El año que viene entra una normativa de emisiones que los fabricantes no pueden asumir. Ahora muchos le piden que se suavice la ley

Mientras ACEA ha solicitado a la Unión Europea que retrase la llegada del nuevo límite de emisiones, fabricantes como Stellantis piden que se mantengan. A partir de 2025, el límite de emisiones de CO2 de la industria automotriz deberá bajar de 115,1 a 93,6 gramos.

La industria del automóvil atraviesa un momento de auténtico cambio. La transición hacia el coche eléctrico está provocando que los fabricantes hagan enormes inversiones en el desarrollo de esta tecnología para construir una gama de productos competitiva. Pero, además, que esto les permita cumplir con los cada vez más exigentes límites de emisiones impuestos por la Unión Europea.

El límite en la actualidad se sitúa en 115,1 gramos de CO2 por kilómetro, según el protocolo de homologación vigente (WLTP). Esta cifra corresponde a la media que cada fabricante no puede superar en el total de sus vehículos. Sin embargo, esta cifra está a punto de bajar y ya hay voces que piden a Europa que retrase la llegada de este nuevo límite un par de años más.

En concreto, a partir de 2025 los límites de emisiones de CO2 por kilómetro recorrido serán más estrictos en el Viejo Continente, bajando de los actuales 115,1 gramos a 93,6 gramos. Esta importante reducción será de obligatorio cumplimiento. De no hacerlo, los fabricantes se enfrentan a multas millonarias.

Será hasta el año 2029 cuando este límite esté vigente, ya que a partir de 2030 será aún más difícil vender coches de combustión interna. Entonces, el límite de emisiones bajará a 49,5 gramos y en 2035 se será de cero gramos, lo que significa que solo se podrán vender coches eléctricos o de pila de combustible de hidrógeno.

Algunos fabricantes piden a Europa que retrase la llegada de los nuevos límites de emisiones

Volviendo al presente, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), a la que no pertenecen todas las compañías automotrices del sector (como es el caso de Stellantis y Volvo), habría pedido a Europa un retraso en el cumplimiento de la reducción de emisiones, pasando este límite de 93,6 gramos de 2025 a 2027.

El objetivo con esta petición es que los fabricantes dispongan de un mayor plazo para adaptar su gama de productos y, sobre todo, captar la atención de más compradores que se decanten por vehículos cero emisiones, lo que ayuda a reducir las medias de emisiones de sus ventas y a cumplir con los límites establecidos por la Unión Europea.

De hecho, para cumplir con el nuevo límite de 93,6 g/km de CO2, las ventas de vehículos eléctricos deberían situarse entre el 20% y el 22% en Europa. Sin embargo, por todos es sabido que los vehículos eléctricos llevan meses con ventas por debajo de lo previsto, situando esa cuota de mercado actualmente en apenas el 12%.

Y esto, con la previsión de que el límite de emisiones se vea reducido en 21,5 gramos en tan solo unos meses, crea cierta preocupación entre los fabricantes, que se enfrentan a multas que podrían alcanzar los 13.000 millones de euros por incumplimiento de esta normativa.

A pesar de la petición de ACEA por parte de su presidente, Luca de Meo (CEO del Grupo Renault), Stellantis no cree que sea conveniente retrasar la llegada de este límite. 

“Sería surrealista cambiar las reglas ahora”, aseguró el CEO de Stellantis, Carlos Tavares, a la Agence France Presse. “Todo el mundo conoce las reglas desde hace mucho tiempo y ha tenido tiempo para prepararse, así que ahora es el momento de hacer una carrera”.

Queda por ver si Europa finalmente suaviza la normativa a petición de la asociación de fabricantes o si, por el contrario, hace caso al grupo automotriz dirigido por Tavares y mantiene los plazos.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España