Ya he conducido el Audi Nuvolari, y puedo decirlo: “este bólido con V8 y más de 350 km/h puede poner en apuros a Ferrari y Lamborghini”

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Si eres de los que echas de menos el Audi R8, aquí tienes tazón y medio: el nuevo superdeportivo de Audi supera todas las expectativas, pero debes correr, por que está limitado a 499 unidades.
El nuevo Audi Nuvolari se ha desarrollado sobre la plataforma y con la tecnología del Lamborghini Temerario, y lo hemos conducido por primera vez en la costa de California. Este coche portentoso es capaz de acelerar las pulsaciones a los nostálgicos del R8, con un V8 de gasolina de cuatro litros sobrealimentado que rinde 800 CV y un par máximo de 730 Nm. A ello se añaden 300 CV provenientes de dos motores eléctricos que le proporcionan la tracción integral
Y lo Hemos recibido con los brazo abiertos porque, quien busque hoy en Audi algo capaz de acelerar el pulso, encontrará pocas respuestas. Ni coupés, ni descapotables, ni TT ni R8: Audi ha ido diciendo adiós a sus deportivos uno tras otro. Las versiones RS de altas prestaciones tampoco consiguen atraer a quienes buscan algo más que un familiar potente o un crossover de carácter deportivo. Pero en poco más de un año y medio, y aprovechando la plataforma y el sistema de propulsión del Lamborghini Temerario, Audi ha desarrollado un sucesor para el R8.
No es el primer Nuvolari de Audi
Y como este nuevo modelo no debía ser especial únicamente por lo reducido de su producción, la marca ha querido darle también un nombre a la altura de las circunstancias. Así nace el Nuvolari, un biplaza de carrocería de carbono esculpida con formas monolíticas.
La denominación Nuvolari ya había aparecido hace más de dos décadas en un prototipo 2+2 que acabaría desembocando en el Audi A5 Coupé. El nombre rinde homenaje a 1933, el año en que Tazio Nuvolari ganó las 24 Horas de Le Mans. Nacido en Mantua en 1892, el italiano fue uno de los pilotos de competición más brillantes de la época anterior a la Segunda Guerra Mundial. Pequeño de estatura, pero enorme sobre la pista, fue piloto oficial de Auto Union y se hizo famoso hasta su muerte, en 1953, por su espectacular estilo de conducción y por el inseparable jersey amarillo que vestía en sus coches de carreras.
Diseño
No hay duda: el Nuvolari es un auténtico imán para las miradas. Su entrada de aire frontal en forma de S genera carga aerodinámica adicional, aumenta la estabilidad a alta velocidad y mejora la refrigeración del sistema de propulsión. El protagonista del sistema aerodinámico activo es el alerón trasero escamoteable, capaz de regular la carga aerodinámica y la resistencia al aire mediante tres configuraciones: cerrado, baja carga y alta carga.
«Cada elemento exterior cumple una función aerodinámica claramente definida, desde el labio del splitter delantero hasta el difusor trasero. Y todo es exactamente lo que parece, ya sea de fibra de carbono o de aluminio, tanto por fuera como por dentro», explica Gael Buzyn, director del Audi Advanced Design Center de Malibú.
Con la producción limitada ya aprobada, Audi decidió además cambiar a su responsable de Desarrollo. Geoffrey Bouquot dejó el puesto y su lugar lo ocupó Rouven Mohr. El ingeniero de 47 años, natural del Sarre, había sido anteriormente director técnico (CTO) de los desarrollos de Lamborghini y conocía a la perfección al proveedor de la plataforma, el Temerario. Su llegada dio un importante impulso al proyecto. «El Nuvolari es el primer superdeportivo de Audi con un sistema híbrido de altas prestaciones y establece nuevos estándares gracias a su aerodinámica y a la primicia mundial “quattro predictive ride”», asegura Rouven Mohr.
Más de 1.000 CV procedentes de cuatro motores
La fuerza bruta corre a cargo de un V8 de gasolina de cuatro litros sobrealimentado, con 588 kW (800 CV) y un par máximo de 730 Nm. Como en el Temerario, el motor de combustión recibe el apoyo de un motor eléctrico de flujo axial integrado en la caja de cambios de doble embrague. A él se suman otros dos motores eléctricos, también de 110 kW (150 CV) cada uno, situados en el eje delantero y encargados de proporcionar la tracción integral.
