Lucio Cecchinello, presidente de la IRTA, habla claro sobre el controvertido cambio que podría entrar en MotoGP en 2027: "Sin una comparación directa e inmediata, todo se complica"

Una de las personalidades más importantes del motociclismo mundial plantea una serie de alternativas al cambio reglamentario de MotoGP en 2027.
Lucio Cecchinello, expiloto y actual presidente de la International Road Racing Teams Association, ha puesto sobre la mesa las cuestiones clave que marcarán el futuro inmediato de MotoGP, analizando con foco en el reglamento técnico de 2027 temas como la gestión de costes, el papel de los pilotos de pruebas y la evolución del mercado de fichajes.
El dirigente italiano dejó una visión amplia sobre hacia dónde se dirige el campeonato y abordó con claridad uno de los cambios más controvertidos que podrían entrar en la categoría reina: la reducción a una sola moto por piloto a partir de la temporada 2027.
Cecchinello explico las implicaciones técnicas y deportivas de esta medida que ha generado debate en el paddock. Reconoció que hay dos aspectos fundamentales a considerar en este debate. Por un lado está la necesidad de los fabricantes de mantener los costos bajos, y de ahí surge la propuesta de usar una sola moto.
Por otro lado, sin embargo, está la necesidad de continuar con el desarrollo técnico, un elemento crucial para la evolución de las motos actuales que no puede quedar comprometido por restricciones reglamentarias excesivas.
El presidente de la IRTA detalló de forma clara el impacto real de esta medida en el trabajo diario de los equipos: "Tener una sola moto implica dificultades al comparar dos cuadros, dos basculantes, un componente o simplemente dos configuraciones diferentes. Sin una comparación directa e inmediata, todo se complica".
Esta afirmación resume la preocupación principal de los equipos independientes que dependen de la posibilidad de probar múltiples configuraciones para optimizar el rendimiento de sus motos durante las sesiones de pruebas y los fines de semana de carrera.

A partir de ahí, el debate se traslada también a la operativa de carrera y a la gestión de situaciones imprevistas, donde la existencia de una segunda moto sigue siendo un elemento de seguridad y continuidad deportiva. En este sentido, el responsable de la IRTA explicó la postura de los organizadores respecto a posibles excepciones a la regla.
Dorna y el Grupo MotoGP han dicho que podrían aceptar este enfoque solo con la condición de que, en caso de una carrera de principio a fin o una reanudación tras una bandera roja, "el piloto siga teniendo una moto de repuesto disponible". Esta condición refleja la preocupación por evitar escenarios críticos donde la ausencia de moto de reserva podría comprometer la seguridad de los pilotos.
El impacto deportivo de una reducción de este tipo también se vería reflejado en escenarios críticos de carrera, especialmente en las salidas con alta probabilidad de incidentes.
Cecchinello puso un ejemplo claro sobre esta situación que ilustra los riesgos de la propuesta. "Consideremos, por ejemplo, un choque múltiple en la primera curva: no queremos acabar con una segunda salida y una parrilla reducida. Esta situación podría cambiar drásticamente la dinámica de las carreras y limitar las opciones competitivas de los pilotos en momentos decisivos".
En relación con ese problema, Cecchinello ha planteado una posible solución que daría más protagonismo a los test riders durante los fines de semana de Gran Premio: "Una de las opciones que se están considerando es permitir que los equipos de prueba y sus pilotos participen en algunas sesiones de los viernes, tal vez cuatro, cinco o seis veces al año".
De esta forma, los pilotos de pruebas podrían competir directamente contra los pilotos habituales de MotoGP, manteniendo un nivel competitivo adecuado. Al mismo tiempo, los fabricantes ahorrarían en costes de alquiler de circuitos y gastos de viaje del personal, equilibrando así las necesidades económicas con las deportivas.
Cecchinello también ha puesto el foco en el mercado de pilotos y en la necesidad de ordenar los tiempos de negociación para evitar movimientos demasiado prematuros: "Estamos considerando una normativa que permitiría a los equipos y a los pilotos firmar contratos únicamente dentro de un plazo predeterminado, por ejemplo, de junio a septiembre o de julio a octubre. El objetivo es evitar situaciones como las que hemos visto recientemente, con pilotos firmando contratos con mucha antelación que complican la gestión de los equipos".
Además de estos temas, el presidente de la IRTA abordó el estado de los pilotos lesionados y la importancia de su regreso a la competición, refiriéndose a Johann Zarco con un mensaje directo sobre su recuperación. "Esperemos que Johann regrese pronto", afirmó en una entrevista a GPone, una declaración breve pero alineada con la preocupación general dentro del paddock por la continuidad deportiva de los pilotos en un calendario cada vez más exigente.



