Atrapados en la carretera en pleno 2025 por cuatro copos de nieve y la culpa puede ser tuya

Circular con nieve nunca es sencillo, pero se complica si no impera un mínimo de sentido común en muchos conductores
Hoy quiero escribir sobre la pesadilla que sufrieron hace un par de fines de semana miles de conductores (y los pasajeros que fueran dentro) cuando se vieron atrapados en la carretera por una nevada y tuvieron que pasar la noche dentro de sus coches. Esto es algo que nuestros abuelos nos contaban que pasaba hace 50 años, que nuestros padres nos contaban que pasaba hace 30 años y… a este paso nuestros nietos nos lo van a seguir contando. Porque en España en cuanto caen cuatro copos de nieve se para la circulación.
No estoy hablando de que se corten carreteras secundarias, caminos entre pueblos perdidos o pasos de montañas que apenas son transitados. No, se corta la mismísima A2, una de las seis principales autovías que recorren nuestro país. No digo que España deba estar preparada para una climatología tan hostil como puede ser la de Suecia o la de Noruega, donde se pasan cuatro meses al año transitando con normalidad por carreteras que acumulan metros de nieve a los lados.

50 kilómetros cortados en plena autovía
Pero que menos que tener previsto que una nevada va a caer en una área de 50 kilómetros y preparar la maquinaria para que esos coches no queden atrapados sin solución. Hoy en día la previsión el tiempo se conoce con mucha antelación (y normalmente es precisa) y por eso estar sobre aviso debería ser obligatorio. Pues bien, la DGT y los organismos de carreteras estatales competentes no lo debieron pensar así y miles de conductores quedaron inmovilizados en un tramo de 45 kilómetros de autovía. !45 kilómetros!
Por fortuna (y también por salir una hora antes) me libré de quedarme atrapado en pleno viaje al cruzar un puerto de montaña, pero atravesar un tramo de apenas 10 kilómetros me llevó casi dos horas y me permitió ver comportamientos que demuestran que no solo la DGT es culpable de que estas situaciones se repitan año tras año.

Si estás cómodamente sentado viendo las noticias desde el sofá de tu casa, pensarás: “la DGT tiene la culpa de todo esto”. Pero si estás dentro de la situación y ves ciertos comportamientos… lo justo será concluir que la culpa es de varias partes. Es obvio que hay algo de falta de previsión y de medios, porque un país como España no puede parar una de sus vías principales porque caigan algo más que cuatro copos de nieve.
Sobre todo en algunas zonas que por su orografía siempre son más susceptibles de atraer una situación meteorológica desfavorable. Sin embargo, los comportamientos de algunos conductores complican todavía más la situación. Y todos ellos están marcados por un denominador común: la imprudencia. Primero porque ante un episodio de nieve lo normal es coger el coche lo mínimo imprescindible, pero algunos lo siguen usando cuando no es de verdad necesario. Segundo, por como lo usan y en que estado: sin cadenas, con neumáticos de verano (o peor todavía, casi gastados…)
Por donde no se puede pasar... no se puede pasar
Tercero por querer pasar por donde es imposible pasar. Sin ir más lejos lo pude comprobar viendo cómo una furgoneta intentaba subir las rampas del 10% de un puerto con la carretera helada y lógicamente las ruedas delanteras iban patinando hasta que dijeron basta y… carril cortado a la circulación.
O peor todavía, de bajada dos coches se salían irremediablemente de la vía porque sus conductores pensaban que podían mantener velocidades imposibles y clavaban el frenos hasta bloquear las ruedas y salir despedidos a la cuneta. O el que se llevó la palma, un 4x4 que se creía el rey del universo y decidió ir por el carril contrario en sentido contrario “porque yo lo valgo". Desde luego, como te decía, la culpa no es solo de una parte.
En estas situaciones, el mejor consejo y el que por desgracia parece que muchas veces no se usa es muy sencillo: prudencia. En todos los sentidos. Primero, como decía antes, para decidir cuándo de verdad es imprescindible coger el coche o quedarse en casa. Segundo, si lo coges salir bien preparado, con cadenas si es necesario y, sobre todo, con el depósito combustible lleno, que no sabes lo que puede pasar y mejor tener la calefacción. Y tercero, lo más importante, conducir con precaución, respetar las indicaciones de los agentes y no querer ser “el más listo”. Porque eso suele acabar mal y afectando a todos.
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David López
Director de Auto Bild
David López está especializado en pruebas de coches de combustión, híbridos y eléctricos. Comparativas y distintos formatos audiovisuales