1.000 kilómetros de autonomía o como viajar sin parar en un coche eléctrico: olvídate de alargar el viaje sin necesidad

Atrás quedó aquello de ir agobiado por la carga restante, el mercado está repleto de modelos con rangos de acción más que suficientes para viajar tranquilo.
De la larga lista de problemas que tenían los coches eléctricos cuando empezaron a venderse, poco a poco han ido mejorando para, si no eliminarlos, al menos sí hacerlos más leves. Los precios cada vez van siendo más asequibles, las velocidades de recarga son más rápidas y, sobre todo, las autonomías que presentan se asemejan a las de coches térmicos.
Este era uno de los principales escollos que existían para plantear un cero emisiones como coche único familiar.
Mientras que modelos de gasolina superaban o rondaban los 600 o 700 km por depósito sin mucho problema, y los diésel alcanzaban incluso los 1.000 sin mucha preocupación, el comprador se encontraba con eléctricos que en el mejor de los casos homologaban 500 km, es decir, que a la hora de la verdad tenían un rango de acción incluso menor.
Poner esto en la ecuación, sumado a que las baterías no se recargaban tan rápido, y al hecho de que al hacer recargas rápidas se pierde la ventaja económica que supone la electricidad respecto a los combustibles, el combo resultante era poco apetecible, por ser considerados, para la inmensa mayoría de los conductores.
En pleno 2025, la situación es muy diferente y es que, aunque todavía no haya modelos de producción que, con una conducción real, alcancen el millar de kilómetros, si que hay muchos automóviles que tienen alcances sobresalientes.
Basta con mirar al mercado para ver que incluso los coches eléctricos pequeños y baratos ofrecen cifras que son más que suficientes para el día a día e incluso para la semana, rondando los 300 o 350 km (valga como ejemplo el Citroën C3).
Se trata de autonomías que hace no mucho eran solo para modelos medios, mientras que los urbanos con suerte alcanzaban los 200. Esta mejora ha afectado a todos los segmentos y, como es lógico, son los superiores, con precios mayores y equipados con baterías de mayor tamaño, los que ya permiten viajar si tener la calculadora en la mano.
No es algo que sorprenda, como tampoco es sorprendente que, entre los modelos con mayor rango, sean las berlinas las que mejores resultados obtengan y es que, a igualdad de capacidad de batería, su menor altura y mejor aerodinámica les permite alargar más las paradas necesarias para recargar.
Son muchos los modelos que homologan autonomías de más de 600 kilómetros y también hay unos cuantos que exceden los 700, pero el rey absoluto tiene nombre y apellidos: Mercedes EQS.
El buque insignia de la marca alemana en formato de berlina cuenta con cuatro versiones y todas ellas superan los 600 km de rango, incluyendo la todopoderosa AMG que entrega anda menos que 658 CV de potencia.
Ésta ya puede recorrer 612 km por carga, pero la cosa solo hace que ir a más: el EQS 350 homologa 680 km, el EQS 500 4MATIC sube hasta los 777 km y el EQS 450+ domina el mercado con la mayor autonomía de la actualidad, 799 km.
El segundo lugar lo ocupa otra berlina, aunque de la competencia, el Audi A6 e-tron. El otrora modelo de combustión ha dejado de lado sus motores térmicos para ser exclusivamente eléctrico, con dos versiones que no se olvidan del alto rendimiento (503 y 570 CV), pero que tiene en la más “humilde” su variante de mayor alcance.
Combinada con una batería de 100 kWh de capacidad, ofrece hasta 750 km de autonomía.
El salto desde esta dupla al bronce es más o menos equiparable y es que la berlina que ocupa el tercer puesto es el Volkswagen ID.7 en su versión Pro S. Ésta equipa la batería más capaz de la gama, con 86 kWh de capacidad, lo que le permite registrar 709 km por cada carga.
Fuera del podio es donde aparece el primer SUV de la lista, el Polestar 3. Aunque lleva un tiempo en el mercado, no fue hasta finales del año pasado cuando completó su gama con una versión de acceso que es la que le ha permitido ocupar su puesto actual.
Esta variante, que recibe el nombre de Long range Single motor, combina un motor de 299 CV con una batería de 111 kWh, resultando en una autonomía de 706 km que por los pelos no ha sido suficiente como para colocarse entre los tres primeros.
Poco dura el gozo de los todocaminos y es que la quinta plaza vuelve a ser para un sedán, algo que tendría que dejar claras las bondades de este tipo de vehículos pese a que el mercado los tenga olvidados.
Se trata del Tesla Model 3 en su versión gran autonomía con tracción trasera, que apenas es 5.000 euros más cara que la variante de acceso, pero homologa una autonomía de 702 km, margen más que suficiente como para viajar con tranquilidad.
Estos modelos dejan claro que, si la industria quiere, el objetivo de los 1.000 kilómetros de autonomía no debería tardar mucho en llegar.