El sistema híbrido se alimenta de una batería de iones de litio de 7,3 kWh, prácticamente el doble de capacidad que la utilizada en el Lamborghini. Está situada donde normalmente encontraríamos el árbol de transmisión de un sistema quattro, aunque en este caso no existe. El objetivo no es conseguir una gran autonomía eléctrica, sino garantizar una entrega y recuperación de energía lo más rápidas posible. Una batería de mayor tamaño añadiría peso y acabaría perjudicando las prestaciones del Audi Nuvolari.
El resultado impresiona: sus 736 kW (1.001 CV) le permiten pasar de 0 a 100 km/h en apenas 2,6 segundos y alcanzar los 200 km/h en solo 6,8 segundos. La velocidad máxima supera los 350 km/h.
Suspensión predictiva
Pero si hay un apartado que resume el despliegue tecnológico del Nuvolari es su sofisticado sistema de suspensión predictiva. En un modelo de 4,74 metros de longitud, un ordenador analiza continuamente parámetros como el ángulo de dirección, la aceleración, la velocidad de guiñada y el nivel de adherencia disponible. A partir de esos datos, decide cómo repartir el par, la fuerza de frenado y la carga aerodinámica.
Los cuatro sistemas de propulsión —el V8 y los tres motores eléctricos de flujo axial— pueden distribuir el par de forma específica tanto longitudinal como transversalmente. Al mismo tiempo, los frenos se encargan de limitar el deslizamiento y la aerodinámica activa de mantener el nivel de apoyo adecuado.
Para detener semejante despliegue de potencia, Audi recurre a un sistema de frenos de altas prestaciones con pinzas fijas de diez pistones y discos de 420 × 40 mm en el eje delantero. Detrás encontramos pinzas de cuatro pistones y discos de 410 × 32 mm. Una ventilación interior específicamente desarrollada para los discos mejora el flujo de aire y permite evacuar el calor con mayor eficacia que en los sistemas convencionales de carbono-cerámica. Y aún hay más: la capacidad de recuperación energética de los frenos alcanza los 2,8 megavatios. Para ponerlo en contexto, estamos hablando de cifras propias de la Fórmula 1.
En el circuito se encuentra en su elemento
No tuvimos ocasión de comprobar el rendimiento del sistema de frenado durante esta primera toma de contacto, pero sí pudimos descubrir hasta qué punto los cuatro motores y sus 1.001 CV son capaces de transformar al Nuvolari en una auténtica catapulta. El empuje es descomunal y tiene argumentos de sobra para hacer sonreír incluso a los conductores de deportivos más experimentados.
En carretera resulta imponente. En circuito, directamente, es un espectáculo. El V8 mantiene una voz poderosa incluso a baja velocidad, pero lo hace sin resultar estridente ni invasivo. El refinado volante revestido de Alcántara se siente especialmente bien entre las manos y hace que manejar un superdeportivo de estas características resulte sorprendentemente sencillo.
En los modos orientados a las máximas prestaciones —Dynamic, Dynamic+ y Track—, el alerón trasero se despliega automáticamente. En las rectas, el sistema adopta la denominada posición LD para reducir la resistencia aerodinámica y optimizar tanto la velocidad máxima como la estabilidad.
El Drag Reduction System (DRS), heredado de la Fórmula 1, también puede activarse manualmente mediante un botón situado en el volante, salvo cuando está seleccionado el modo E-Hybrid. Con él se consigue alcanzar la velocidad máxima de 351 km/h.
En las curvas rápidas, el alerón se despliega automáticamente para generar el apoyo necesario. Es aquí donde la aerodinámica activa demuestra todo su potencial y contribuye decisivamente a mejorar el comportamiento dinámico del Nuvolari.
Conclusión
Un compendio tecnológico sin precedentes para un superdeportivo de prestaciones estratosféricas con el que Audi quiere reivindicar su capacidad de fabricar auténticos cohetes con argumentos para poner en aprietos a Ferrari o a su “prima” Lamborghini.



