Ayudas al coche eléctrico: el Gobierno de España confirma que seguirán en 2025

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Pero todavía se desconoce si habrá cambios.
Las ventas de los coches eléctricos dependen, en gran parte, de las ayudas estatales a la compra. El caso de Alemania es el mejor ejemplo de ello, pues al retirarlas, se desplomaron. En España estaba instalado el runrún sobre qué iba a ocurrir con el Plan Moves III una vez acabara el año, pero el Gobierno ha despejado la duda: seguirán en 2025.
Estaba previsto que el ejecutivo se reuniera con ANFAC (Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones) a finales del mes de octubre para discutir el futuro de las ayudas, su formato y posibles cambios, pero la situación de emergencia generada por la DANA impidió que se llevara a cabo.
A pesar de ello, la reunión tendrá lugar antes de que acabe el año (las ayudas actuales terminarán el 31 de octubre) y el Gobierno ya ha asegurado a los fabricantes que se mantendrán de cara al año que viene.
Sin embargo, se plantea como completamente necesario que se produzca el encuentro entre ambas para darle forma, puesto que el formato actual no parece que sea sostenible ni efectivo.
El Plan Moves III lleva bastante tiempo en activo y se ha ido prorrogando en varias ocasiones. No está claro si será lo que vuelva a hacerse en 2025, aunque presumiblemente con cambios, o si directamente se establecerá una nueva entrega, digamos, un hipotético Plan Moves IV.
Lo cierto es que el sector no termina de estar contento con las ayudas existentes actualmente. La cuantía máxima a la que pueden aspirar quienes se compren un coche de baterías es de 7.000 euros, siempre que en el proceso entreguen un coche antiguo para que sea achatarrado.
Hasta ahí bien, pero el problema es que las ayudas no son inmediatas, si no que las tiene que adelantar el comprador y es a posteriori cuando el estado le entrega la cuantía. Esto, a efectos prácticos, hace que el potencial comprador no perciba las ayudas como tal, lo que no anima a la adquisición de vehículos eléctricos.
A esto se suma el hecho de que, aquellos que se han animado a ello, no han tenido la mejor experiencia, puesto que el pago de las ayudas, por una parte, tiene que se incluido en la declaración de la renta y, por otro, se demora de manera considerable, en ocasiones tardando hasta dos años en realizarse.
Esto crea un ecosistema que no propicia que los ciudadanos españoles den el salto a la movilidad eléctrica, por lo que desde la patronal esperan que haya cambios.
Hay marcas que incluso se han adelantado (la última de ellas Renault) y ya se encargan por sí mismas de aportar las ayudas, para que no tengan que hacerlo los clientes, pero se espera que sea uno de los aspectos que se modifiquen en la esperada revisión del plan.
Lo que está claro es que el Moves es el principal motor del salto a los coches eléctricos en España y, si aún con él activo, no se avanza al ritmo esperado por las instituciones y desde la Unión Europea, no contar con él implicaría a buen seguro un descalabro considerable en ventas.
