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Antifrenazo y en cascada, así son los nuevos radares de la DGT para multar en 2022

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La DGT contará con 26 nuevos radares a partir de 2022

Si 2021 fue el año de la teoría, 2022 será el de la práctica. La Estrategia de Seguridad Vial 2021-2030 fija como objetivo reducir el número de accidentes y fallecidos en carretera a la mitad y Tráfico pone el foco en los excesos de velocidad como una de las claves para conseguirlo. ¿Cómo espera conseguirlo? Con los nuevos radares de la DGT para 2022: los 'antifrenazo' y en cascada.

La nueva Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos y Seguridad Vial entrará en vigor el 21 de marzo de 2022 (aunque algunas de sus medidas ya están en funcionamiento). Entre otras novedades, contempla el endurecimiento de sanciones por utilizar el teléfono móvil, no hacer uso del cinturón de seguridad y suprime el margen de 20 km/h para adelantar en carreteras secundarias.

Pero tan solo hace un alusión a la velocidad y los cinemómetros y es que se matiza la redacción para sancionar el hecho de llevar en el vehículo un detector de radar (hasta ahora lo que estaba castigado era su uso). La sanción es de 500 euros y tres puntos.

Los nuevos radares de la DGT para 2022

Ahora bien, el hecho de que la nueva Ley de Tráfico no modifique las sanciones por exceso de velocidad, no significa que la DGT vaya a bajar la guardia.

Para el año que comienza se espera que Tráfico sume 26 nuevos aparatos a su lista de radares fijos, móviles y de tramo. No han dado fecha exacta de su activación; tampoco se conoce, de momento, su ubicación. Sí han adelantado que 16 serán radares de tramo y que los 10 restantes se instalarán en cabinas fijas. También que se priorizará la colocación en carreteras secundarias.

Los nuevos dispositivos de control de velocidad que anuncia la Dirección General de Tráfico se irán sumando de forma gradual a los 780 radares fijos, 545 móviles y 92 de tramo que ya están en funcionamiento.

agentes de Tráfico


Así funcionan los radares antifrenazo

Los radares antifrenazo y los radares en cascada son aparatos empleados por la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil para acabar con la impunidad de aquellos que solo adaptan la velocidad en el momento en que se saben vigilados por un cinemómetro.

Los llamados radares antifrenazo están pensados para sancionar la conducta del infractor consciente; es decir, aquél que sabe dónde se encuentra el radar (bien porque tiene instalado un avisador de radares o bien porqué ha consultado la lista de la DGT) y unos metros antes pisa el freno para rebasar el aparato a la velocidad permitida.

La técnica es sencilla: los agentes colocan un primer radar unos kilómetros antes del alertado por los carteles. De esta forma, pueden medir la velocidad de los coches antes de que superen el radar cuya ubicación tienen controlada. No será este aparato el que les multe, sino el que le precede y que no esperan.

radares antifrenazo de la DGT
Los radares antifrenazo se colocan antes del radar fijo para detectar los conductores que frenan para evitar la multa
Los radares antifrenazo se colocan antes del radar fijo para detectar los conductores que frenan para evitar la multa

Así funcionan los radares en cascada

El objetivo de los radares en cascada es exactamente el mismo, solo que se gestionan de la forma contraria.

En lugar de sorprender a los conductores que frenan antes del radar, tratan de interceptar a aquellos que una vez superado el cinemómetro pisan el acelerador por encima de lo permitido. Para ello, los agentes colocan un segundo medidor a poca distancia del señalizado.

En varias ocasiones, el director general de Tráfico, Pere Navarro, ha reconocido que en las carreteras españolas hay más cabinas que radares. “Un tercio de cajas de radares vacías y hacen el mismo efecto porque el conductor ve la caja, recibe el aviso en el navegador y frena”, admitía Navarro en una entrevista.

Los radares en cascada y los antifrenazo son una forma de evitar que los conductores vayan pendientes de dónde hay carteles de aviso, cajas o radares para adaptar la velocidad a la que circulan solo en esos puntos para, después, superar los límites permitidos. La máxima debe ser prudencia desde el principio y hasta el final del viaje, haya o no un cinemómetro cerca.

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