Los coches chinos llegan a los desguaces de España y eso empieza a revelar algunos de sus secretos

Los automóviles de origen chino como BYD, Omoda o Ebro ya forman parte del panorama automovilístico del país y eso implica cambios en empresas de recambios y desguaces.
Los coches chinos han pasado, en poco tiempo, de ser algo visto como ajeno a nuestro mercado, a formar una parte importante del panorama automovilístico español.De hecho, algunas como BYD, Omoda o Ebro cada vez acaparan más ventas. Cada vez son más las marcas que desembarcan en nuestro país y que circulan por las carreteras y, ahora, ya han completado el círculo de vida de un automóvil: están llegando a los desguaces.
La llegada a los desguaces supone una oportunidad para que terceros puedan “trastear” con sus entrañas e intentar desentrañar sus secretos, pero también nuevas oportunidades y retos para toda la industria y comercio relacionados, como por ejemplo ocurre con el sector de los recambios.
Marc Cuñat, responsable de recambios en Recomotor, ha hablado al respecto: “La presencia de modelos chinos en los centros de tratamiento de vehículos confirma su plena integración en el ciclo de vida del parque automovilístico español”.
Y es que, que unidades de este origen ya estén empezando a llegar a desguaces o que necesiten recambios significa que ya forman parte integral del sector en España, por lo que han dejado de ser extraños y su aceptación está aumentando entre el público español.
Esto último es algo que queda patente tan solo viendo los números, puesto que hay casos muy destacados en lo que a cifras de ventas se refiere. El ejemplo más claro es el de MG y el MG ZS, pues el SUV ha sido en alguna ocasión el coche más vendido del mes y actualmente marcha segundo en el acumulado del año en España.
Sin embargo, también hay otras marcas y modelos con un rendimiento notable, como es el caso del Omoda 5 o de BYD con la suma de los distintos coches que ofrece. Las firmas chinas van ganando volumen de mercado de manera progresiva y eso hace que el sector de los recambios se tenga que adaptar para poder suministrar las piezas que van a hacer falta para mantenerlos operativos.
A grandes rasgos, tratar con ellos es igual que tratar con coches de otros orígenes, aunque hay ciertas particularidades.
La que más preocupaba a la gente a la hora de dar el paso y comprarse un coche chino era como era el servicio de posventa de estas marcas, con miedo a que los tiempos de espera y reparación fueran muy largos. Pero, ¿la realidad es así?
Según Cuñat, la preocupación es infundada… a medias. Por una parte, desde que empezaron a comercializar sus coches en Europa, han mejorado de manera notable su red de distribución en el Viejo Continente, lo que hace que su respuesta sea rápida y equivalente a la de un fabricante europeo, cuando hablamos de piezas de alta rotación.
En esos casos, la espera puede ser de tan solo un día, pero la cosa cambia con averías y recambios no tan habituales, en los que la espera se puede dilatar de manera considerable, llegando a ser de varias semanas.
Esto supone un problema para la industria: “Esto complica aún más la viabilidad de muchas reparaciones, ya que el coste del vehículo siniestrado puede acercarse rápidamente al valor venal si los plazos se alargan y la disponibilidad de piezas no está garantizada”.
Es de esperar que, con el paso del tiempo, estos fabricantes consigan acortar los plazos y disponer de dichos recambios de manera mas rápida, pero no se llegará a la inmediatez que hay en piezas de mayor uso, como tampoco ocurre en compañías de otros países.
Las marcas chinas tienen cierta predilección por los coches eléctricos, por lo que es un apartado que merece una mención a parte.
“En cuanto a los vehículos eléctricos, el número de piezas recuperables es bastante similar al de los coches de combustión. Muchas de ellas, como la carrocería, la suspensión o los interiores, se revisan de la misma manera. Sin embargo, en lo referente a componentes claves como el motor eléctrico y la batería de alto voltaje, hemos tenido que adaptarnos y adquirir sistemas de diagnosis específicos”, explica Cuñat.
Esto, sin embargo, no es exclusivo de los coches eléctricos chinos, se trata de algo que afecta a los coches de cero emisiones en general. Sus particularidades técnicas, que les diferencian de los modelos de combustión, hacen que también sea necesario tratarlos de una manera específica.
Esto es especialmente relevante en materia de baterías, cuya reparación es más compleja y, sobre todo, cuando llega la hora de reciclarlas, un proceso que no es sencillo.
El panorama del motor en el mercado español se está adaptando a una realidad hasta hace poco desconocida: los coches chinos han llegado para quedarse y solo el tiempo dirá si llegarán a convertirse en dominadores.

