AdBlue y diésel, el problema que se confirma si se mezclan mal: "no es normal"

Los coches diésel siguen siendo una excelente opción de compra, pero ya no son para todo el mundo por culpa de sistemas anticontaminación como el de AdBlue.

En la última década, los coches diésel han pasado de ser la primera opción para la mayoría de conductores, a acabar defenestrado. Las políticas ambientales pusieron el foco sobre este tipo de motores, demonizando su tecnología a pesar de que actualmente es más limpia y eficiente que nunca. Incluso se utiliza como motor en coches híbridos ligeros (MHEV) e híbridos enchufables (PHEV).

Para intentar que estos motores no acaben sufriendo una muerte prematura, los fabricantes han desarrollado diferentes sistemas que ayudan a reducir los límites de emisiones, consiguiendo así que los coches diésel sigan cumpliendo con las normativas y estando disponibles para todos aquellos interesados en comprar uno.

Entre las muchas soluciones tecnológicas que se han implementado en motores diésel en los últimos años destaca el polémico sistema de AdBlue, el cual se encarga de transformar los contaminantes óxidos de nitrógeno en nitrógeno y vapor de agua. 

Sin embargo, este líquido a base de agua y urea resulta dar más problemas mecánicos de los que en un principio se creía, lo que ha llevado a muchos propietarios a abandonar los motores diésel y a fabricantes como Stellantis a tener que reintentar sus sistemas de AdBlue para corregir los numerosos fallos que estaban dando en sus coches.

Las claves para mantener el sistema de AdBlue en buen estado, según un mecánico

Juan José, mecánico de Talleres Ebenezer, habla en uno de sus últimos vídeos publicados en su perfil de TikTok acerca del AdBlue y los problemas que puede dar el sistema si no se le hace algo de mantenimiento, algo que gana especial importancia si es un coche que se conduce en ciudad y que hace muy pocos kilómetros.

Lo que no es normal es llevar dos o tres años con un depósito de AdBlue lleno entero sin que se gaste”, señala el mecánico. “El coche debería tener un flujo constante de ese AdBlue por todo el circuito para que no acabe estando estancado, se evapore parte de agua, suba esa concentración de urea y después tengamos problemas muy caros en el depósito”.

Es por esto principalmente por lo que Juan José recomienda hacer limpiezas periódicas en el sistema de AdBlue, sobre todo en coches diésel que hacen pocos kilómetros, y utilizar aditivos y componentes de calidad.

El protagonista del vídeo recomienda el uso de anticristalizante, un aditivo que “cuando vaya fluyendo te vaya limpiando a la misma vez que previniendo esa cristalización y creando una capa antiadherente por todos los conductos, bomba y todos los sitios por donde pase”.

Al mismo tiempo, Juan José nos da las claves para conservar el sistema de AdBlue y no tener problemas en el futuro: “Básicamente, lo que tienes hacer es asegurarte de que, si no le das el uso adecuado a un diésel para que fluya el AdBlue y se vaya gastando y rellenando, cada cierto tiempo vas a tener que vaciar el depósito y rellenarlo”.

Además, el mecánico explica que, como parte de ese mantenimiento que es recomendable en coches diésel equipados con sistemas de AdBlue, “cada vez que cambies el aceite, quita el inyector [de AdBlue], lo limpias y lo vuelves a montar”, y de esa manera “vas a mantener muchísimo mejor todo el sistema de AdBlue, que luego las averías, como ya sabéis, son muy caras”.

Comprar un diésel siempre es mejor si vas a hacer muchos kilómetros

El uso de aditivos específicos y realizar un mantenimiento preventivo no son solo las recomendaciones para evitar averías en un coche diésel con sistema de AdBlue. Lo mejor, en este caso, es hacer bastantes kilómetros y tratar de no recorrer muchos de esos kilómetros en ciudad, donde el sistema no es tan eficaz y aumenta el riesgo de fallo.

Solemos recomendar la compra de un coche con motor turbodiésel en aquellos casos donde el conductor haga entre 25.000 y 30.000 kilómetros anuales, como mínimo. A pesar de que son sistemas de propulsión muy eficientes en cuanto al consumo de combustible, la alternativa al diésel para aquellos usuarios que recorren menos kilómetros al año es el coche híbrido (HEV).

Ten en cuenta que estos vehículos están dotados de un motor de gasolina que actúa como base de su sistema de propulsión electrificado. Un híbrido convencional se beneficia del apoyo del sistema eléctrico, lo que reduce la dependencia del motor de combustión y, por tanto, reducen el consumo de combustible.

Al ser un motor de gasolina, no vas a encontrar sistemas anticontaminación como el de AdBlue y, en la mayoría de casos, tampoco el filtro de partículas. Por tanto, además beneficiarte de la etiqueta ambiental ECO de la DGT y de ahorrar en combustible, también te vas a evitar las averías derivadas de estos complejos sistemas.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España