Un botín de un millón de dólares es el que han conseguido unos ladrones al robar 10 Ford F-150 Raptor

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Las llaves estaban dentro de los coches.

Los robos de coches, por desgracia, son el pan de cada día. Sin embargo, no todos tienen las mismas consecuencias y es que no todos los ladrones tienen las mismas ambiciones. Los protagonistas de hoy, sin duda, apuntaron bastante alto: se hicieron con 10 ejemplares del Ford F-150 Raptor, lo que les supuso un botín de un millón de dólares.

Simplemente por el modelo y la divisa mencionados, ya sabemos que los hechos no tuvieron lugar en Europa. Todo ocurrió en Detroit, Estados Unidos, concretamente en la planta que Ford tiene en Woodhaven, que es donde la marca del óvalo fabrica este modelo.

Desde Fox 2 han tenido la oportunidad de hablar con Jefe de Policía de Woodhaven, Scott Fraczek, quien ha sido claro con lo ocurrido: “Parece que atravesaron una valla contra ciclones para acceder a Vreeland Road, y una vez que llegaron a Vreeland Road, se dirigieron a la autopista”.

De esa manera consiguieron salir de las instalaciones, aparentemente sin mucha dificultad. Al preguntarle cómo es posible algo así, Fraczek explica que en este tipo de plantas, las llaves de los coches se dejan dentro de los propios automóviles, por lo que si alguien consigue colarse dentro, no tiene problema para ponerlos en marcha.

A pesar de ello, la clave está en cómo los ladrones lograron colarse dentro. Parece claro que se trata de una banda organizada y que eran bastantes personas, como mínimo los 10 necesarios para poder salir conduciendo las camionetas.

El jefe de policía apunta que “es un grupo organizado que hace algo con estos vehículos después del hecho”.

Sin embargo, parece que no todo salió como planearon, puesto que los cacos se vieron obligados a dejar abandonado un ejemplar porque se quedó sin gasolina y más adelante durante el mismo día se encontraron otros cuatro F-150 Raptor en una gasolinera mientras repostaban, lo que hizo que se detuviera a cuatro personas.

El punto en el que se encontraban estaba a tan solo 30 minutos de la planta de Ford.

Es habitual que en una fábrica solo pongan una pequeña cantidad de combustible en los coches, puesto que éstos normalmente apenas tienen que moverse, solo se colocan a la espera de ser trasladados, comúnmente usando un camión, hasta su destino. De esta manera, la marca no necesita hacer demasiado gasto en combustible.

Esto, a su vez, hace que, en caso de robo, los vehículos no puedan ir muy lejos sin repostar, lo que en el caso de los Raptor, que son vehículos muy llamativos, hace que puedan ser identificables sin mucho problema, sobre todo si la policía ya está sobre aviso de que han sido sustraídos.

Al ser cuestionado sobre si Ford debería tomar medidas más serias para evitar este tipo de robos, Fraczek señaló que “creo que harían un mayor esfuerzo para asegurarse de que estos vehículos caros no puedan salir de su lote”.

Y es que el robo no afecta solo a Ford, el jefe de policía explica que, al haberse robado en una misma zona, eso afecta a los seguros de los vehículos que estén en ella, por lo que este tipo de actos contribuyen a que suba el precio de las pólizas.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España