Jorge Lorenzo, expiloto de MotoGP, habla sobre su relación con Valentino Rossi: "Nos odiábamos"

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La rivalidad entre el español y el italiano protagonizó algunos de los enfrentamientos más recordados de MotoGP de la era moderna.
Jorge Lorenzo ha repasado recientemente su relación con Valentino Rossi y la intensa rivalidad que ambos protagonizaron durante sus años como compañeros en Yamaha. De hecho, el expiloto mallorquín reconoce que entre los dos existió una fuerte tensión, especialmente durante sus primeras temporadas juntos, aunque matiza que la palabra “odiar” no describe exactamente sus sentimientos hacia el italiano.
“Nos odiábamos”, afirma en un primer momento, antes de explicar que la rivalidad estaba directamente relacionada con la lucha por ser el piloto más rápido de la estructura. Lorenzo llegó a MotoGP en 2008 después de proclamarse campeón del mundo de 250 centímetros cúbicos, y Yamaha decidió incorporarlo a su equipo oficial junto a Rossi, que en aquel momento era una de las grandes figuras de la categoría reina y acumulaba varios títulos mundiales.
La llegada del joven piloto español alteró el equilibrio interno de la escudería y dio comienzo a una de las rivalidades más intensas de la historia reciente del motociclismo. Según recuerda Lorenzo, Rossi no recibió con entusiasmo la llegada de un compañero tan joven y competitivo. El mallorquín considera que el italiano estaba acostumbrado a tener una posición de superioridad dentro de sus equipos y que la aparición de un piloto capaz de plantarle cara generó incomodidad. “Él temía mucho que un piloto joven le quitase el puesto”, explica durante la conversación.

La tensión no se limitaba a los resultados en pista. Durante los primeros años de convivencia, Yamaha llegó a instalar un muro en el garaje para separar los espacios de trabajo de ambos pilotos. La decisión simbolizó la distancia existente entre dos deportistas que compartían la misma moto, pero que competían por convertirse en la referencia del equipo. Lorenzo sostiene que Rossi tampoco facilitó su aprendizaje y que la relación entre ambos era prácticamente inexistente fuera de las obligaciones profesionales.
El español reconoce que tampoco deseaba que su rival tuviera buenos resultados. Sin embargo, rechaza que existiera un odio personal en sentido estricto. “La palabra no es odiar, pero no le deseaba que fuera rápido. Deseaba que fuera más lento que yo”, señala. Sus palabras reflejan la mentalidad de un piloto que entendía la competición como una lucha individual en la que cualquier ventaja podía ser decisiva. La rivalidad comenzó a adquirir una dimensión especial cuando Lorenzo empezó a superar a Rossi con la misma motocicleta. El italiano había sido durante años el piloto más fuerte de Yamaha y rara vez había encontrado una oposición tan directa dentro de su propio equipo.
Después de la marcha de Rossi a Ducati en 2011, la relación entre ambos mejoró. La distancia redujo la presión dentro de Yamaha y permitió que los dos pilotos mantuvieran un trato más cordial. Lorenzo asegura que cuanto más separados estaban, mejor se llevaban. El italiano regresó a la marca japonesa en 2013 y ambos volvieron a compartir equipo hasta 2016, aunque la competitividad volvió a provocar tensiones. Durante esa segunda etapa en Yamaha, la estructura interna se equilibró y ambos pasaron a tener un peso similar dentro del equipo.
La lucha por el liderazgo reavivó los enfrentamientos y devolvió la rivalidad a un nivel cercano al de sus primeros años. En 2015, además, Lorenzo y Rossi compitieron por el título mundial hasta la última carrera, en una temporada marcada por los conflictos entre Rossi y Marc Márquez y por la división entre sus respectivas aficiones. El campeonato terminó en manos de Lorenzo, que conquistó su tercer título de MotoGP. El desenlace no puso fin a la tensión entre ambos, pero con el paso del tiempo la relación comenzó a transformarse.
El expiloto asegura que actualmente mantiene una relación mucho más cercana con Rossi. Ambos han coincidido en eventos y el italiano incluso ha invitado a Lorenzo a su rancho y a la Carrera de Campeones que organiza durante el invierno. “Ahora que nos hemos retirado, nos llevamos mucho mejor”, afirma el mallorquín.
La rivalidad entre Jorge Lorenzo y Valentino Rossi fue, durante años, una batalla por el control de Yamaha y por el reconocimiento como piloto más rápido. Con el tiempo, aquella enemistad deportiva ha quedado atrás y ambos pueden analizar su pasado con mayor distancia. Las declaraciones de Lorenzo muestran que, detrás de los enfrentamientos públicos, existía sobre todo una lucha entre dos campeones extremadamente competitivos que compartían el mismo objetivo.

