la expansión real del coche eléctrico, especialmente fuera de los grandes núcleos urbanos.
