La madre de Valentino Rossi habla claro sobre el pasado de su hijo: “Me enfadé”

Valentino Rossi
Valentino Rossi

A ninguna madre le sienta bien que un hijo abandone los estudios para dedicarse al deporte, pero en el caso de Rossi la jugada salió bien.

Valentino Rossi es uno de los pilotos más laureados de la historia del motociclismo, para muchos incluso su piloto favorito. Pero él, como todo hijo de vecino, tiene una madre. Y, como cabría esperar, a su madre no le hizo ninguna gracia cuando su retoño le dijo que quería dedicarse con todo al mundo de la competición.

Ha sido la propia Stefania Palma, su progenitora, la que lo ha contado en una entrevista que recoge Lecturas. Para poder dedicarse a pleno rendimiento en su sueño de ser profesional, ‘Vale’ tuvo que dejar los estudios a una edad temprana, al menos más temprana de lo que le hubiera gustado a su madre.

El día que me dijo que quería dejar la escuela me enfadé mucho”, pero parece que supo mantener la calma e incluso aceptó la decisión de su hijo, ya que admite que “no hubo una gran discusión ni una reacción exagerada, pero me molestó de verdad. Yo pensaba que la educación era lo más importante”.

Parece algo lógico y es que pocos padres quieren que sus hijos abandonen los estudios antes de tiempo. En el caso de Palma, señala que ella “soñaba con que fuera a la Universidad”, algo que finalmente no pasó. Pero era algo factible dadas las capacidades del ‘46’ ya que, aparentemente, nunca le fue mal en el colegio. Eso hizo que a su madre le costara todavía más aceptar su decisión, ya que “sentía que estaba desperdiciando su inteligencia”, explica.

A pesar de la reticencia inicial, acabó apoyando a su hijo, lo que a toro pasado ha dejado claro ser la mejor decisión posible, porque Rossi ahora está en el Olimpo de las dos ruedas.

Stefania Palma asegura que “al final, la lección me la dio él a mí. Me enseñó que lo fundamental no es un título, sino la dedicación y la constancia. Y él ha demostrado que cuando realmente crees en algo y te entregas a ello, puedes lograr grandes cosas”.

Valentino Rossi tapándose los oídos en el GP de España
AP

Y es que otra cosa no, pero devoción por las motos es algo que exuda por todos los poros el piloto italiano, algo que quedó claro sobre todo en la etapa final de su carrera, cuando los resultados no acompañaban, pero él seguí temporada tras temporada porque, por un lado, confiaba en lograr mejores clasificaciones y, por otro y todavía más importante, seguía disfrutando de lo lindo sobre el manillar.

Su madre considera que es todo un ejemplo: “Que siga así, con su pasión y dedicación. La vida es larga y siempre puede traer cosas maravillosas. A sus 46 años, me sigue sorprendiendo lo mucho que se involucra en todo”.

De esa etapa escolar el propio Rossi también ha hablado en más de una ocasión, como por ejemplo en una entrevista en el programa de televisión italiano ‘Che Temp Che Fa’ o en un documental sobre su vida que se emitió en Movistar.

El italiano recuerda el comienzo de sus andares de la siguiente manera: “En 1989 empecé con las mini motos, luego con 15 llegó el turno del coche que lo usaba para ir al colegio, porque con el scooter tenía frío en invierno. Casi siempre llegaba tarde al colegio y tenía que poner excusas, ya que llegaba el último”.

Es de suponer que eso generó ciertas tiranteces con el profesorado, aunque la más significativa es una con una profesora que, vista en retrospectiva, seguramente se arrepentirá de lo que dijo en su día: “Me gustaba muy poco el colegio. Un día le dije a mi profesora, sin ninguna mala intención, que el arte no me interesaba y que no iba a cambiar mi vida. No se lo tomó nada bien. Me dijo, ‘¿No pensarás hacerte rico con esas motos de ahí?’”. Resulta que sí, y de qué manera, pero en su defensa está claro que por aquel entonces, nadie lo podía saber.

El colegio no le motivaba, por lo que hubo un tiempo en el que estaba por estar. Dado que era bastante inteligente, admite que “hacía lo justo en el colegio, lo que necesitaba para aprobar”. Y es que, según sus propias palabras, prefería pasar el tiempo “construyendo scooters, imaginando cómo correrían más las mini motos. Todas las carreteras que salen de Tavullia son buenas para hacer carreras. Ahí empecé, con mis amigos y sin que nadie nos enseñara”.

Entre ellos el caso más destacado es el de Uccio, que ya era amigo en su infancia y con el que ha mantenido relación hasta día de hoy, siendo uno de sus apoyos principales.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España