Sobre los coches diésel, el CEO de Repsol lo tiene claro: "nos hemos echado en manos de los chinos"

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Ante la situación de cambio que se vive estos últimos años en el sector del automóvil, el CEO de Repsol ha hablado alto y claro en una intervención reciente.
La industria del automóvil atraviesa el que tal vez sea el cambio más importante en sus más de 100 años de historia. El sector se enfrenta a la movilidad eléctrica en una transición que, para muchos, está marcada por las presiones que se llevan años ejerciendo desde Europa para la implantación del coche eléctrico en detrimento de otros sistemas de propulsión, como puede ser el diésel.
Las medidas más estrictas en materia de emisiones contaminantes del parque automotriz se implementan en Europa. Desde Bruselas tienen como objetivo la prohibición del vehículo de combustión a partir de 2035 y, para ello, es necesario que el automóvil eléctrico siga desarrollándose y asentándose en el mercado.
El CEO de Repsol habla alto y claro de la situación actual del mercado automotriz
Josu Jon Imaz, no es partidario de que existan estas presiones a la hora de comprar un coche nuevo. “Que la gente compre el coche que necesite”, ha explicado el CEO de Repsol en su intervención durante el XVIII Foro Empresarial de Guipuzkoa. “Tenemos un parque móvil viejo, menos actividad industrial y la gente no sabe qué comprar”.
Para el máximo responsable de la petrolera española, la elección de qué tipo de coche comprar debe ser personal y no “impuesta” o condicionada por la “ideología” ecologista. Imaz ha el foco de atención en los coches diésel, los grandes damnificados de la última década en cuanto a ventas se refiere, pasando de ser la opción más vendida a la menos demandada.
“Que la persona que entre con ese diésel de 20 años en la ciudad, pueda comprar otro diésel de mejor tecnología y que emita menos”, ha expuesto el CEO de Repsol en referencia a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), áreas de protección ambiental donde los coches más antiguos y sin etiqueta ambiental de la DGT son los primeros que están encontrando restricciones de acceso y movilidad.
Apunta directamente a las políticas de Europa
Para Imaz, el problema no tiene su origen en España, sino en Europa. En consejero delegado ha apuntado a las altas esferas europeas al señalarlas como responsables de las decisiones políticas que están condicionado a miles de conductores a cambiar de coche sin la garantía de que la elección que están haciendo en la correcta, basada sobre todo el en temor a las restricciones.
El directivo también señala que en Europa se empieza a rebajar la “hiperregulación y políticas ecológicas radicales” que se han implementado hasta la fecha. Un ejemplo de ello lo encontramos en la entrada en vigor de la normativa CAFE, la cual se he retrasado de 2025 a 2027 después de que Bruselas haya recibido presiones por parte de los fabricantes de coches.
“Tenemos una barrera ideológica por encima de la tecnología”, apuntó Imaz, que también ha explicado que antes se apostaba “por ir reduciendo las emisiones de los coches” de combustión, mientras que las medidas ambientales actuales no siguen esta línea, sino que apuestan en beneficio del coche eléctrico a pesar de que “en 2050 la mitad de los coches seguirán siendo de motor de combustión”.
El diésel era una gran oportunidad para renovar el envejecido parque móvil español
El máximo responsable de la petrolera también aprovechó su intervención para mostrar su descontento con la oportunidad perdida que suponía renovar el parque automovilístico español con coches equipados con motores diésel más modernos y, por tanto, más eficientes.
“Un coche diésel emite menos CO2 en su ciclo de vida que uno eléctrico”, señaló el ejecutivo. Imaz se refiere a los diésel modernos, que cuentan con numerosas tecnologías que ayudan a reducir las emisiones contaminantes y a hacer más limpio su uso, una mejora significativa que aporta claras ventajas en comparación a seguir circulando con un diésel antiguo.
Imaz apuesta por permitir a los conductores que puedan cambiar su coche de gasóleo de 20 años por “otro diésel de mejor tecnología y que emita menos”. También opina que “existe una barrera ideológica por encima de la tecnología”, al mismo tiempo que “hay que tomar la huella de CO2 completa del coche”, permitiendo “que la gente compre el coche que necesite”.
Por otro lado, el CEO de Repsol ha apuntado a la importancia del motor de combustión para la industria actual y el intrusismo que está suponiendo la llegada del coche eléctrico. “El motor de combustión era la joya de la industria y nos hemos echado en manos de la tecnología de los chinos. Hay que favorecer la compra de la movilidad sin hacer daño a nuestra industria”.

