Si veraneas en la playa debes tener en cuenta estos efectos realmente negativos en tu coche y que seguramente no te hayas dado ni cuenta

Consecuencias de aparcar cerca de la playa
Consecuencias de aparcar cerca de la playa
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Expertos explican cómo actúa cada uno de estos factores sobre la carrocería, la mecánica y el interior, y qué gestos sencillos evitan que termine pasando factura al coche.

Aparcar a pie de playa es uno de los grandes anhelos de los veraneantes. Sin embargo, el coche paga un peaje silencioso por ello. El salitre que flota en el aire, la arena que todo lo invade, la humedad marina, el sol de las horas centrales del día y hasta los excrementos de las gaviotas conforman un ecosistema tan disfrutable para las personas como hostil para el vehículo, ya que genera un desgaste que apenas se notan de un día para otro, pero que, verano tras verano, dejan huella en la carrocería, la mecánica y el habitáculo.

El primero de ellos, y quizás el más conocido es el salitre. Esto se debe a que el aire de la costa está cargado de sal en suspensión, que se deposita sobre la carrocería, los bajos, los frenos y los contactos eléctricos. Esa sal retiene la humedad y activa la oxidación de las partes metálicas, un proceso que avanza en silencio y resulta especialmente dañino en zonas poco visibles, como los bajos del vehículo. 

Por otro lado, está la arena,que se cuela por todas partes: se incrusta en la tapicería y las alfombrillas, raya la pintura y los cristales si se arrastra con un paño seco y llega a los filtros del habitáculo y del motor, restándoles eficacia. Acumulada en los mecanismos de las puertas o cerca del sistema de frenos, puede acelerar su desgaste. Los expertos recomiendan aspirar el interior con regularidad y no frotar en seco la carrocería para retirarla.

Otro de los más famosos es el sol, que apaga el brillo de la pintura, reseca y agrieta los plásticos y las gomas, decolora el salpicadero y la tapicería y eleva la presión de los neumáticos. Un parasol, buscar sombra o utilizar una funda ayudan a frenar este envejecimiento prematuro. Entre los efectos más desconocidos destaca la humedad marina, que daña la electrónica y favorece el moho. Lla elevada humedad de la costa, combinada con el calor, favorece la condensación dentro del habitáculo y la corrosión de conectores y contactos eléctricos, cada vez más numerosos en los coches actuales. 

Si además entran humedad y arena en el interior, es fácil que aparezcan malos olores y moho en tapicerías y filtros. Por ello, ventilar el coche y mantener seco el habitáculo es la mejor prevención. Junto a ello, también hay que tener en cuenta que los excrementos de las gaviotas atacan la pintura. Su acidez reacciona con la capa de barniz y, con el calor, se secan y se adhieren con rapidez, hasta dejar marcas permanentes si no se retiran a tiempo. Conviene limpiarlas cuanto antes, siempre con agua y sin frotar en seco para no arrastrar arena sobre la pintura.

Tal y como te contamos en Autobild hace unos días, el choque térmico pone en riesgo la luna, pues pasar de un coche recalentado al sol a un chorro de aire acondicionado muy frío, o echar agua fría sobre el parabrisas ardiente, provoca cambios bruscos de temperatura que estresan el vidrio. Si la luna ya tiene un pequeño impacto o una grieta, ese contraste puede hacer que se extienda. Por este motivo, los expertos aconsejan enfriar el habitáculo de forma progresiva y revisar cualquier impacto en el parabrisas antes de que vaya a más.

Por último, y por encima del salitre, la arena o el sol, hay un enemigo del interior que casi ningún conductor relaciona con su coche: la crema solar. Al subirse al vehículo con las manos y el cuerpo aún llenos de protector, sus aceites y filtros químicos se transfieren al volante, la palanca de cambios, los botones y la tapicería. Con el calor, esos compuestos ablandan y degradan los plásticos y resecan el cuero, dejando zonas pegajosas, brillos y manchas difíciles de eliminar en las superficies que más se tocan.

No obstante, no hay que entrar en pánico. Según defiende Francisco Javier Fuentes, formador de Midas España, empresa líder en el mantenimiento de vehículos:“La playa no es incompatible con cuidar el coche: basta con incorporar unos hábitos mínimos, como lavarlo con frecuencia, aspirar la arena y ventilar el habitáculo, y con revisarlo al final del verano. Son gestos de pocos minutos que evitan reparaciones costosas”.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España